(Carta a la redacción.)

[Octubre de 1905]

El bosquejo que a continuación se publica de la «Carta a la redacción» no fue, al parecer, terminado. En todo caso, una «Carta a la redacción» semejante no apareció en *Proletari*. Aunque el artículo de *Poslednie Izvestia* que dio motivo a la carta de Vladímir Ilich apareció el 1 de septiembre, una serie de consideraciones obligan a situar la fecha de redacción de la «Carta a la redacción» más cerca de los primeros días de octubre, inmediatamente antes del trabajo sobre el esbozo del artículo acerca del folleto de P. B. Axelrod *La Duma Popular y el Congreso Obrero* (Ginebra, octubre de 1905), que se publica a continuación. La comparación de la «Carta» y el mencionado esbozo arroja lo siguiente. A lo largo de toda la «carta», Lenin utiliza la imagen: «ascensión a la montaña». En el esbozo, Vladímir Ilich dice: «La dificultad de la insurrección = la dificultad de escalar el Mont-Blanc. La dificultad de la "Duma Popular" bajo la autocracia = la "dificultad de volar por el aire hasta el Mont-Blanc"». Más adelante. En la carta se dice: «Sin insurrección armada, la Asamblea Constituyente es un fantasma, una frase, una mentira, un parloteo de Fráncfort». En el esbozo del artículo a propósito del folleto de Axelrod, Lenin dice: «La insurrección avanza, es una realidad. En cambio, la Duma Popular es una comedia, un fantasma, una frase»...

¡NINGUNA FALSEDAD! ¡NUESTRA FUERZA ESTÁ EN DECLARAR LA VERDAD!
[Carta a la redacción.]

«No estamos en condiciones de provocar una insurrección... por lo tanto] no hay para] qué vincular[la] con la Duma... la] consigna de] agitación es la Asamblea C[onstituyente.»
Así escribía el Bund *), y el autor del artículo en el núm. 16 no le respondió de manera suficiente 2).
Estas palabras del Bund son un excelente] reflejo del filisteísmo en la s[ocial]democracia, del filisteísmo en el sentido de trivialidad, medianía áurea, incoloro, lugares comunes, mediocri[dad] (como siempre lo fue el Bund, que desempeñó el papel de parásito ideológico, como es sabido, tanto en 1897-1900 como en 1901-3, en 1904 y ahora en 1905).
Es este el punto de vista corriente, la opinión habitual, el «sentido común» («el triunfo del sen[tido] común» en *Osvobozhdenie* y el «esclarecimiento»).

Es esta la mayor falsedad, cuya denuncia tiene una importancia capital] para la rev[olución] rusa y para el prolet[ariado] consciente, como único autor posible de la revolución victoriosa.
No estamos en condiciones de provocar] una insur[rección], por lo] tanto, no hay que vincular[la], por lo tanto, la consigna no es la insurrección] armada, sino la A[sa]m[blea] C[onstituyente].
Es como decir: nosotros, desnudos y huérfanos, hambrientos y desgarrados, no estamos en condiciones de elevarnos desde nuestro pantano, donde perecemos, hasta esta montaña, donde hay luz y sol, aire y todos los frutos de la tierra. No tenemos escalera, sin la c[ua]l es imposible la ascensión. No estamos en condiciones de conseguir la escalera. Por lo tanto, no hay que vincular nuestra lucha por la ascensión con la consigna de obtener (resp[ective] crear) la escalera. Por lo] tanto, nuestra consigna debe ser: a la montaña, a la montaña, en la montaña están la felicidad y la salvación, el aire y la luz, [la saciedad y la abundancia] el ánimo y el fortalecimiento.
Puesto que no hay escalera, sin la c[ua]l es imposible subir, por lo tanto, no hay que adoptar como consigna la obtención de la escalera y trab[ajar] en su fabricación; por lo] tanto, la consigna debe ser: ¡encontrarse en la cima, en la montaña, en la montaña la felicidad, etc.!
«La debilidad siempre se s[alvó] mediante la fe en los milagros», decía Marx 3).
¿Acaso la debilidad del prol[etaria]do o la debilidad de las cabezas del Bund y de la n[ueva] *Iskra* se salva ahora mediante la fe en los milagros? ¿Mediante la fe en llegar a la montaña sin escalera? ¿Mediante la fe en la Asam[blea] C[onstituyente] sin insurrección?
Esta fe es la fe de los locos. Sin insurr[ección] arm[ada], la Asam[blea] C[onstituyente] es un fantasma, una frase, una mentira, un parloteo de Fráncfort 4).
El engaño y la falsedad del *osvobozhdenismo*, esa primera forma pol[íti]ca ampl[ia], político-masiva, popular de la consigna b[urg]uesa en Rusia, consisten precisamente en apo[yar] esa fe en los milagros, esa mentira.
Pues la burg[uesía] liber[a]l necesita su mentira; para ella, esta no es una mentira, sino la más grande verdad, la verdad de sus intereses de clase, la verdad de la lib[ertad] b[urg]uesa, la verdad de la igualdad cap[ita]l[ist]a, el santo de los santos de la fraternidad mercantil.
Esta es su verdad (la de la burg[uesí]a), pues no necesita la victoria del pue[bl]o, no la montaña, sino el pantano para la masa, y el encaramarse sobre los hombros de la plebe para los potentados y los sacos de dinero; no la victoria, sino el trato, el a c u e r d o
con el enemigo, = la trai[ció]n al enemigo.

