Ya hemos expuesto en repetidas ocasiones (en el núm. 12 de *Proletari*, antes de la ley sobre la Duma de Estado, y en los núms. 14-17 después del 6 de agosto) nuestra táctica respecto a la Duma de Estado, y ahora debemos examinarla de nuevo, comparándola con las nuevas opiniones expresadas por Párvus (separata del núm. 110 de *Iskra*, artículo: "La socialdemocracia y la Duma de Estado").

Sigamos paso a paso el razonamiento fundamental de Párvus. "Debemos luchar hasta el último extremo contra este parlamento sucedáneo, esta mezcla de vileza e insignificancia", comienza su artículo, y a esta justa afirmación añade de inmediato la siguiente, no menos justa: "Derrocar la Duma de Estado... sólo podemos hacerlo mediante una insurrección popular. Obligar al gobierno a modificar el derecho electoral y ampliar los derechos de la Duma, también podemos lograrlo únicamente mediante una insurrección popular". Excelente. Cabe preguntarse, entonces, ¿cuáles deben ser nuestras consignas de agitación con motivo de la Duma de Estado? ¿Cuáles son las formas principales y especialmente importantes de organización de la lucha contra la mezcla de vileza e insignificancia? Párvus plantea la cuestión, en esencia, de la misma manera, diciendo: "Lo que podemos aportar de nuestra parte para la preparación de la insurrección es la agitación y la organización". Y así es como resuelve la primera parte de esta cuestión, la relativa a la actitud ante las asambleas electorales.

"Si entorpecemos estas asambleas —escribe Párvus—, si las hacemos fracasar, no haremos más que prestar un servicio al gobierno".

Entonces, ¿Párvus está en contra de que los obreros impidan que un puñado de terratenientes y comerciantes limiten el objeto de discusión en las asambleas electorales a la vil e insignificante Duma de Estado? ¿Párvus está en contra de que los obreros utilicen las asambleas electorales para criticar a la "vil" Duma de Estado y para desarrollar sus concepciones socialdemócratas y sus consignas?

Así resulta, pero a renglón seguido de la frase citada, Párvus dice ya otra cosa: "Lo que a los obreros no se les concede voluntariamente —leemos en su artículo— deben tomarlo por la fuerza. Deben presentarse en masa en las reuniones de electores y transformarlas en asambleas obreras (las cursivas en las citas son siempre nuestras, de la Redacción de *Proletari*). En lugar de disquisiciones sobre si elegir a Iván Fómich o a Fomá Ivánich, pondrán sobre el tapete las cuestiones políticas (Párvus querría decir, probablemente, las cuestiones socialdemócratas, pues la cuestión de elegir a Fomá o a Iván también es una cuestión política). Allí podemos discutir la política del gobierno, la táctica de los liberales, la lucha de clases y la propia Duma de Estado. Todo esto conduce a la revolucionarización de las masas".

Observen lo que ha resultado en Párvus. Por un lado, no hay que entorpecer las asambleas de los Trubetskói, Petrunkiévich y Stajóvich. Al final de su artículo, Párvus condena de manera terminante la idea del boicot. Por otro lado, a la asamblea hay que acudir: 1) por la fuerza; 2) "transformar" la asamblea de los Petrunkiévich y Stajóvich en una "asamblea obrera"; 3) en lugar de discutir para qué se ha reunido la asamblea (¿elegir a Fomá o a Iván?), discutir nuestras cuestiones socialdemócratas, la lucha de clases, el socialismo y, desde luego, la necesidad de la insurrección popular, sus condiciones, sus tareas, sus medios, procedimientos, instrumentos, sus órganos, tales como el ejército revolucionario y el gobierno revolucionario. Decimos: desde luego, aunque Párvus no ha deslizado ni una palabra sobre la prédica de la insurrección en las asambleas electorales, ya que él mismo reconoció al principio que debemos luchar hasta el último extremo y que podemos alcanzar nuestros objetivos inmediatos sólo mediante la insurrección.

Está claro que Párvus se ha enredado. Combate la idea del boicot, desaconseja entorpecer las asambleas y hacerlas fracasar, y acto seguido, al lado, aconseja penetrar en las asambleas por la fuerza (¿acaso esto no significa "hacerlas fracasar"?), transformarlas en asambleas obreras (¿acaso esto no significa "entorpecer" a los Petrunkiévich y Stajóvich?), discutir no los asuntos de la Duma, sino nuestras cuestiones socialdemócratas, revolucionarias, que los Petrunkiévich no quieren discutir en serio, pero que los obreros y los campesinos conscientes desean mucho y sin falta discutirán.

