El lunes 12 (25) de septiembre se inauguró en Moscú el congreso de los representantes de los zemstvos y de las ciudades, que discutió y decidió definitivamente la cuestión de la actitud hacia la Duma. Este congreso, al igual que los anteriores congresos de los zemstvos, representa un nuevo paso en el camino del desarrollo político y la organización política de la burguesía rusa. Por eso, todo obrero consciente debe prestar atención a este nacimiento del partido constitucional burgués. El desarrollo político del proletariado, como clase, en todas partes y en todo momento ha ido de la mano del desarrollo político de la burguesía, como clase.

Pero, además de esta importancia general del congreso de los zemstvos, éste tiene una enorme importancia por la cuestión candente de nuestra actitud hacia la Duma. ¿Acuerdo de la burguesía con el zarismo o una lucha más decidida de la primera contra el segundo? — he ahí la esencia de esta cuestión, que, como se sabe, provoca también divergencias en la táctica de la socialdemocracia.

Recordemos, ante todo, que en su congreso anterior los zemstvos condenaron de manera resuelta la Duma de Bulyguin y adoptaron el conocido proyecto de constitución de la Unión de Liberación (monarquía y sistema bicameral). La cuestión del boicot a la Duma fue resuelta en un principio afirmativamente por la mayoría, pero después se volvió a discutir y se aplazó hasta el siguiente congreso, que debía ser convocado inmediatamente después de la publicación de la ley sobre la Duma de Estado; se habló incluso de convocarlo por telégrafo. De hecho, el congreso se convocó con gran retraso. Al principio, como señalamos en el núm. 14 de *Proletari*[89], circularon rumores de que los zemstvos lo habían cancelado. Luego se conocieron las negociaciones del señor Golovin con Durnovó, descritas y valoradas por nosotros en el número anterior de *Proletari*[90], que terminaron con la autorización del congreso por la policía. El congreso se celebró, pues, sobre bases completamente distintas a las del anterior: entonces la policía lo prohibió, amenazó con disolverlo, levantó un acta y dispuso una investigación del Senado después del congreso. Ahora, los zemstvos y la policía se habían puesto de acuerdo y pactado de antemano.

Para mostrar al lector con mayor claridad toda la importancia de esta diferencia entre entonces y ahora, recordemos las declaraciones del último número de *Osvobozhdenie*. El señor «Independent» (— «independiente», ¿probablemente independiente de la policía?) escribía en el núm. 76, en plena concordancia con el autor del editorial del mismo número, lo siguiente:
«No debe hablarse de compromiso alguno. Sigue siendo necesario conquistar la libertad, no mendigarla... No se debe —y esto es de suma importancia— renunciar ni por un minuto a los viejos métodos de lucha ni a las posiciones ya conquistadas. Si también aquí existe la posibilidad de compromisos, debe ser eliminada de inmediato y resueltamente. Todo lo que se ha hecho hasta ahora para organizar las fuerzas de liberación, debe seguir haciéndose en el futuro... La actividad de congresos, uniones, asambleas debe continuar con el mismo espíritu y en la misma dirección que antes».

No se puede decir más claro. El órgano del partido de los zemstvos o «constitucional-democrático» se pronuncia después del 6 de agosto resuelta e incondicionalmente en contra de renunciar a los viejos métodos de lucha. Pero la esencia de la falsa posición de la burguesía liberal consiste precisamente en que, junto al deseo de libertad, no es menos ardiente su deseo de llegar a un acuerdo con el zarismo. Por eso, de palabra una cosa, de hecho otra. Para «no renunciar a los viejos métodos de lucha», habría que haber boicoteado la Duma. Al renunciar al boicot, se ha tenido que renunciar lógicamente, de manera inevitable, a algunos de los «viejos métodos de lucha». *Osvobozhdenie* se puso a fustigar los compromisos justamente cuando Golovin cerraba un compromiso con Durnovó. *Osvobozhdenie* gritó: «ni por un minuto renunciar» justamente cuando el congreso de los zemstvos renunciaba a la anterior libertad de sus sesiones. Con motivo de la «concesión» de la Duma, ese supuesto comienzo de libertad, los zemstvos consintieron en reunirse con menor libertad.

