«Iskra ha demostrado que la Asamblea Constituyente puede formarse por surgimiento espontáneo, sin la ayuda de gobierno alguno, y por lo tanto, tampoco de uno provisional. De ahora en adelante, esta terrible cuestión puede considerarse zanjada, y todas las disputas referentes a ella deben cesar».

Así escribe el Bund{91} en el número 247 de "Poslednie Izvestia", fechado el 1 de septiembre (19 de agosto). Si esto no es ironía, no se puede imaginar un mejor "desarrollo" de las opiniones de Iskra. En cualquier caso, la teoría del "surgimiento espontáneo" ha sido establecida, la "terrible cuestión" está zanjada, las disputas "deben cesar". ¡Qué bendición! Ahora viviremos sin disputas sobre esta terrible cuestión, acariciando esta nueva, recién descubierta teoría, simple y clara como los ojos de un niño, del "surgimiento espontáneo". Es cierto que esta teoría del surgimiento espontáneo no surgió espontáneamente, sino que apareció, a la vista de todos, como fruto de la cohabitación del Bund con la nueva "Iskra", ¡pero lo que importa no es el origen de la teoría, sino su valor!

¡Qué poco perspicaces fueron esos desdichados socialdemócratas rusos que discutían la "terrible cuestión" tanto en el III Congreso del POSDR como en la conferencia de los neoiskristas: unos no hacían más que hablar de un gobierno provisional para el surgimiento, no espontáneo, de la Asamblea Constituyente; otros admitían (resolución de la conferencia) que "la victoria decisiva de la revolución sobre el zarismo" "puede ser marcada" también "por la decisión de alguna institución representativa de convocar, bajo la presión revolucionaria directa del pueblo, la Asamblea Constituyente", y nadie, ni siquiera toda la redacción de la nueva "Iskra", que junto con Plejánov asistió a la conferencia, llegó a pensar lo que ahora "Iskra ha demostrado", y el Bund ha resumido, consolidado y bautizado con una palabra magnífica. Como todos los descubrimientos geniales, la teoría del surgimiento espontáneo de la Asamblea Constituyente arrojó de inmediato luz sobre el caos. Ahora todo está claro. No hay que pensar en un gobierno revolucionario provisional (¡recuerden la significativa frase de "Iskra": que no mancille vuestros labios la combinación de las palabras "¡viva" y "gobierno"!), no hay que arrancar a los miembros de la Duma de Estado un "compromiso revolucionario" de "convertir la Duma de Estado en asamblea revolucionaria" (Cherevanin en el número 108 de "Iskra"). ¡¡La Asamblea Constituyente puede surgir espontáneamente!! Será un nacimiento inmaculado de ella por el propio pueblo, que no se mancilla con ninguna "mediación" de gobierno alguno, aunque sea provisional, aunque sea revolucionario. Será un nacimiento "sin corrupción", por la vía pura de las elecciones generales, sin ninguna lucha "jacobina" por el poder, sin mancillar la santa causa con la traición de las asambleas representativas burguesas, incluso sin ninguna ruda comadrona que, hasta ahora, en este mundo mancillado, pecaminoso e impuro, aparecía puntualmente en escena cada vez que la vieja sociedad estaba grávida de la nueva.

¡Viva el surgimiento espontáneo! ¡Que todos los pueblos revolucionarios de toda Rusia aprecien ahora su "posibilidad" y, por consiguiente, su necesidad para ellos, como el camino más racional, fácil y sencillo hacia la libertad! ¡Que se erija pronto un monumento en honor del Bund y de la nueva "Iskra", los padres espontáneos de la teoría del surgimiento espontáneo!

Sin embargo, por mucho que nos deslumbre la brillante luz del nuevo descubrimiento científico, debemos tocar ligeramente también algunos rasgos bajos de esta sublime creación. Si la luna se fabrica en Hamburgo pésimamente{92}, también las nuevas teorías se fabrican en la redacción de "Poslednie Izvestia" sin mucho esmero. La receta es simple, muy querida desde hace tiempo por personas que nunca han pecado con un solo pensamiento independiente: ¡tomar las opiniones contrarias, mezclarlas y dividirlas por la mitad! De "Proletari" tomamos la crítica de las elecciones populares bajo la autocracia, de "Iskra", la condena de la "terrible cuestión"; de "Proletari", el boicot activo, de "Iskra", la inutilidad de la insurrección como consigna... "como la abejita que de cada florcilla recoge su gotita"{93}. Y los buenos bundistas se acicalan satisfechos, alegrándose del cese de las disputas sobre la terrible cuestión y admirándose a sí mismos: ¡cómo han superado la estrechez y unilateralidad de las opiniones de ambas partes en litigio!

