Odesa.*

«A los miembros de la “mayoría” de la organización de Odesa, Mote y Koste».

Fines de septiembre de 1905. Ginebra.

¡Camaradas! He recibido vuestra «carta a los camaradas». No la voy a publicar, y vosotros tampoco lo pedís.** Pero considero un deber responderos. En la prensa ya he declarado más de una vez lo que os repetiré. De nada sirve quejarse y llorar a propósito de la escisión. Hay que trabajar para eliminarla, pensar en cómo unirse, y no recoger lugares comunes y exclamaciones lastimeras.*** Quejarse de la lucha entre dos partidos y crear un tercero, y además secreto, como hicisteis ocultándoos de ambas organizaciones, significa agravar la escisión. Si os expulsaron por infringir los reglamentos de la organización, os lo teníais merecido,**** y en vano tratáis de embrollar el asunto, presentándolo como si os hubieran expulsado por vuestras opiniones, por vuestro conciliacionismo, y no por vuestra desorganización.

«Congreso Constituyente» es una frase vacía. Pensad tan sólo un poquito, un tantito, un pelín,***** ¿qué grupos exactamente y cuántos representantes habría que enviar? Pensad un poquitín,****** ¿cómo acogerían la idea de una Asamblea Constituyente sin las bases del derecho electoral? ¿No lo llamaríais charlatanería?

¿Por qué calláis la idea de dos congresos, el de la mayoría y el de la minoría, al mismo tiempo y en el mismo lugar? Esta idea fue planteada por el C.C. y *Proletari*. ¿No es más fácil formar dos congresos a partir de los dos partidos existentes, que primero crear un tercero (en eso gastaréis meses, si no años) y luego convocar tres congresos? ¿Qué tonto* se someterá al «Congreso Constituyente» si no sabe de antemano si realmente son socialdemócratas, qué socialdemócratas exactamente y en qué proporción estarán representados allí?

La consigna «dos congresos» tiene a su favor: 1) el consentimiento de uno de los dos partidos; 2) la plena disposición de la mayoría para el congreso y el conocimiento de sus normas de convocatoria y de los derechos de su congreso; 3) la posibilidad de conseguir lo mismo en los grupos y organizaciones del otro partido muy rápidamente: publicar todos los grupos, consultarlos, imprimir el proyecto de estatutos del congreso.

Y vuestra consigna — «congreso constituyente»¹— solo tiene a su favor el lloriqueo de unos llorones,** porque ni una sola parte del partido conoce las bases de ese congreso en ningún aspecto. Sois simplemente hombres de poca fe y de nervios débiles. [Visteis una enfermedad sucia, pústulas apestosas y os apartasteis. Es comprensible, humanamente hablando, pero no es racional.]*** Nosotros pensamos que no se puede apartar la vista, que**** un tercer partido no conducirá a nada, y que los dos actuales, a pesar de todo, se unirán, aunque no sea de inmediato y no sin dolorosas operaciones.

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* Esta palabra está tachada a lápiz. Ed.  
** La última frase está tachada a lápiz. Ed.  
*** Esta frase fue corregida a lápiz así: «Los lugares comunes y las exclamaciones lastimeras sirven de poco». Ed.  
**** Las palabras: «os lo teníais merecido» fueron corregidas a «correctamente». Ed.  
***** Las palabras: «un poquito, un tantito, un pelín» están tachadas. Ed.  
****** La palabra: «poquitín» está tachada. Ed.  
¹ La idea de un congreso constituyente del partido en 1905 fue planteada por D. B. Riazánov; el grupo berlinés de socialdemócratas encabezado por Kopp se solidarizó con él.