En efecto: 1) el programa del congreso fue recortado por el señor Durnovó, es decir, por la policía; 2) el presidente se comprometió a clausurar el congreso en caso de que se discutieran cuestiones no incluidas en el programa permitido por la policía; 3) el congreso aceptó sesionar con la participación de un agente de policía —delegado de Durnovó (el director de la cancillería)—, que estaba facultado para clausurar el congreso en caso de infringir las «condiciones» acordadas entre el señor Golovin y el señor Durnovó; 4) la policía prohibió al congreso, también bajo amenaza de clausura, los «gritos sediciosos» (telegrama del corresponsal especial del diario conservador *Temps*, quien añade que todas estas condiciones se cumplieron honestamente).

Por supuesto, al recabar nuestras informaciones de periódicos extranjeros, no garantizamos que tengan un carácter absolutamente fidedigno y exhaustivo. Pero no hay ningún fundamento para dudar de que, en términos generales y en conjunto, son verídicas. Al contrario, ¡el señor Golovin (quien, por supuesto, no destinaba al público sus negociaciones con Durnovó!) seguramente prometió a la policía aún más en lo tocante a la conducta de súbditos leales de los zemstvos!

El hecho es incontrovertible. Las palabras de *Osvobozhdenie* divergen radicalmente de los hechos de los osvobozhdentsy. Los escritores de *Osvobozhdenie* se inflaman de retórica contra la policía, mientras los hombres de negocios arreglan los asuntos con la policía amigablemente. El inicio de la campaña de los zemstvos para las elecciones a la Duma coincidió con el inicio del acuerdo de la burguesía de los zemstvos con la autocracia.

Los corresponsales extranjeros señalan unánimemente el carácter pacífico de este congreso de los zemstvos en comparación con el anterior. Solo un orador —según otras fuentes, dos— se pronunció a favor del boicot a la Duma. La mayoría estaba a favor de la participación (nosotros ya dijimos en el núm. 12 de *Proletari*[91], incluso antes de la promulgación de la ley sobre la Duma, que la opinión del ala derecha de los zemstvos sobre esta cuestión ya estaba definida). La mayoría consideraba que la no participación en las elecciones sería un «signo de timidez», opinión plenamente compartida, como sabemos, por Parvus y por la nueva *Iskra*. En el acuerdo con la policía se manifestó, por el contrario, la valentía de nuestros zemstvos...

El congreso adoptó una resolución en la que, en lugar de condenar a la Duma, se dice tan solo (¿no sabemos si con timidez o con valentía?) que «la Duma no constituye una representación popular en el sentido estricto de la palabra». Se invita a los ciudadanos rusos a unirse en torno a los programas adoptados anteriormente por los congresos de los zemstvos y a luchar en el terreno de la Duma. Nada se dice en la resolución sobre la lucha fuera de la Duma y al margen de la Duma: esto significa «no renunciar ni por un minuto a los viejos métodos de lucha», según las palabras del osvobozhdénetz «independiente» de la policía...

Moderando su anterior e inoportuno ardor «revolucionario», los zemstvos hicieron hincapié en la labor «positiva» en relación con la Duma. Ellos elaboraban detalladamente un programa político (cuyo texto completo aún no tenemos); procuraban encubrir su retirada de la democracia repitiendo los puntos fundamentales del constitucionalismo moderado; estudiaban minuciosamente la cuestión de la campaña electoral, de la organización de los comités electorales locales y central, de la confección de las listas de candidatos, etc.

¿Acaso después de esto no está aún claro hacia dónde empuja el liberalismo terrateniente y comerciante de los zemstvos y de los osvobozhdentsy?

¡Empezar a desechar una tras otra las reivindicaciones combativas de la democracia, todo lo que garantiza los derechos del pueblo revolucionario, lo que desarrolla y amplía la lucha por la libertad (no hablar en la resolución de la lucha al margen de la Duma, etc.)! ¡Empezar a consolidar todas aquellas reivindicaciones de la democracia que garantizan el poder exclusivo de la burguesía (los puestecillos en la Duma, ante todo)! ¡Menos agitación entre el pueblo, más eficiencia empresarial en la Duma!

