Acaba de aparecer como separata del n.º 95 de *Iskra* la resolución del «Consejo del Partido», fechada el 7 de abril de 1905, en Ginebra. Dicha resolución constituye una tupida red de «desviaciones de la verdad». Señalemos las principales[31].

Se nos dice que el Consejo se preocupaba de que la lucha interna en el partido no socavara su unidad. Es falso. Por documentos irrefutados e irrefutables, todos los miembros del partido deben saber que hace más de un año, en enero de 1904, los miembros del Comité Central Lenin y Vasíliev propusieron en el Consejo dirigirse a todo el partido con un llamamiento a poner fin al boicot y a la apropiación secreta de los fondos del partido por parte de los círculos[32]. El Consejo rechazó su propuesta. En lugar de ello, el Consejo participó directamente en la escisión secreta del partido, consagrando la lucha de la organización clandestina de la minoría{31} por la «cooptación». Esta lucha se llevó a cabo, como está ahora documentalmente probado, desde el II Congreso, es decir, desde agosto de 1903, hasta noviembre o diciembre de 1904.

Así pues, desde enero de 1904, el Consejo no era el órgano supremo del partido, sino un instrumento de la organización clandestina de la minoría[33]. La existencia de esta organización fue reconocida pública e impresa no solo por el Comité Central conciliador, sino también por la propia *Iskra* durante el paso del Comité Central al lado de la minoría{32}.

Como instrumento de la organización clandestina de la minoría, el Consejo dirigió todos sus esfuerzos a eludir el congreso de todo el partido que exigían los comités. Durante año y medio enteros, la labor socialdemócrata en Rusia se vio obstaculizada por la desorganización que sembraba en ella la minoría en el extranjero[34]. Durante año y medio enteros, los comités en Rusia mantuvieron una lucha continua y desesperada por el congreso, una lucha contra el Consejo de Ginebra, que o bien escondía las resoluciones de los comités, o bien se las devolvía acompañadas de los insultos más groseros («estafadores, comedia vulgar, fabricación de documentos» –expresiones de una carta de Mártov, véase el folleto de Orlovski *El Consejo contra el Partido*)[35]. Cada paso importante de esta penosa lucha contra el comportamiento de los artífices de la escisión secreta[36] está ahora testimoniado documentalmente en la literatura. Ya en octubre de 1904, es decir, hace medio año, se demostró, por ejemplo, en el folleto de Orlovski *El Consejo contra el Partido*, que el Consejo, sin explicar los motivos, eludió[37] la convocatoria del congreso, a la que estaba obligado según los estatutos. Uno tras otro, una larga serie de comités del partido en Rusia expresó después de esto su desconfianza formal hacia el Consejo y todas las instituciones centrales. Pero el Consejo no prestó ninguna atención a esto, burlándose sin reparos del partido. El Consejo era un instrumento de la minoría. El propio Consejo se reconoce ahora, directamente en la resolución del 7 de abril de 1905, como una de las partes contendientes, ¡pero al mismo tiempo no tuvo reparo en usar el título, los derechos y las atribuciones de una institución de todo el partido, negándose a devolver al partido el mandato recibido de este! Esto constituyó una flagrante y continua violación de la confianza[38].

Cuando, por fin, los comités del partido en Rusia, viendo que el Consejo eludía el congreso, convocaron ellos mismos el congreso a través del «Buró» elegido por ellos en tres conferencias, entonces incluso el Comité Central, que se había pasado al lado de la minoría, se apresuró a corregir su error[39]. El Comité Central ruso, que no solo no simpatizaba con los comités de la mayoría, sino que incluso había luchado contra ellos, viendo sin embargo los asuntos rusos, conociendo el predominio real de la mayoría en Rusia, se vio obligado a reconocer la completa imparcialidad del Buró de Comités de la Mayoría en la convocatoria del congreso, se vio obligado a alzarse contra el Consejo. En el llamamiento a todo el partido del 12 de marzo de 1905, el Comité Central ruso, como ya hemos señalado en la prensa y como saben por la declaración todos los militantes rusos, se alza directamente contra el Consejo, declarando en el punto 5 de esta declaración que «la resolución del Consejo contra el congreso del 8 de marzo (n.º 89 de *Iskra*) no se considera un motivo para suspender los trabajos de organización del congreso».

¿Qué significa esta declaración, que tan cuidadosamente silencia nuestro Consejo? Significa que el Comité Central ruso, conociendo los asuntos rusos y, evidentemente, habiendo verificado las afirmaciones del Consejo en el extranjero, reconoce que dichas afirmaciones son incorrectas[40], reconoce que los pretextos contra la convocatoria del congreso son inventados, reconoce como probado el hecho del requerimiento del congreso por la aplastante mayoría de los comités rusos que tuvieron la posibilidad de familiarizarse con el asunto.