No os sale redondo, camaradas del Bund. No habéis mostrado otras "vías de surgimiento espontáneo" aparte de la neoiskrista. Y en cuanto a la neoiskrista, vosotros mismos habéis debido reconocer que "en la situación de autocracia y contra la voluntad del gobierno, que tiene en sus manos toda la máquina del Estado", las elecciones de representantes del pueblo sólo pueden ser elecciones de farsa. No nos abandonéis a mitad de camino, oh, creadores de la nueva teoría: decidnos, ¿por qué otra "vía", aparte de la neoiskrista, "imagináis" el "surgimiento espontáneo"?

"Proletari" escribió contra "Iskra" que, bajo la autocracia, sólo los libertadores podrán llevar a cabo las elecciones, y que de buen grado las harán pasar por populares[78]. El Bund responde: "Este argumento no resiste ninguna crítica, ya que no está sujeto a ninguna duda que la autocracia no permitirá a nadie –incluidos los libertadores– realizar elecciones fuera de los marcos establecidos por la ley". Respetuosamente observamos: las elecciones de los zemstvos, de los concejales urbanos y de los miembros de las "uniones" se han realizado y se están realizando. Es un hecho. La prueba está a la vista: sus numerosas oficinas.

El Bund escribe: "Es imposible (!) levantar una agitación contra la Duma en nombre de la insurrección armada en general, ya que la insurrección, siendo sólo un medio para realizar un cambio político, no puede en este caso" (¿y no "en general"?) "servir como consigna de agitación. Se puede y se debe responder a la Duma con la ampliación y profundización de la agitación política a favor de la Asamblea Constituyente sobre la base del sufragio universal, etc.". Respondemos: en primer lugar, si los bundistas hubieran reflexionado un poco o simplemente consultado nuestro programa partidario, habrían visto que también la Asamblea Constituyente es sólo un "medio". No es razonable declarar un "medio" idóneo para la consigna y el otro "en general" inidóneo. En segundo lugar, ya hace tiempo y en muchas ocasiones hemos explicado detalladamente que la sola consigna de la Asamblea Constituyente no vale para nada, pues se ha convertido en una consigna libertadora, en una consigna de los "conciliadores" burgueses (véase "Proletari" nº 3 y 4)[79]. Por parte de la burguesía liberal-monárquica es completamente natural que deje en la sombra la cuestión del modo de convocar la Asamblea Constituyente. Por parte de los representantes del proletariado revolucionario esto es completamente inadmisible. A los primeros les sienta de maravilla la teoría del surgimiento espontáneo. A los segundos, ésta sólo puede deshonrarlos ante los obreros conscientes.

