Al publicar en ídish el informe del III Congreso del POSDR, la redacción del Órgano Central del partido considera necesario decir algunas palabras acerca de esta edición.

Las condiciones de vida del proletariado consciente de todo el mundo están orientadas a crear vínculos lo más estrechos posibles y una mayor unidad en la lucha socialdemócrata planificada de los obreros de las distintas nacionalidades. La gran consigna «¡Proletarios de todos los países, uníos!», que resonó por primera vez hace más de medio siglo, se ha convertido ahora en la consigna no solo de los partidos socialdemócratas de los distintos países. Esta consigna se materializa cada vez más, tanto en la unificación de la táctica de la socialdemocracia internacional como en la creación de la unidad organizativa entre los proletarios de las distintas nacionalidades que luchan por la libertad y el socialismo bajo el yugo de un mismo Estado despótico.

En Rusia, los obreros de todas las nacionalidades se encuentran bajo una opresión económica y política como no la hay en ningún otro Estado, en particular aquellos obreros que no pertenecen a la nacionalidad rusa. Los obreros judíos sufren no solo la opresión económica y política general que los oprime como nacionalidad sin derechos, sino además una opresión que los priva de sus derechos civiles elementales. Cuanto más pesada es esta opresión, tanto mayor es la necesidad de la unión más estrecha posible entre los proletarios de las distintas nacionalidades, porque sin esa unión es imposible la lucha victoriosa contra esta opresión. Cuanto más se empeña la bandidesca autocracia zarista en sembrar la discordia, la desconfianza y la hostilidad entre las nacionalidades por ella oprimidas, cuanto más repugnante es su política de azuzar a las masas ignorantes hacia brutales pogromos, tanto mayor es la obligación que recae sobre nosotros, los socialdemócratas, de trabajar para que todos los partidos socialdemócratas dispersos de las distintas nacionalidades se fundan en un Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia unificado.

El I Congreso de nuestro partido, celebrado en la primavera de 1898, se fijó como objetivo crear esa unidad. El partido, a fin de eliminar toda idea de su carácter nacional, se dio la denominación no de ruso, sino de ruso en el sentido estatal (rossíiskaya). La organización de los obreros judíos —el Bund— ingresó en el partido como parte autónoma. Lamentablemente, desde ese momento la unidad de los socialdemócratas judíos y no judíos en un solo partido quedó destruida. Entre los dirigentes del Bund comenzaron a difundirse ideas nacionalistas que contradicen de manera tajante toda la concepción del mundo de la socialdemocracia. En lugar de esforzarse por acercar a los obreros judíos a los no judíos, el Bund empezó a tomar el camino de separar a aquellos de estos, postulando en sus congresos la singularidad de los judíos como nación. En lugar de continuar la labor del I Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia encaminada a una unión aún más fuerte del Bund con el partido, el Bund dio un paso hacia su separación del partido: primero, el Bund se retiró de la organización única en el extranjero del POSDR y fundó una organización independiente en el extranjero, y más tarde el Bund también se retiró del POSDR, cuando el II Congreso de nuestro partido en 1903, por una mayoría considerable de votos, se negó a reconocer al Bund como el único representante del proletariado judío. El Bund sostenía firmemente que no solo era el único representante del proletariado judío, sino que, además, su actividad no estaba limitada por ningún marco regional. El II Congreso del POSDR no podía, naturalmente, aceptar tales condiciones, porque en toda una serie de regiones, por ejemplo en el sur de Rusia, el proletariado judío organizado forma parte de la organización general del partido. Sin tener esto en cuenta, el Bund se retiró del partido y, de este modo, rompió la unidad del proletariado socialdemócrata, a pesar de la labor realizada conjuntamente en el II Congreso, a pesar del programa y de los estatutos orgánicos del partido.

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, en sus II y III Congresos, expresó su firme convicción de que este retiro del Bund del partido fue un profundo y triste error por su parte. El error del Bund es resultado de sus concepciones nacionalistas, de principio insostenibles; es resultado de su infundada pretensión al monopolio de la representación única del proletariado judío, pretensión de la que inevitablemente debía derivarse el principio federalista de organización; es resultado de su prolongada política de alejamiento y aislamiento respecto al partido. Estamos convencidos de que este error debe ser corregido y será indudablemente corregido con el ulterior crecimiento del movimiento. Nos consideramos ideológicamente unidos con el proletariado socialdemócrata judío. Después del II Congreso, nuestro Comité Central no siguió una política nacionalista, sino que se preocupó de formar comités (el de Polesski, el del Noroeste) que unificaran en un todo único a todos los obreros locales, tanto judíos como no judíos. En el III Congreso del POSDR se adoptó una resolución sobre la edición de literatura en ídish. Al proceder al cumplimiento de esta resolución, imprimimos ahora en ídish la traducción completa del informe sobre el III Congreso del POSDR, ya aparecido en ruso. Por este informe, los obreros judíos —tanto los que están ahora en nuestro partido como los que temporalmente se hallan fuera de él— verán cómo marcha el desarrollo de nuestro partido. Los obreros judíos verán por este informe que nuestro partido ya está saliendo de la crisis interna que padeció después del II Congreso. Verán cuáles son las verdaderas aspiraciones de nuestro partido y su actitud hacia otros partidos y organizaciones socialdemócratas nacionales, así como la actitud de todo el partido y de su centro hacia las distintas partes que lo componen. Verán, por último —y esto es lo más importante—, qué directivas tácticas ha elaborado el III Congreso del POSDR respecto a la política de todo el proletariado consciente en el presente momento revolucionario.

¡Camaradas! Se aproxima el momento de la lucha política contra la autocracia zarista, de la lucha del proletariado por la libertad de todas las clases y pueblos de Rusia, por la libertad de la aspiración proletaria al socialismo. Nos aguardan terribles pruebas. Del grado de nuestra conciencia y preparación, de nuestra unidad y de nuestra decisión depende el desenlace de la revolución en Rusia. Pongámonos, pues, a trabajar con más audacia y unidos; ¡hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que los proletarios de las distintas nacionalidades encuentren la libertad bajo la dirección de un Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia realmente unificado!

La Redacción del Órgano Central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia

Escrito a fines de mayo de 1905.
Se imprime según el texto del folleto. Traducido del ídish.