¡He aquí por qué nuestro Consejo calla sobre la declaración del Comité Central en su punto 5! ¡Porque equivale a un reconocimiento directo ante todo el partido de la falsedad de las afirmaciones del Consejo, ¡al reconocimiento de la falsificación de la opinión pública[41] del partido por el Consejo!

En vano intenta, pues, el Consejo inducir una vez más a error al partido, proponiendo consultas o acuerdos entre las partes contendientes. En Rusia, tal acuerdo ya se ha alcanzado. El centro ruso de los mencheviques era el Comité Central –esto fue declarado directamente por la propia *Iskra* en el comunicado sobre la aceptación por las organizaciones mencheviques de la declaración de julio del Comité Central. El centro ruso de la mayoría era el Buró de Comités de la Mayoría. Los centros rusos de ambas partes contendientes ya han concertado un acuerdo sobre un congreso común. De aquí se deduce que en Rusia hay mencheviques que valoran un poquito más la disciplina de partido y la unidad del partido que los mencheviques del extranjero. De aquí se desprende que los propios mencheviques rusos, en la persona de su centro, el Comité Central, desenmascaran al Consejo del extranjero y le vuelven la espalda. De aquí se desprende que, tras el acuerdo de los centros rusos de ambas partes contendientes, no puede hablarse de ningún acuerdo con el Consejo del extranjero, es decir, con los gentlemen residentes en Ginebra.

En vano, por tanto, habla nuestro Consejo de su destitución por el Comité Central en tiempo futuro. Esto no es futuro, sino pasado. El punto quinto del llamamiento del Comité Central al partido del 12 de marzo de 1905 muestra a todos los que saben comprender el sentido de lo que leen, que dicha destitución ya ha tenido lugar. Rusia, en la persona de los centros unidos de ambas partes, ha destituido al extranjero. El Consejo del Partido representa ahora no al partido, sino precisamente al grupo de ginebrinos[42].

Hasta qué punto es exacta esta descripción de los asuntos del partido, se ve con particular claridad por lo siguiente. El Consejo declara que su resolución del 7 de abril de 1905 fue adoptada por unanimidad. Los miembros del partido, al leer esto, deben lógicamente pensar que en la resolución participaron también los dos miembros del Comité Central en el Consejo. Sin embargo, tal suposición, que el Consejo se esfuerza en suscitar en los lectores, está bajo un gran signo de interrogación[43].

Prueba. El tratado entre el BCM y el Comité Central, como ya señalamos en el n.º 13 de *Vperiod*, aún no estamos autorizados a publicarlo. Pero al mismo tiempo se nos comunicó que al menos uno de sus puntos está sujeto a publicación en caso de que el Consejo del Partido adoptase una resolución dirigida contra la convocatoria del III Congreso del Partido.

Ahora, este caso se ha producido.

Ahora publicamos, por tanto, el primer punto del tratado no publicado:

«Tratado entre el BCM y el Comité Central, firmado el 12 de marzo de 1905:

Punto primero: El Comité Organizador, compuesto por representantes del Comité Central y del BCM, organiza de inmediato el III Congreso del Partido, independientemente de tal o cual resolución sobre la convocatoria del congreso por parte del Consejo».

¿Está claro, parece?

El Comité Central estipuló especialmente[44] su no acatamiento a futuras resoluciones del Consejo, sin publicarlo temporalmente, para el caso de que, excepcionalmente, el Consejo actuase con honestidad. Esto significa que los mencheviques rusos todavía creían en la posibilidad de acciones de buena fe por parte del Consejo, aunque fuese por excepción.

Los mencheviques rusos, en la persona de su centro ruso, ahora se han desengañado.

Ahora está plenamente demostrado, por tanto, que el propio Comité Central, enteramente predispuesto a favor del Consejo, se vio obligado a desenmascarar hasta el final a su colega del extranjero.

Ahora solo nos queda plantear a los lectores una pequeña pregunta final: ¿qué se debe pensar después de esto sobre los miembros del Consejo residentes en Ginebra, que declararon impresa y públicamente[45] que la resolución del Consejo del 7 de abril de 1905 en Ginebra fue adoptada por unanimidad?

*Vperiod* n.º 15, 10 (7) de abril de 1905.

Se publica según el texto del periódico *Vperiod*, cotejado con el manuscrito.