Los sindicatos «profesionales» de la intelectualidad y la «Unión de uniones» son organizaciones políticas. De hecho, son sindicatos liberales. En general, son sindicatos que constituyen el núcleo del llamado partido democrático-constitucional, es decir, del partido burgués-liberal. Recae ahora sobre nosotros la importantísima obligación de contribuir con todas nuestras fuerzas a la educación partidista del proletariado, a la cohesión de su destacamento de vanguardia en un verdadero partido político, un partido absolutamente independiente de todos los demás partidos, un partido absolutamente autónomo. Estamos obligados, por tanto, a ser sumamente cautelosos con todos los pasos que puedan sembrar la confusión en las relaciones partidistas claras y definidas. Toda la burguesía liberal se desvive ahora por impedir la formación de un partido de clase del proletariado plenamente independiente, por «unir» y «fusionar» todo el movimiento «liberador» en una sola corriente de democratismo con el fin de encubrir el carácter burgués de ese democratismo.

En estas condiciones, ingresar en los sindicatos liberales significaría, por parte de los miembros del partido socialdemócrata, un grave error, los colocaría en la posición extremadamente falsa de miembros de dos partidos distintos y antagónicos. No se puede servir a dos señores. No se puede ser miembro de dos partidos. En ausencia de libertad política, en las tinieblas del régimen autocrático, es muy fácil confundir los partidos, y los intereses de la burguesía exigen tal confusión. Los intereses del proletariado exigen una separación precisa y clara de los partidos. Y las garantías de que los grupos de la socialdemocracia, al ingresar en los sindicatos «profesionales» de los intelectuales, conservaran su plena independencia, fueran miembros únicamente del POSDR y de ningún otro partido, rindieran cuenta de cada uno de sus pasos a su organización partidista, – tales garantías, reales y no meramente verbales, no pueden ser dadas en el momento actual. Existen noventa y nueve probabilidades de cada cien de que dichos miembros no consigan conservar su independencia y se vean obligados a recurrir a «astucias», inútiles desde el punto de vista de sus resultados, perjudiciales desde el punto de vista de la corrupción de la autoconciencia partidista de los obreros, aún joven.

«Proletarii» núm. 18, 26 (13) de septiembre de 1905.

Impreso según el texto del periódico «Proletarii», cotejado con el manuscrito.