¿Por qué se ha enredado Párvus? Porque no ha comprendido el objeto de la polémica. Se dispuso a combatir la idea del boicot, imaginando que boicot significa simple abstención, renuncia a la idea de utilizar las asambleas electorales para nuestra agitación. Pero semejante boicot pasivo no es predicado por nadie, ni siquiera en la prensa legal, por no hablar de la ilegal. Párvus revela un total desconocimiento de las cuestiones políticas rusas cuando confunde el boicot pasivo y el activo; cuando, lanzándose a discurrir sobre el boicot, no analiza en ningún momento, ni con una sola palabra, el segundo boicot.

Ya hemos señalado más de una vez el significado convencional del término "boicot activo", observando que los obreros no tienen nada que boicotear a la Duma de Estado, porque la Duma de Estado los boicotea a ellos. Pero el contenido real de este término convencional lo definimos con toda claridad desde el principio, hace ya mes y medio, cuando en el núm. 12 de *Proletari*, antes de la promulgación de la ley sobre la Duma de Estado, escribíamos: "En contraposición a la abstención pasiva, el boicot activo debe significar decuplicar la agitación, celebrar asambleas por doquier y en todas partes, la utilización de las asambleas electorales, aunque sea mediante la penetración violenta en ellas, la organización de manifestaciones, huelgas políticas, etc., etc.". Y un poco más adelante: "El 'boicot activo' (poníamos este término entre comillas, como término convencional) es agitación, reclutamiento, organización de las fuerzas revolucionarias en escala ampliada, con doble energía, bajo triple presión"[82].

Esto está dicho con tal claridad que sólo personas completamente ajenas a las cuestiones políticas rusas, o bien personas irremediablemente confusionarias, *Konfusionsrathe* ("consejeros de la confusión"), como dicen los alemanes, podrían no comprenderlo.

En fin, ¿qué es lo que quiere Párvus? Cuando aconseja irrumpir por la fuerza en las asambleas de electores, transformarlas en asambleas obreras, discutir las cuestiones socialdemócratas y la insurrección, "en lugar de disquisiciones sobre si elegir a Iván Fómich o a Fomá Ivánich" (obsérvese: "en lugar de", no conjuntamente, no paralelamente), está aconsejando precisamente el boicot activo. A Párvus le ha sucedido, como ven, una pequeña desgracia: iba hacia una puerta y ha entrado por otra. Declaró la guerra a la idea del boicot, y él mismo se ha pronunciado (en la cuestión de las asambleas electorales) a favor del boicot activo, es decir, a favor del único tipo de boicot que se discutía en la prensa política rusa.

Por supuesto, Párvus puede objetar que los términos convencionales no son obligatorios para él. Esta objeción sería formalmente justa, pero en esencia no vale para nada. Es obligatorio conocer aquello de lo que se trata. Sobre palabras no vamos a discutir, pero los términos políticos que ya se han formado en Rusia, sobre el terreno de la acción, son un hecho consumado que obligará a tenerlo en cuenta. Un escritor socialdemócrata en el extranjero que pretendiera ignorar estas consignas que se están formando en el lugar de la acción, revelaría tan sólo la más estrecha y mortecina presunción de literato. Repetimos: de ningún otro boicot, salvo el activo, se ha hablado en Rusia, nadie ha escrito sobre él en la prensa revolucionaria. Párvus tendría pleno derecho a criticar el término, a rechazarlo o a explicar de otro modo su significado convencional, etc., pero ignorarlo, o tergiversar el significado ya establecido, significa introducir confusión en la cuestión.

Hemos subrayado más arriba que Párvus dijo: no conjuntamente, sino en lugar de. Párvus aconseja no plantear nuestras cuestiones socialdemócratas y la cuestión de la insurrección conjuntamente con la cuestión de las elecciones de Fomá o Iván, sino plantear la cuestión de la lucha de clases y de la insurrección *en lugar de* la cuestión de las elecciones. Esta distinción "no conjuntamente, sino en lugar de" es muy importante, y es tanto más necesario detenerse en ella cuanto que Párvus, como se desprende del contenido ulterior de su artículo, tal vez se corregiría a sí mismo y diría: no en lugar de, sino conjuntamente.