El último argumento del Bund: "La insurrección armada es necesaria; hay que prepararse, prepararse y prepararse para ella. Pero por el momento no estamos en condiciones de provocarla, ¡por eso (!!) no hay por qué vincularla con la Duma". Respondemos: 1) Reconocer la necesidad de la insurrección y de su preparación, y al mismo tiempo arrugar despectivamente la nariz a propósito de la cuestión de los "destacamentos" ("tomada del arsenal vperiodista", como escribe el Bund), significa golpearse a sí mismo, significa demostrar la falta de reflexión de sus propios escritos. 2) El gobierno revolucionario provisional es el órgano de la insurrección. Esta tesis, expresada directamente en la resolución del III Congreso, en esencia ha sido aceptada también por la conferencia neoiskrista, aunque está expresada, nos parece, de manera menos acertada (un gobierno revolucionario provisional "que surja del levantamiento popular victorioso": tanto la lógica como la experiencia histórica demuestran que los gobiernos revolucionarios provisionales son posibles como órgano de la insurrección, aunque ésta no sea victoriosa o no lo sea plenamente; además, el gobierno revolucionario provisional no sólo "surge" de la insurrección, sino que también la dirige). Los bundistas no intentan rebatir esta tesis, y ni siquiera se puede rebatir. Reconocer la necesidad de la insurrección y de su preparación, y al mismo tiempo exigir el cese de las disputas sobre la "terrible cuestión" del gobierno provisional, significa escribir sin pensar. 3) La frase sobre la formación de la Asamblea Constituyente "sin la ayuda de gobierno alguno, y por lo tanto, tampoco de uno provisional", es una frase anarquista. Está completamente al nivel de la célebre frase de Iskra sobre la "profanación" de los labios con la combinación de las palabras "¡viva" y "gobierno". Muestra la incomprensión del significado del poder revolucionario como uno de los más grandes y supremos "medios" para realizar un cambio político. El "liberalismo" barato con que alardea aquí el Bund, siguiendo a "Iskra" (¡sin gobierno alguno, aunque sea provisional!), es precisamente un liberalismo anarquista. La formación de la Asamblea Constituyente sin la ayuda de la insurrección es un pensamiento digno sólo de los filisteos burgueses, como lo ven también los camaradas bundistas. Y la insurrección sin la ayuda del gobierno revolucionario provisional no puede ser ni popular ni victoriosa. Una y otra vez debemos constatar con pesar que los bundistas no atan cabos por ningún lado. 4) Si hay que prepararse para la insurrección, en esta preparación entra necesariamente la difusión y explicación de las consignas: insurrección popular armada, ejército revolucionario, gobierno revolucionario provisional. Nosotros mismos debemos estudiar también los nuevos métodos de lucha, sus condiciones, sus formas, sus peligros, su realización práctica, etc., e instruir a las masas al respecto. 5) La tesis: "por el momento no estamos en condiciones de provocar la insurrección" es incorrecta. La historia del "Potiomkin" demostró más bien que no estamos en condiciones de contener los estallidos prematuros de la insurrección que se prepara. Los marineros del "Potiomkin" estaban menos preparados que los marineros de otros barcos, y la insurrección resultó menos completa de lo que podría haber sido. ¿Cuál es la conclusión de esto? La de que la tarea de preparar la insurrección incluye la tarea de contener los estallidos prematuros de la insurrección que se está preparando o que está casi preparada. La de que la insurrección, que crece espontáneamente, adelanta a nuestro trabajo consciente y planificado de su preparación. También ahora no estamos en condiciones de contener los estallidos de la insurrección que se producen de manera fragmentaria, aislada y espontánea ya aquí, ya allá. Tanto más obligados estamos a apresurarnos con la difusión y explicación de todas las tareas políticas y de las condiciones políticas para una insurrección exitosa. Tanto más insensatas son, por consiguiente, las propuestas de cesar las disputas sobre la "terrible cuestión" del gobierno provisional. 6) ¿Es correcta la idea de que "no hay por qué vincular la insurrección con la Duma"? No, no es correcta. Determinar de antemano el momento de la insurrección es un absurdo, sobre todo para nosotros aquí, desde el extranjero. No se trata de "vincularla" en ese sentido, como lo ha señalado muchas veces "Proletari". Pero la agitación a favor de la insurrección, su prédica, es necesario "vincularla" con todos los acontecimientos políticos importantes que conmueven al pueblo. Toda nuestra disputa actual gira precisamente en torno a qué consigna de agitación debe estar en el centro de toda nuestra campaña de agitación en torno a la Duma. ¿Es la Duma un acontecimiento tal? Indudablemente, sí. ¿Nos preguntarán los obreros y los campesinos: cómo se podría responder mejor a la Duma? Sin falta lo harán, y ya lo están preguntando. ¿Cómo responder a estas preguntas? No con la referencia al surgimiento espontáneo (esto sólo sirve para risa), sino con la explicación de las condiciones, formas, premisas, tareas y órganos de la insurrección. Cuanto más logremos con esta explicación, tanta mayor probabilidad habrá de que los inevitables estallidos de la insurrección puedan desarrollarse más fácil y rápidamente hacia una insurrección exitosa y victoriosa.

"Proletari" nº 16, 14 (1) de septiembre de 1905.

Se imprime según el texto del periódico "Proletari", cotejado con el manuscrito.