Todos sabéis la profunda crisis que nuestro partido viene atravesando desde hace más de año y medio. A raíz del segundo congreso del partido, debido a una serie de penosos acontecimientos, las instituciones centrales de nuestro partido en el extranjero, la redacción del Órgano Central y el Soviet, quedaron en manos de los partidarios de la minoría del congreso del partido. El descontento de los militantes del partido no cesó de crecer y condujo a una lucha sorda y tenaz, que entorpecía de manera increíble toda la actividad de la socialdemocracia y socavaba el prestigio del partido proletario. Los comités del partido, viendo todo el perjuicio de la escisión secreta, comenzaron a exigir la convocatoria del III Congreso como la única salida partidaria de la crisis. La lucha por el congreso llena toda la vida del partido desde la primavera de 1904. El Soviet del partido en el extranjero se resistía al congreso por todos los medios. El Comité Central intentó satisfacer las pretensiones de la minoría en cuanto a la cooptación, esperando restaurar así la paz en el partido, pero tampoco se vio cumplida esta esperanza. En lugar de restablecerse la paz, la lucha solo se agudizó.

Los grandes acontecimientos sobrevenidos en el desarrollo del movimiento obrero y de la revolución en Rusia —el 9 de enero y sus consecuencias— crearon una nueva situación que exige del partido una tensión de fuerzas y energías aún mayor. La necesidad del congreso del partido se volvía cada vez más imperiosa para la aplastante mayoría de los militantes rusos. La resistencia del Soviet en el extranjero indujo a que varios comités rusos eligieran un Buró especial para la convocatoria del congreso del partido. En tales circunstancias, el CC consideró su deber partidario sumarse al Buró de los Comités de la Mayoría para convocar de inmediato un congreso general del partido.

Hasta qué punto era necesario el congreso, incluso desde un punto de vista estrictamente formal, se desprende de lo siguiente. Los miembros del partido se enteraron por el núm. 89 de *Iskra* de que el Soviet del partido considera 33 organizaciones con plenos derechos, aparte de las instituciones centrales. Por consiguiente, incluso según este cálculo (impugnado por un número considerable de militantes del partido, que cifraban en 31 el número de organizaciones del partido), para la convocatoria obligatoria del congreso se necesitaban 38 votos (33 × 2 = 66; 66 + 9 = 75; 75 : 2 = 37,5).

Hace ya tiempo que se pronunciaron a favor del congreso trece comités que eligieron el Buró de los Comités de la Mayoría. A esos 13 comités se sumaron los de los Urales, Tula, Vorónezh, Samara, del Noroeste, Smolensk, Járkov y Kazán, es decir, 8 comités. Estos 21 comités, junto con los cuatro votos del CC (dos votos del propio CC y dos votos de sus delegados en el Soviet), suman 42 + 4 = 46 votos.

Escrito a fines de marzo – comienzos de abril de 1905.

Publicado por primera vez en 1931 en la Recopilación Leninista XVI.

Se publica según el manuscrito.