Debemos examinar dos cuestiones: 1) ¿Es posible en las asambleas electorales discutir "conjuntamente" la elección de Iván o Fomá, y la lucha de clases, el socialismo, la insurrección? 2) Si es posible, ¿hay que discutir conjuntamente las primeras y las segundas cuestiones, o las segundas en lugar de la primera? Quien conozca las condiciones rusas difícilmente encontrará dificultad para responder a ambas cuestiones. Penetrar en las asambleas electorales y transformarlas en asambleas obreras será necesario por la fuerza, es decir, doblegando ante todo la resistencia de la policía y del ejército. En los centros obreros más o menos grandes (donde sólo el partido obrero socialdemócrata puede contar con la dirección de un movimiento popular realmente amplio), la resistencia de la policía y del ejército será de lo más seria. Cerrar los ojos ante esto sería por nuestra parte sencillamente una estupidez. El propio Párvus dice que "la agitación electoral puede transformarse en cualquier momento en una insurrección revolucionaria". Si es así, estamos obligados a calcular y a adecuar nuestras fuerzas precisamente a la tarea de la insurrección, y no a la tarea de influir en la elección de Fomá, y no de Iván, a la Duma de Estado. Si es así, la consigna principal y central de toda nuestra campaña de agitación en torno a la Duma debe ser la consigna: insurrección armada, ejército revolucionario, gobierno revolucionario. Si es así, estamos obligados ante todo y sobre todo a predicar y a explicar precisamente estas consignas en todas y cada una de las asambleas. Por eso Párvus se refuta a sí mismo una vez más cuando, por un lado, espera la insurrección "en cualquier momento" y, por otro lado, silencia por completo la prédica de la insurrección, el análisis de sus condiciones, medios y órganos, como "nervio" de la campaña de la Duma.

Prosigamos. Examinemos otro caso, posible en algunos centros, especialmente en los menos grandes. Los intentos de entrar por la fuerza en la asamblea no provocan, supongamos, una lucha seria con el gobierno, no llegan a la insurrección. Estos intentos, supongamos, se ven coronados por el éxito en casos aislados. Entonces no se puede olvidar, en primer lugar, la institución llamada estado de guerra. A cualquier victoria parcial del pueblo sobre la policía y el ejército, el gobierno responde, como probablemente no es desconocido ni siquiera para Párvus, con la implantación del estado de guerra. ¿Nos asusta esta perspectiva? No, porque es un paso que aproxima la insurrección y agudiza en general toda la lucha. ¿Asusta esto a los zemstvistas y a los electores para la Duma en general? Indudablemente sí, porque facilita las detenciones de los Miliukov, porque da pretextos al gobierno para cerrar una parte de las asambleas electorales, ¡y tal vez todas las asambleas y toda la Duma! Significa que la cuestión se reduce nuevamente a que unos desean la insurrección, la predican, la preparan, agitan a favor de ella, organizan destacamentos insurreccionales, etc., mientras que otros no quieren la insurrección, combaten la idea de la insurrección, condenan, por descabellada y criminal, la prédica de la insurrección, etc. ¿Acaso ignora Párvus que estos "otros" son todos los *osvobozhdentsi*, es decir, ¡¡incluso los más izquierdistas de los demócratas burgueses que pueden entrar en la Duma??