Con qué acierto dijo el «liberal», el devoto de ayer de la autocracia, William Stead (véase su carta en el *Times* del 26 de septiembre), que la paz exterior ha exigido la paz interior, la paz entre el zar y la burguesía liberal, proclamada por la ley del 6 de agosto! Los zemstvos demuestran con su conducta que van hacia la paz, aunque, por supuesto, harán la paz no de inmediato ni mucho menos en todos los aspectos. «El señor Mijaíl Stajóvich, amigo y colaborador de Shílov —escribía el corresponsal de *Temps* el 27 de septiembre—, cuenta con la creación de un partido del centro, partidario de la autocracia y de una Duma consultiva; afirma que muchos miembros de los partidos extremos (!! ¡Qué oprobio para los osvobozhdentsy! La redacción de *Proletari*) están dispuestos a adherirse a este partido». La afirmación del señor Stajóvich se ve confirmada no solo por las palabras de muchos periódicos legales, sino aún más por los hechos de los señores zemstvos. El señor M. Stajóvich estuvo presente en el congreso —informa el corresponsal del *Times* el 26 de septiembre. «Él cree firmemente en la victoria de los elementos moderados; y, en efecto, la casi total ausencia de los habituales ataques encendidos (fiery denunciations) contra el gobierno, salvo referencias ocasionales (!!) a los horrores del Cáucaso, parece confirmar (rather confirms) sus pronósticos (forecast)». «El estado de ánimo del congreso —telegrafía el mismo corresponsal del periódico conservador inglés— presenta un asombroso contraste con el espíritu que predominó en el congreso de julio, cuando un gran número de delegados estaba a favor del boicot a la Duma».

¿Acaso la *Iskra* tampoco ahora renunciará a su opinión errónea de que quienes estaban a favor del boicot querían una abstención pasiva, mientras que los stajóvich, partidarios de la participación, quieren una lucha seria? ¿Acaso, junto con Parvus, seguirá incluso ahora defendiendo el acuerdo con los osvobozhdentsy y apoyándolos después de que éstos comenzaron abiertamente a acordar con los señores Durnovó?

P. S. La justicia exige decir que llegan cada vez más datos nuevos sobre la disconformidad de los neoiskristas rusos con la nueva *Iskra*. Acabamos de recibir la hoja del grupo de San Petersburgo (menchevique): «La Duma de Estado o la Asamblea Constituyente». Junto a la crítica de la Duma encontramos aquí la consigna: «¡Abajo la Duma!». Se invita a los representantes de los obreros a decir a los liberales «que no deben reconocer la Duma de Estado», «que están obligados a renunciar a su derecho (está impreso de manera confusa en la hoja) de elegir para la Duma», que deben ayudar a los obreros a «armarse para la lucha contra las centurias negras y la Duma de Estado». De esta manera, los mencheviques de Petersburgo adoptaron la consigna del boicot activo. Como en el famoso caso del «plan de la campaña de los zemstvos», la *Iskra* diverge de sus partidarios rusos. Solo en un aspecto los mencheviques de Petersburgo se aproximan a *Iskra*: invitan a los obreros a elegir inmediatamente «representantes por fábricas, talleres, sectores, como los eligieron para la comisión Shidlovski{99}»... «Que nuestros representantes, una vez reunidos, libren contra la Duma de Estado la misma lucha que nuestros elegidos para la comisión Shidlovski libraron contra esa astuta trampa de la autocracia». Esta consigna se parece mucho a la consigna iskrista del «autogobierno revolucionario», aunque los camaradas del grupo de San Petersburgo no emplean, claro está, esta palabra inapropiadamente grandilocuente. No dudamos de que los obreros de Petersburgo comprenderán lo erróneo de esta consigna y lo falso del paralelo con la comisión Shidlovski. Entonces los obreros boicoteaban la comisión; ahora es la Duma la que boicotea a los obreros.

El autogobierno revolucionario, en tanto se mantenga el poder del zar, solo puede ser uno de los fragmentos de la revolución (la decisión de la Duma municipal de Smolensk, etc.). Convertirlo en la consigna principal del proletariado revolucionario significa sembrar la confusión y hacer el juego a los osvobozhdentsy. Al desarrollar, ampliar, fortalecer y extender la organización de las fuerzas revolucionarias del proletariado y del campesinado, no debemos confundir esta organización de la guerra, la organización de la insurrección, con el autogobierno. Por su finalidad, por su modo de surgir y por su carácter, la organización de la insurrección armada, la organización del ejército revolucionario, no se parece en absoluto a la organización del autogobierno revolucionario. Cuanto más celosamente se esfuercen los burgueses liberales, los osvobozhdentsy, en recortar, embotar, cercenar las consignas consecuentemente democrático-revolucionarias, con tanta mayor claridad y de manera más directa debemos plantearlas nosotros: convocatoria de una asamblea constituyente de todo el pueblo por un gobierno revolucionario provisional, organización de la insurrección armada y del ejército revolucionario para derrocar el poder zarista.

*Proletari*, núm. 19, 3 de octubre (20 de septiembre) de 1905.

Se imprime según el texto del periódico *Proletari*, cotejado con el manuscrito.