¡Queridos amigos! He recibido un montón de documentos y he escuchado el relato detallado de Delta.

Me apresuro a responder sobre todos los puntos.

1) No podré llegar en el plazo fijado*, pues ahora es impensable abandonar el periódico 85.

Vóinov se ha quedado atascado en Italia. A Orlovski hubo que enviarlo por un asunto. No hay con quién dejarlo.  
Así pues, el asunto se aplaza hasta el octubre ruso, tal como lo fijaron.

2) Repito el ruego más insistente: respondan formalmente al Buró Internacional. Si envían a alguien a la conferencia en el extranjero. Con precisión: quién y cuándo. Si designan a alguien, con precisión también. De lo contrario se desprestigian increíblemente ante el B. Internacional.

3) Respecto a Plejánov también formal y definitivamente: sí o no. ¿A quién designar entonces? La postergación de este asunto es sumamente peligrosa86.

4) Respecto a la editorial legal, resuélvanlo cuanto antes mediante una decisión formal.  
Con el proyecto de contrato con Malyj** no les he perjudicado en lo más mínimo, pues es un proyecto. Sólo reitero que Malyj ha dado trabajo a un montón de personas de aquí a las que el partido no está en condiciones de mantener. No lo olviden. Aconsejaría suscribir un contrato tanto con Malyj como continuar los asuntos con otros en el espíritu de Schmidt87.

5) En cuanto a la oposición al CC por parte de casi todos los agentes, diré lo siguiente. En primer lugar, la cooptación de Insárov y Liúbich, que acojo plenamente, probablemente mejorará mucho las cosas. En segundo lugar, en parte los agentes, al parecer, exageran un tanto. En tercer lugar, ¿no convendría colocar a una parte de los agentes en los comités con el encargo de ocuparse de toda la zona de 2-3 comités vecinos? No hay que exagerar la unidad de táctica: cierta diversidad de acciones y de planes de los comités no es un estorbo.

6) Consideraría sumamente importante ocuparse del IV Congreso. Ya es hora. Se retrasará, probablemente, en medio año, como mínimo, y tal vez más. Pero de todos modos es hora. A mi juicio, somos un poco culpables de haber disuelto algunos comités y de haber permitido que no se observaran las decisiones del III Congreso sobre las condiciones de admisión de los mencheviques. Si estos comités, que a la vez reconocen y no reconocen el III Congreso, no se definen para el IV Congreso, resultará un caos. Una parte de ellos no irá al IV Congreso. Un nuevo escándalo. Una parte irá y se pasará al otro bando en el congreso. No debemos confundir la política de unificación de las dos partes con la de enredar a ambas partes. Unificar las dos partes, de acuerdo. Enredar las dos partes, jamás.  
Sepárense con claridad, debemos exigir de los comités, luego dos congresos y entonces la unificación. Dos congresos al mismo tiempo, en el mismo lugar, y ellos ya discutirán y adoptarán los proyectos de unificación preparados de antemano.

Ahora hay que luchar de la manera más resuelta contra el enredo de las dos partes del partido. Yo aconsejaría dar esa consigna a los agentes del modo más preciso y encargarles llevarla a la práctica.

Si no se hace esto, resultará una papilla desesperante. A los mencheviques les conviene toda confusión, y la generarán por todos los medios. Para ellos «no será peor» (pues nada puede ser peor que su desorganización), mientras que nosotros apreciamos nuestra organización, aunque sea embrionaria, y la defenderemos con puños y dientes. A los mencheviques les conviene enredarlo todo y hacer del IV Congreso un nuevo escándalo, pues ni siquiera piensan en su propio congreso. En cambio nosotros debemos orientar todos los esfuerzos y todos los pensamientos hacia la cohesión, hacia una mejor organización de nuestra parte del partido. Esta táctica parece «egoísta», pero es la única razonable. Si estamos bien cohesionados, plenamente organizados, si apartamos de nosotros a todos los blandos y tránsfugas, entonces nuestro núcleo firme, aunque no sea muy grande, arrastrará tras de sí a toda la horda de la «nebulosa organizativa». Pero si no tenemos núcleo, los mencheviques, desorganizándose a sí mismos, nos desorganizarán también a nosotros.

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* En lo sucesivo, las palabras subrayadas con una línea ondulada (véase la ilustración) indican el texto destinado a ser cifrado. — Red.  
** Véase el presente tomo, págs. 74-75. — Red.