Y si Párvus sabe esto, debe saber también lo siguiente (esto, en segundo lugar). Resistencia a la penetración violenta en las asambleas electorales y a su transformación en asambleas obreras opondrán no sólo (a veces incluso no tanto) la policía y el ejército, sino también los propios zemstvistas, los propios *osvobozhdentsi*. Cerrar los ojos ante esto sólo es permisible a los niños. Los zemstvistas y los *osvobozhdentsi* plantean la cuestión de manera más clara y directa que algunos socialdemócratas. O preparar la insurrección y tomarla como centro de la agitación y de todo el trabajo, o pasar al terreno de la Duma y tomarla a ella como base de toda la lucha política. Los zemstvistas y los *osvobozhdentsi* ya han resuelto esta cuestión, como hemos señalado y subrayado más de una vez, desde el núm. 12 de *Proletari*. Los zemstvistas y los *osvobozhdentsi* acuden a las asambleas precisamente para eso, y sólo para eso, para discutir la elección de Fomá o Iván, de Petrunkiévich o Stajóvich, para adoptar el programa de "lucha" (lucha entre comillas, lucha con guantes blancos de lacayo) sobre el terreno de la Duma, y en modo alguno mediante la insurrección. Los zemstvistas y los *osvobozhdentsi* (unimos deliberadamente a unos y otros, pues no hay datos para su diferenciación política) no tendrán, por supuesto, nada en contra de admitir en su asamblea (¡¡sólo allí y cuando esto pueda hacerse sin empleo de la fuerza en proporciones más o menos considerables!!) a revolucionarios y socialdemócratas, si entre estos últimos se encuentran personas poco inteligentes, dispuestas a prometer "apoyo" a Fomá contra Iván, a Petrunkiévich contra Stajóvich. Pero los zemstvistas nunca tolerarán que su asamblea sea "transformada en asamblea obrera", que su asamblea se convierta en una asamblea revolucionaria popular, que desde su tribuna se llame abierta y directamente a la insurrección armada. Resulta incluso un poco embarazoso tener que masticar esta obvia verdad, pero para Párvus y para *Iskra* es necesario masticarla. Los zemstvistas y los *osvobozhdentsi* se opondrán inevitablemente a semejante utilización de sus asambleas, aunque estos traficantes burgueses opondrán resistencia, por supuesto, no con la fuerza, sino con medios más seguros, "pacíficos" y tortuosos. No entrarán en ningún trato con personas que les prometan el apoyo "popular" a Petrunkiévich contra Stajóvich, a Stajóvich contra Gríngmut, sino bajo la condición de no transformar la asamblea electoral en asamblea obrera, bajo la condición de no usar su tribuna para llamar a la insurrección. Si se enteran de que a su asamblea van obreros (y esto lo sabrán casi siempre, pues una manifestación de masas no se puede ocultar), unos delatarán directamente a las autoridades, otros se pondrán a persuadir a los socialdemócratas de que no lo hagan, terceros correrán a asegurar a los gobernadores que "no tienen culpa de eso", que ellos quieren la Duma, quieren estar en la Duma, que siempre, por boca del "fiel compañero" Sr. Struve, condenaron la "descabellada y criminal" prédica de la insurrección; cuartos aconsejarán cambiar la hora y el lugar de la asamblea; quintos, los más "audaces" y políticamente más hábiles, dirán en *surdina* que están encantados de escuchar a los obreros, agradecerán al orador socialdemócrata, harán reverencias y genuflexiones ante el "pueblo", asegurarán a todo el mundo en un discurso bello, efectista y sentido, que ellos siempre están por el pueblo, con toda el alma por el pueblo, que no van con el zar, sino con el pueblo, que "su" Petrunkiévich lo declaró hace tiempo, que están "plenamente de acuerdo" con el orador socialdemócrata en lo tocante a la "vileza e insignificancia" de la Duma de Estado, pero que hay que, hablando con las hermosas palabras del muy respetado parlamentario Párvus, quien tan a propósito trasplanta a la Rusia no parlamentaria los modelos parlamentarios de las uniones de Vollmar entre socialdemócratas y católicos, "no entorpecer la agitación electoral, sino ampliarla"; y ampliarla significa no arriesgar descabelladamente la suerte de la Duma de Estado, sino "apoyar" con todo el pueblo la elección de Fomá contra Iván, de Petrunkiévich y Rodíchev contra Stajóvich, de Stajóvich contra Gríngmut, etc.

En una palabra, cuanto más estúpidos y cobardes sean los zemstvistas, tantas menos probabilidades habrá de que escuchen a Párvus en su asamblea electoral. Cuanto más inteligentes y audaces sean los zemstvistas, tantas más probabilidades habrá de ello, y también tantas más probabilidades de que Párvus, en el papel de quien apoya a Fomá contra Iván, resulte burlado.

¡No, bondadoso Párvus! Mientras en Rusia no haya parlamento, trasplantar a Rusia la táctica del parlamentarismo significa jugar indignamente al parlamentarismo, significa pasar de dirigente de los obreros revolucionarios y de los campesinos conscientes a convertirse en lacayo de los terratenientes. Sustituir los acuerdos temporales de partidos políticos abiertos, que no existen entre nosotros, por pactos secretos con Rodíchev y Petrunkiévich sobre el apoyo a ellos contra Stajóvich, significa sembrar la corrupción en el seno obrero. Y salir abiertamente ante las masas, el partido socialdemócrata no puede por ahora, y el partido radical-democrático en parte no puede, en parte no quiere, e incluso más bien no quiere que no puede.

A la consigna directa y clara de los zemstvistas-*osvobozhdentsi*: ¡Abajo la criminal prédica de la insurrección, por el trabajo en la Duma y a través de la Duma!, debemos responder con la consigna directa y clara: ¡Abajo los traidores burgueses a la libertad, los señores *osvobozhdentsi* y Cía., abajo la Duma, y viva la insurrección armada!

