[Septiembre, antes del 14 de 1905. Ginebra.]

Redacción de Lenin.

La paz ha sido concertada. Tras una serie de derrotas sin precedentes en la historia, el gobierno zarista logró, con ayuda de la burguesía europea y norteamericana, al precio de graves concesiones, detener el victorioso avance de Japón. A pesar de todas las argucias y evasivas diplomáticas, el gobierno zarista se reconoció de hecho vencido. Rusia pierde por primera vez una parte de su territorio. El vergonzoso final de una guerra vergonzosa dejará sus huellas durante largos años. Pero el capital europeo y norteamericano se unieron para no permitir que Japón diera el golpe de gracia a la autocracia, pues su rápido derrumbe amenaza con un incendio revolucionario en Europa, con sublevaciones del proletariado contra la burguesía. La camarilla gobernante de los lacayos del zar respira con alivio: una montaña más se ha quitado de encima.

El desarrollo de la conciencia política en la clase obrera y en las amplias capas del pueblo en general se ha producido en los últimos años de la vida rusa con una rapidez nunca antes vista. El pueblo comenzó a tomar conciencia de sí mismo como fuerza soberana suprema en el Estado. La idea de la Asamblea Constituyente... como expresión política de la autocracia del pueblo, se ha convertido en la consigna corriente del día... Pero dos poderes soberanos y autocráticos no pueden coexistir en un mismo Estado. O la autocracia del zar, o la autocracia del pueblo. Entre una y otra es inevitable una lucha despiadada... El pueblo... libró esta lucha, imbuyéndose de la conciencia de su derecho supremo, de la imperiosa necesidad de libertad... Y cada nuevo golpe asestado a la fuerza militar del zarismo abría una brecha por la que se precipitaban nuevas oleadas de la corriente revolucionaria.

Señalamos en su momento (véase Vperiod n.º 2, «La caída de Port Arthur», y n.º 13, «El capital europeo y la autocracia») que la consigna lanzada por Iskra hace el juego a la reacción... la consigna de la reacción europea, de la burguesía europea, se convirtió en: «paz a toda costa»... Ahora la paz ha sido concertada, y concertada en exacta correspondencia con la consigna de Iskra...

La guerra fue una ayuda muy importante y muy poderosa para la revolución rusa; en ciertos aspectos merece plenamente el nombre de guerra revolucionaria, pero aun así fue solo una ayuda, solo un auxilio externo. La historia conoce derrotas aún más aplastantes de estados autocráticos que, sin embargo, no provocaron una revolución, sino, por el contrario, una explosión de patriotismo. Por consiguiente, el hecho social fundamental no es la guerra, sino las condiciones económicas internas de la vida del país, cuyo desarrollo es incompatible con la existencia de la autocracia.

...hay motivos para esperar que en un futuro próximo la revolución reciba un nuevo impulso. En primer lugar, ese impulso será inevitablemente la agitación contra la Duma Estatal, con motivo de las elecciones a la Duma, a causa de los conflictos constitucionales en el seno de la Duma, si es que finalmente se reúne. En segundo lugar, las graves consecuencias económicas de la guerra comenzarán a manifestarse con especial fuerza solo algún tiempo después de la conclusión de la paz, cuando se haga cada vez más patente la carga del pago por la guerra. En tercer lugar, cabe esperar ese impulso del regreso del ejército de Manchuria y de los soldados liberados del cautiverio japonés.

...la nueva derrota del poder zarista solo arrancará las cadenas de millones de rusos aún no nacidos cuando los millones de rusos ahora oprimidos sepan aprovechar esa derrota, lanzando por su parte un ataque contra la autocracia...

No se permitió a Japón dar el golpe de gracia al poderío zarista: esta tarea recae enteramente en el pueblo revolucionario.