¡NINGUNA FALSEDAD! ¡NUESTRA FUERZA ESTÁ EN DECLARAR LA VERDAD!

Para la burg[uesí]a, esto no es un «milagro», sino una realidad, la realidad de la traición a la rev[olu]ción, y no de la victoria de la revolución.
...No estamos en cond[iciones] de conseguir la escalera... No estamos en cond[iciones] de provocar la insurr[ección]... ¿Es así, señores?
Si es así, entonces rehagan toda su prop[agan]da y agitación; entonces empiecen a decir a los obreros y a todo el pue[bl]o discursos nuevos, recompuestos, discursos construidos de nuevo, diferentes.
Ent[once]s digan al pueblo: Obreros de Petersburgo, Riga, Varsovia, Odesa, Tiflis... no estamos en condiciones de lev[antar] la insurrección y vencer en la insurr[ección]. Por eso, nada tenemos que pensar, ni charlar en vano sobre la Asam[blea] C[onstituyente] Pop[ular]. No manchen las grandes palabras con un mezquino subterfugio. No encubran su debilidad con la fe en los milagros. Griten a todos y a cada uno acerca de esta debilidad; la conciencia es la mitad de la enmienda. La frase mentirosa, la jactancia mentirosa es la perdición moral, la prenda segura de la perdición política.
¡Obr[er]os! Somos débiles para provocar] la insurr[ección] y obt[ener] la victoria en ella. Por eso, abandonen las habladurías sobre la Asam[blea] C[onstituyente] Pop[ular], expulsen de su lado a los mentirosos que hablan de esto, denuncien la traición de los *osvobozhdenistas*, de los «dumtsy», de los k[ade]t[es] y demás inmundicia, pues ellos de p alabra s ó l o quieren la Asamblea Constituyente popular, pero de hecho, antipopular, que no instituye lo nuevo, sino que remienda lo viejo, que no les da a ustedes un vestido nuevo, una vida nueva, un arma nueva para una nueva y gran lucha, sino s[ó]lo lentejuelas sobre su viejo andrajo, s[ó]lo espejismo y engaño, un juguete en lugar del arma, cadenas en lugar del fusil.
¡Obreros! Somos débiles para la insurr[ección]. No hablen, pue[s], y no permitan que las prostitutas del *osvobozhdenismo*, los k[adetes] y los dumtsy hablen de r e v o l u c i ó n, no permitan que estos canallas burgueses mancillen el gran concepto popular con su verborrea.
¿Somos débiles? Significa que no tenemos ni podemos tener rev[oluci]ón. Esto no es la revolución del pueblo, es el eng[añ]o al pue[bl]o por los Petrunkiévich y la jauría de lacayos liberales] del zar. Esto no es la l[u]cha por la libert[ad], es la venta de la liber[tad] pop[ular] a cambio de los sillones de los *osvobozhdenistas*. Esto no es el comienzo de una vida nueva, sino la consolidación de la vieja extenuación, la vieja ergástula, el viejo vegetar y pudrirse.
No estamos en cond[iciones] de provocar la insurr[ección], cam[arad]as ob[reros]. No estamos en cond[iciones] de elev[ar] al pue[bl]o hasta la rev[olución]. No estamos en cond[iciones] de cons[eguir] la lib[ertad]... Sólo estamos en condiciones de hacer tambalearse