Unir la consigna de la insurrección con la "participación" en la elección de Fomá o Iván significa, bajo el pretexto de la "amplitud" y la "plurilateralidad" de la agitación, de la "flexibilidad" y "sensibilidad" de las consignas, introducir una sola confusión, pues en la práctica esta unión es manilovismo. En la práctica, la intervención de Párvus y Mártox ante los zemstvistas con el "apoyo" a Petrunkiévich contra Stajóvich será (suponiendo aquellos casos excepcionales en que resulte realizable) no una intervención abierta ante la masa del pueblo, sino una intervención entre bastidores de un dirigente obrero burlado ante un puñado de traidores a los obreros. Teóricamente, o desde el punto de vista de las bases generales de nuestra táctica, unir estas consignas es hoy, en el momento actual, una variante del cretinismo parlamentario. Para nosotros, los socialdemócratas revolucionarios, la insurrección no es una consigna absoluta, sino concreta. La dejamos de lado en 1897, la planteábamos en el sentido de preparación general en 1902, la planteamos como llamamiento directo sólo en 1905, después del 9 de enero. No olvidamos que Marx en 1848 estaba por la insurrección, y en 1850 condenaba los desvaríos y las frases sobre la insurrección{96}, que Liebknecht antes de la guerra de 1870-1871 fustigaba la participación en el Reichstag, y después de la guerra participaba él mismo en él. Señalamos de inmediato, en el núm. 12 de *Proletari*, que sería ridículo renunciar en el futuro a la lucha sobre el terreno de la Duma[83]. Sabemos que no sólo un parlamento, sino incluso una parodia de parlamento pueden convertirse, cuando no existen condiciones para la insurrección, en el centro principal de toda la agitación durante todo aquel período en que no se hable ni de insurrección popular.

Pero exigimos un planteamiento claro y preciso de la cuestión. Si ustedes piensan que la época de las insurrecciones ha pasado para Rusia, díganlo y defiendan abiertamente su punto de vista. Lo evaluaremos y discutiremos de manera multilateral y serena, desde el punto de vista de las condiciones concretas. Pero cuando ustedes mismos hablan de la posibilidad de la insurrección "en cualquier momento", de la necesidad de la misma, entonces estigmatizamos y seguiremos estigmatizando, como un mezquino manilovismo, todas y cada una de las disquisiciones contra el boicot activo a la Duma. Si la insurrección es posible y necesaria, entonces debemos hacer de ella precisamente la consigna central de toda nuestra campaña en torno a la Duma, entonces debemos desenmascarar el alma venal del "charlatán parlamentario de Frankfurt" en cada *osvobozhdénets* que se aparta de esta consigna de la insurrección. Si la insurrección es posible y necesaria, eso significa que no hay ningún centro legal para la lucha legal por los fines de la insurrección, y no se puede sustituir con frases manilovianas. Si la insurrección es posible y necesaria, eso significa que el gobierno "ha puesto la bayoneta al frente del orden del día", ha desatado la guerra civil, ha esgrimido el estado de guerra como antítesis a la crítica democrática. Y en semejantes condiciones, tomar en serio el rótulo "cuasiparlamentario" de la Duma de Estado y ponerse a jugar a oscuras y en *surdina* al parlamentarismo a cuatro manos con los Petrunkiévich, significa ¡sustituir la política del proletariado revolucionario por el politicastro de intelectuales comediantes!

Habiendo mostrado la falsedad fundamental de toda la posición de Párvus, podemos detenernos sólo brevemente en algunas manifestaciones particularmente notorias de esta falsedad. "Antes o después de las elecciones, en relación con la Duma de Estado —escribe Párvus—, se crea una base legal para la existencia de los partidos políticos". No es cierto. En realidad, ahora se crea una "base legal" para la falsificación gubernamental de las elecciones. Esta base se llama: 1) el jefe de zemstvo (las elecciones de los campesinos están enteramente en sus manos); 2) la guardia (detención de Miliukov); 3) el estado de guerra. Cuando en realidad, y no en el lenguaje de los escritores, se cree una "base legal para la existencia de los partidos políticos" (incluido el POSDR), entonces estaremos obligados a revisar toda la cuestión de la insurrección de nuevo, porque para nosotros la insurrección es sólo uno de los medios importantes, pero no siempre obligatorio, para conquistar un campo libre para la lucha por el socialismo.

"Es necesario actuar de inmediato no como grupos sociales aislados, no como juristas, ingenieros, zemstvistas, sino como partido liberal, democrático, socialdemócrata —oficial y abiertamente. Los representantes de las diferentes corrientes pueden en este sentido ponerse de acuerdo entre sí, como se ponen de acuerdo las distintas fracciones del parlamento".

