La paciencia de los obreros. Ya en febrero intentaron mediante una huelga mejorar su situación. La tentativa no tuvo éxito por falta de organización. Tuvieron que comenzar a trabajar casi en las mismas condiciones, pero no pudieron resignarse a una vida de hambre, a las malas condiciones de trabajo, a las humillaciones. Y su paciencia llegó a su fin.

¡Camaradas! Los obreros de la imprenta han declarado una huelga en defensa de los derechos de un compañero despedido. El fracaso de febrero no quebrantó su energía y les enseñó mucho. Comprendieron que en la lucha contra los empresarios los obreros vencerán solo cuando actúen unidos y organizados, y de nuevo se lanzaron valientemente a la lucha.

Pero en esta lucha esperan vuestro apoyo, pues los intereses de los obreros en huelga son vuestros intereses. Y así como un obrero aislado no puede defenderse, así también los obreros de una sola empresa pueden ser fácilmente aplastados por el patrón, a quien en su lucha contra los obreros ayudarán otros capitalistas.

¡Uníos, pues, a la huelga!

Presentad las mismas reivindicaciones que plantearon vuestros compañeros en la imprenta provincial, a saber:

Las reivindicaciones formuladas fueron las siguientes:

1) seguro de los obreros en caso de pérdida de la capacidad de trabajo por cuenta de la imprenta,
2) aumento del salario de los aprendices,
3) vacaciones obligatorias de medio mes con conservación del salario,
4) tribunal arbitral para resolver los conflictos que surjan, compuesto por igual número de representantes de los obreros y de los empresarios.

Exigid además la jornada de ocho horas, allí donde aún no exista. Exigid la supresión de las horas extraordinarias, el aumento de los salarios y la mejora de las condiciones de trabajo.

La huelga, camaradas, es un arma poderosa en la lucha contra los capitalistas. Pero solo podremos utilizarla plenamente cuando en Rusia exista la libertad política. Cuando podamos organizarnos en sindicatos, reunirnos libremente, hablar libremente y discutir nuestras necesidades en periódicos y hojas volantes, y cuando la inviolabilidad de la persona y del domicilio esté garantizada. Pero mientras exista la autocracia zarista con sus funcionarios, policía y gendarmes, tal libertad política es imposible.

Nuestra tarea inmediata, por tanto, es destruir la autocracia zarista y sustituirla por EL GOBIERNO DEL PUEBLO: LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA. ¡Solo entonces podremos marchar a pasos rápidos hacia nuestro objetivo final: la transformación radical de nuestra situación, hacia el RÉGIMEN SOCIALISTA!

¡Viva la huelga! ¡Viva la REPÚBLICA DEMOCRÁTICA! ¡Viva el SOCIALISMO!

Agosto de 1905