En el número 89 de *Iskra*, que acabamos de recibir, encontramos la decisión del «Consejo del partido» del 8 de marzo de 1905. El «Consejo» del extranjero, como era de esperar, está furioso y echa sapos y culebras contra el congreso convocado por los comités del partido en Rusia, declarando que «los participantes, con su modo de actuar, se colocan a sí mismos fuera del partido». La irritación del círculo del extranjero, del que el partido que trabaja en Rusia hace tiempo que se ha separado de hecho y ahora se separa también formalmente, nos resulta perfectamente comprensible. También es comprensible que sólo bajo el influjo de la irritación y la desesperación se pueda razonar tan mal y «apartarse de la verdad» de un modo tan torpe como lo hace el Consejo. «Según los estatutos —se nos dice—, el congreso sólo puede ser convocado por el Consejo». Sí, excepto en el caso en que el Consejo rompe los estatutos y elude fraudulentamente la convocatoria del congreso, que es para él obligatoria. Precisamente este «caso» ha sido demostrado hace tiempo por el partido con relación al Consejo (véase Orlovski: «El Consejo contra el partido», donde, entre otras cosas, se muestra que, según la aritmética del «Consejo», ¡16 × 4 = 61!).

Al 1 de enero de 1905, se nos dice a continuación, según una decisión unánime (incluido Lenin) del Consejo, las organizaciones con plenos derechos, aparte de los centros, eran 33. Esto no es cierto. El partido sabe desde hace tiempo, por el mismo folleto, que las organizaciones con plenos derechos al 1 de enero de 1905 eran sólo 29. Los comités de Kubán y Kazán, mencionados por *Iskra*, nunca fueron ratificados por el Consejo, y los comités de Polesia y del Noroeste fueron ratificados sólo hacia el 1 de abril de 1905. Quedan 29 organizaciones (comités: de Petersburgo, Moscú, Tver, del Norte, Tula, Nizhni Nóvgorod, Sarátov, Ural-Ufá, Siberia, del Don, Járkov, Kiev, Odesa, Ekaterinoslav, Riga, Oriol-Briansk, Smolensk, Samara, Vorónezh, Unión del Cáucaso [4 comités], Kursk, Astracán, Nikoláyev, Crimea, de la Región Minera, la Liga).

El «Buró de Comités de la Mayoría», dice más adelante el Consejo, se remite a los poderes de 10 organizaciones. Eso es mentira. El Buró fue elegido, como todos saben, ya antes del 1 de enero de 1905, en tres conferencias por trece comités (6 del norte, 3 del sur, 4 del Cáucaso). Después de que el Buró se pronunciara por la convocatoria del congreso, se adhirieron a él los comités de Vorónezh y Tula. Así, al 1 de enero de 1905, de las 28 organizaciones rusas con plenos derechos, 15 se habían pronunciado por el congreso, contra la voluntad de los centros bonapartistas. Aquí no se cuentan aún aquellas organizaciones con plenos derechos (comités de Sarátov, Siberia y otros) que desde hace tiempo se han pronunciado por el congreso en general (véase el folleto de Shájov: «La lucha por el congreso»).

Hasta qué punto son ridículos y torpes los intentos del Consejo de engañar al público no informado, que conoce el asunto no por los documentos, sino por las habladurías de los círculos del extranjero, se ve especialmente por los dos siguientes datos. En el sumamente interesante folleto «Informe sobre la reunión en Ginebra del 2 de septiembre de 1904», editado por la minoría, Dan reconoce que la mayoría de los comités del partido ha roto con *Iskra* todas las relaciones de camaradería, y Plejánov, acérrimamente hostil a la mayoría, se ve obligado a declarar que las fuerzas de las partes enfrentadas son aproximadamente iguales!! (Nótese que es la opinión de un miembro del extranjero.) En la «Declaración» de Lenin[93], que no sólo no ha sido refutada por la minoría, sino que, al contrario, ha sido confirmada por la admisión directa de Popov, nada menos que un agente del CC reconoce que la minoría cuenta sólo con 4 comités rusos y que en un congreso verdaderamente partidista, sin duda, se aprobará la destitución de la redacción y del Consejo.

Una vez más: ¿a quién queréis engañar, honorabilísimos héroes de la cooptación? ¡Teméis como al fuego la única salida verdaderamente partidista —el congreso—, y al mismo tiempo aseguráis que detrás de vuestros adversarios no hay más que una parte insignificante de las organizaciones, apenas una cuarta parte! En vuestra irritación, no os dais cuenta de cómo os estáis dando golpes a vosotros mismos. ¿Acaso Nicolás II teme a la asamblea constituyente porque los adversarios del zarismo constituyen una parte insignificante del pueblo?

*Vperiod* nº 10, 15 (2) de marzo de 1905.  
Se imprime según el texto del periódico *Vperiod*.