Sí, pueden hacerlo, pero no abiertamente, porque si Párvus se ha olvidado de Trépov, Trépov no se ha olvidado de Párvus. Y a escondidas. Lo que Párvus llama acuerdo parlamentario (a veces necesario para los socialdemócratas en un país parlamentario) es, en la Rusia actual, en septiembre de 1905, el más despreciable juego al parlamentarismo. Los traidores a la revolución ponen ahora en primer plano el acuerdo entre los *osvobozhdentsi* y los revolucionarios. Los partidarios de la revolución: el acuerdo entre los socialdemócratas y todos los demócratas revolucionarios, es decir, los partidarios de la insurrección. Si la nueva *Iskra*, Párvus y Plejánov[84] concluyen ahora un acuerdo "parlamentario" con los *osvobozhdentsi* (sobre la fundación de su partido, véase más arriba el artículo "El encuentro de los amigos"[85]), entonces declararemos públicamente que estos socialdemócratas han perdido todo olfato de la realidad y deben ser arrojados por la borda. Concluiremos entonces un acuerdo con los demócratas revolucionarios sobre la base de la agitación conjunta por la insurrección, de su preparación y realización.

Ya hemos mostrado, con el análisis de las resoluciones de la nueva *Iskra* (Lenin: *Dos tácticas*), que

*Iskra* desciende al nivel del terrateniente liberal, mientras que *Proletari* eleva y sacude al campesino revolucionario[86].

"Es necesario que cada partido organice su comité electoral para dirigir las elecciones en todo el país. Es necesario que se pongan de acuerdo entre sí respecto a las medidas prácticas para ampliar la libertad de palabra, de reuniones, etc., durante las elecciones. Es necesario que se vinculen por una responsabilidad política común (¡escuchen, escuchen, camaradas obreros! ¡Los neoiskristas quieren vincularlos con los Petrunkiévich! ¡Abajo los Petrunkiévich y abajo los neoiskristas!) de tal manera que si el representante oficial de algún partido político, como tal, es objeto de persecución policial o de acción judicial, los representantes de todos los demás (!) partidos se declaren solidarios con él y que todos juntos organicen (!) una protesta popular (??) y, si es posible (¡escuchen!), una insurrección popular para defenderlo".

¡Buen viaje, amable Párvus! Organicen protestas e insurrecciones con los Petrunkiévich (demócratas) y los Stajóvich (liberales): nuestros caminos se han separado. Nosotros lo haremos con los demócratas revolucionarios. Sólo que cambien ya de paso también sus consignas, respetabilísimos héroes de los "acuerdos parlamentarios": en lugar de la consigna "la insurrección es necesaria", digan: "la insurrección, si es posible, debe complementar las protestas". ¡Entonces todos los *osvobozhdentsi* estarán de acuerdo con ustedes! En lugar de la consigna: "sufragio universal, igual, directo y secreto", enarbolen esta otra: "el gobierno debe garantizar el sufragio, si es posible, directo, igual, universal y secreto". ¡Buen viaje, señores! Esperaremos pacientemente a que Párvus, Petrunkiévich, Stajóvich y Mártox "organicen la protesta popular y, si es posible, la insurrección popular" para defender a Miliukov. Es mucho más oportuno, señores, en nuestra época "cuasiparlamentaria": defender al Sr. Miliukov, ¡en vez de a los centenares y miles de obreros detenidos y apaleados!...

Párvus declara categóricamente: "no tenemos ninguna probabilidad de hacer entrar independientemente a nuestros representantes en la Duma". Y, no obstante, escribe: "Si los comités electorales resultan irrealizables, entonces debemos, de todos modos, emplear todos los esfuerzos para presentar candidaturas propias". A pesar del censo, considera Párvus, "en casos aislados no está excluida la posibilidad de candidaturas socialdemócratas". "Una o dos candidaturas socialdemócratas, dondequiera que sea, se convertirán en una consigna política para todo el país".

Agradezcamos al menos la claridad. Sólo que, ¿a qué esperan, señores? El periódico *Rus* presentó hace tiempo sus candidaturas, las de todos esos Stajóvich, Petrunkiévich y demás traidores a la revolución, que merodean por los umbrales de los señores Durnovó. ¿Por qué calla el periódico *Iskra*? ¿Por qué no pasa de las palabras a los hechos? ¿Por qué no presenta las candidaturas de Axelrod, Starovier, Párvus y Mártox a la Duma de Estado? Pruébenlo, señores, hagan el experimento, *experimentum in corpore vili*[87]. Pruébenlo, y veremos enseguida quién de nosotros tiene razón: si ustedes, pensando que estos candidatos se convertirán en "una consigna para todo el país", o nosotros, pensando que estos candidatos harán en el momento actual el papel de bufones de arveja.

