En el núm. 8 de *Proletario* ya anunciamos la publicación de la carta de un obrero de Odesa que expresa, en nuestra opinión, el estado de ánimo de un número bastante grande de obreros. Como respuesta a esta carta publicamos, en primer lugar, el artículo del colaborador del periódico *Proletario*, el camarada Abrámov, «Respuesta a la carta de un obrero», y en segundo lugar, la «Carta abierta a la Comisión de Organización» del Comité Central del POSDR, aparecida hace poco en Rusia e inserta en el núm. 10 de *Proletario*.

Por nuestra parte, subrayemos una vez más una sola cosa: la unidad es necesaria. El camarada obrero tiene toda la razón al insistir en esto. Pero no basta con insistir en ello, hay que saber realizar la unidad, hay que tener la fuerza para conseguirla. Apartarse, formar un tercer partido o un grupo neutral no es difícil. Pero esto no aproximará, sino que alejará la unidad, no simplificará la actual situación confusa, sino que la enmarañará aún más. Las resoluciones de la conferencia de la minoría o de los novoiskristas no dan una respuesta directa y clara a la pregunta: ¿cómo exactamente se puede y se debe lograr la unidad? Las resoluciones del III Congreso del POSDR dan esa respuesta en forma de los estatutos del partido, que garantizan plenamente los derechos de la minoría. Sería ridículo considerar esta respuesta como infalible, como ideal. Pero quien no sólo quiere hablar de unidad, sino alcanzarla realmente con medidas y propuestas reales, que no se limite a reproches y recriminaciones, que no agrave la escisión formando un tercer partido, sino que se dedique a elaborar su propia respuesta a la cuestión de las condiciones y las formas de la unidad. Esta tarea es mucho más difícil que la mera prédica de paz y amor, pero es también mucho más provechosa.

Escrito en julio de 1905.

Publicado por primera vez en 1926, en la *Recopilación Leninista*, tomo V.

Se publica según el manuscrito.