al enemigo, pero no de derribarlo; hacerlo tambalear de modo que a su lado se siente Petrunkiévich. ¡Fuera, pues, todas las habladurías sobre la rev[olución], sobre la lib[ertad], sobre la repres[entación] popular! Quien dice estas cosas sin trabajar de hecho en la escalera para alcanzarlas, en la insurrección para conquistarlas, es un mentiroso y un fatuo, os está engañando.
¡Somos débiles, cam[aradas] obr[eros]! De nuestro lado sólo está el proletariado y millones de camp[esin]os que han iniciado una l[u]cha dispersa, oscura, desar[mada], ciega. Contra nosotros, toda la pandilla cortesana y todos los obr[eros] y camp[esin]os vestidos de uniforme de sold[ado] y*)
Fin. Somos débiles. La deb[ilidad] se s[alva] mediante la fe en los milagros. Es un hecho, según las palabras del Bund, según el plan de *I[skra]*.
Pero, ¿qué hecho, señores? ¿La debilidad de las fuerzas del prol[etaria]do de toda Rusia o la debilidad de las cabezas de los bund[ist]as y de los novoiskristas?
D[igan] la verdad:
1) No hay r[e]v[olución]. Hay un ac[uerdo] de la burg[uesí]a liber[a]l con el zar...
2) No hay l[u]cha por la lib[ertad]. Hay venta de la lib[ertad] pop[ular].
3) No hay l[u]cha por la repres[entación] pop[ular]. Hay repres[entación] del saco de dinero.
Somos débiles... de esto se desprende inevitablemente la traición a la r e v [o l u] c i ó n.
Si quieren la rev[olución], la lib[ertad], la repres[entación] pop[ular]... d e b e n s e r f u e r t e s.
¿Son débiles? ¡La revolución es patrimonio de los fuertes! A nosotros nos queda permanecer con el andrajo.
¿Son débiles? La lib[ertad] se ot[orga] s[ó]lo a los fuertes. Los déb[iles] siempre serán esclavos. La experiencia de toda la historia.
¿Son débiles?
Desde el c[omi]enzo: ¿Quién es débil? ¿Las fuerzas del prol[etariado] o las cabezas de los iskristas, bund[istas]? a) ¿Quieren la r[e]v[olución]? ¡D[eben] s[er] fuertes!
Debemos dec[ir] la v e r d a d: en e[s]o reside nuestra fuerza, y la masa p o p u l a r decidirá en la práctica, después de la lucha, si hay o no fuerza.

*) En el manuscrito, la frase no está terminada. (N. de la Red.)

¡NINGUNA FALSEDAD! ¡NUESTRA FUERZA ESTÁ EN DECLARAR LA VERDAD!
¿Existe acaso?
O somos débiles.
Vuestra representación se realizará a través de vuestros patronos, explotadores.
¿Quién es débil? La «representación» es, o bien la conquista del fuerte, o bien un papel vacío, un engaño, una venda en los ojos del débil para embrutecerlo...

*) Editorial en el órgano del Bund «Poslednie Izvestia» núm. 247, «La Duma de la contrarrevolución», del 1 de septiembre (19 de agosto) de 1905.
2) Se refiere al artículo de Lenin «La teoría de la generación espontánea», publicado en «Proletari» núm. 16, del 14 (1) de septiembre de 1905. (Obras, t. VIII, págs. 194-198.)
3) Palabras de Marx de «El 18 Brumario de Luis Bonaparte». (Ed. del Inst. M. y E., 1926, pág. 11.)
4) El parloteo de Fráncfort: la Asamblea Nacional alemana de 1848-1849, que sesionaba en Fráncfort del Meno y que pasó a la historia como ejemplo de impotencia.