Párvus escribe: "El gobierno ha concedido a un puñado de personas derechos electorales a una institución que debería encargarse de los asuntos de todo el pueblo. Esto impone a los electores, artificialmente seleccionados, la obligación de usar su derecho exclusivo no según el arbitrio personal" (¿sino según el arbitrio de clase y de partido?), "sino teniendo en cuenta la opinión de las masas populares. Recordarles esta obligación, obligarlos (!!) a cumplirla: tal es nuestra tarea, para cuya realización no debemos detenernos ante ningún medio".

Este razonamiento, naturalmente complementado por la seguridad de que la táctica del boicot (activo) expresa desconfianza en "las fuerzas revolucionarias del país" (¡sic!), es erróneo de raíz. Es un modelo de planteamiento sentimental-burgués de la cuestión, contra el cual deben alzarse en armas todos los socialdemócratas. El razonamiento de Párvus es burgués, porque no ve la esencia de clase de la Duma: un acuerdo de la burguesía con la autocracia. El razonamiento de Párvus es una vacua frase sentimental, porque toma aunque sea por un minuto en serio las mendaces palabras de los *osvobozhdentsi* sobre su deseo de "tener en cuenta la opinión de las masas populares". El respetable Párvus ha llegado con unos tres años de retraso. Cuando los liberales no tenían ni órgano ni organización ilegal, y nosotros teníamos lo uno y lo otro, nosotros ayudábamos a su desarrollo político. Y este mérito no lo borrará la historia de la actividad de la socialdemocracia. Pero ahora los liberales, de infantes de la política, se han convertido en los principales gestores de la misma, han demostrado en la práctica su traición a la revolución. Ahora, dirigir la atención principal no a desenmascarar la traición de los "conciliadores" burgueses, sino a recordarles la "obligación" de encargarse de los asuntos (no de la burguesía, sino) de todo el pueblo, significa ¡convertirse en lacayo de los *osvobozhdentsi*! Sólo los *osvobozhdentsi* pueden buscar seriamente la expresión de "las fuerzas revolucionarias del país" en la Duma de Estado. La socialdemocracia sabe que lo mejor que podemos alcanzar ahora es la neutralización, la paralización de los esfuerzos traicioneros de la burguesía. Los zemstvistas y los *osvobozhdentsi* no son "la fuerza revolucionaria del país", es vergonzoso no saberlo, camarada Párvus. La fuerza revolucionaria ahora, en la revolución democrática, es sólo el proletariado y el campesinado que lucha contra los terratenientes.

La perla de las perlas en el notable artículo de Párvus es la formulación de las condiciones del apoyo del proletariado a los *osvobozhdentsi*. "Es necesario —escribe Párvus— obligar a los candidatos de la oposición que quieran gozar de nuestro apoyo a determinadas reivindicaciones políticas". (Esto no es lengua rusa, sino una mala traducción del alemán, pero el sentido es comprensible de todos modos.) "Tales pueden ser, por ejemplo: 1) exigir en la propia Duma su disolución inmediata y la convocatoria de una asamblea constituyente sobre la base del sufragio universal, etc.; 2) negar al gobierno todos los medios militares y financieros mientras esta exigencia no sea cumplida".

De escalón en escalón. Quien ha resbalado una vez y se ha encontrado en un plano inclinado, rueda hacia abajo sin freno. Nuestros superhombres, situados al margen de ambas partes del partido, como Párvus y Plejánov, ignoran majestuosamente las mismas resoluciones de los neoiskristas de las que son moral y políticamente responsables. Estos superhombres se imaginan por encima tanto de la "mayoría" como de la "minoría"; en realidad, están por debajo de una y de otra, pues a todos los defectos de la mayoría han sabido sumar todos los defectos de la minoría y todos los defectos del tránsfuga.

Tomen a Párvus. Todo el tiempo marchó de la mano de *Iskra*, incluso cuando el plan de la campaña de los zemstvos y el nueve de enero le abrieron los ojos, por poco tiempo, sobre su posición oportunista. Pero, no obstante, Párvus quería pasar por "conciliador", —seguramente, por aquello de que cuando comenzó a esgrimir, después del 9 de enero, las consignas de gobierno provisional, los bolcheviques tuvieron que corregirlo y señalar los elementos de fraseología en sus consignas. ¡Sin zar y gobierno obrero!, gritaba Párvus bajo la impresión del 9 de enero. ¡Sin pueblo y Duma liberal!, he aquí a lo que se reduce su "táctica" actual después del 6 de agosto. No, camarada, ¡no edificaremos nuestra táctica sobre el estado de ánimo de un minuto, sobre el servilismo ante el minuto!

Párvus ha inventado ahora "nuevas" condiciones para los liberales. ¡Pobres neoiskristas, cuánto se han cansado inventando "condiciones" para el acuerdo con los *osvobozhdentsi*! Starovier, en el II Congreso (véase su resolución, derogada por el III Congreso), inventó unas condiciones, que inmediatamente se fueron al diablo, porque ni en el plan de la campaña de los zemstvos, ni ahora, nadie de los neoiskristas que escribían sobre el "acuerdo" con los *osvobozhdentsi* ha enarbolado plenamente esas condiciones. La conferencia de los neoiskristas expuso otras condiciones, más estrictas, en la resolución sobre las relaciones con los liberales. El neoiskrista Párvus responde moralmente por esta resolución, —pero, ¡qué les importa a los literatos-superhombres unas resoluciones cualesquiera, elaboradas con la participación de representantes responsables del proletariado! ¡Los superhombres escupen sobre las resoluciones del partido!

En la resolución de los neoiskristas sobre la actitud hacia los partidos de oposición, está escrito negro sobre blanco que la socialdemocracia "exige de todos los enemigos del zarismo":

"1) Apoyo enérgico e inequívoco a toda acción decidida del proletariado organizado, encaminada a asestar nuevos golpes al zarismo".

Párvus propone un "acuerdo" con los *osvobozhdentsi* y la promesa de su "apoyo", sin exigir nada semejante.

"2) Reconocimiento abierto y apoyo sin reservas de la reivindicación de una asamblea constituyente de todo el pueblo sobre la base del sufragio universal, etc., y pronunciamiento abierto contra todos aquellos partidos y grupos que tratan de cercenar los derechos del pueblo, ya sea mediante la limitación del derecho electoral, ya sea mediante la sustitución de la asamblea constituyente por una constitución monárquica otorgada".

Toda la segunda parte de estas condiciones, Párvus no la reconoce. Incluso deja completamente en la sombra la cuestión de a quién deben los *osvobozhdentsi* en la Duma "exigir la convocatoria" de la asamblea constituyente. ¿Al zar, por supuesto? ¿Por qué no convocarla ellos mismos? ¿Eh, respetabilísimos héroes de los "acuerdos parlamentarios"? ¿O es que ustedes ya no están, en este momento, contra "el otorgamiento"?

"3) Apoyo decidido a la lucha de la clase obrera contra el gobierno y los magnates del capital por la libertad de huelgas y de asociaciones".

De esta "condición", Párvus dispensa, por lo visto, a los *osvobozhdentsi*, con motivo de la convocatoria de la Duma y del perjuicio de la táctica: "cuanto peor, mejor" (aunque inmediatamente al lado, Párvus asegura, en burla del lector, que si la Duma tuviera derechos legislativos, eso sería peor, es decir, ¡que un paso hacia lo mejor, y precisamente aquel que persiguen los *osvobozhdentsi*, es un paso hacia lo peor!!).

"4) Oposición abierta a todos los intentos del gobierno y de los señores feudales de aplastar, mediante bárbaras medidas de violencia contra la persona y la propiedad de los campesinos, el movimiento revolucionario campesino".

Bondadoso Párvus, ¿por qué ha olvidado usted esta condición? ¿Acaso no está usted de acuerdo ahora en presentar esta hermosa exigencia a Petrunkiévich? ¿A Stajóvich? ¿A Rodíchev? ¿A Miliukov? ¿A Struve?

"5) Rechazo del apoyo a todas las medidas que tengan como fin conservar en la Rusia libre cualesquiera restricciones a los derechos de las distintas nacionalidades y cualesquiera vestigios de opresión nacional;

y 6) participación activa en la causa del armamento popular para la lucha contra la reacción, y apoyo a la socialdemocracia en sus intentos de organización de la lucha armada de masas".

Bondadoso Párvus, ¿por qué ha olvidado usted estas condiciones?

*Proletari*, núm. 18, 26 (13) de septiembre de 1905.

Se imprime de acuerdo con el manuscrito, cotejado con el texto del periódico *Proletari*.