[A la historia de la huelga local, un corresponsal del Voss[ische] Z[ei]t[un]g del 27 (14) de enero comunicaba:] Sobre la huelga de Riga disponemos de informaciones detalladas gracias a las correspondencias en los periódicos alemanes. He aquí lo que escribían a propósito de la historia de la huelga: Ya hace varias semanas, aún antes de la insurrección de Petersburgo, los obreros del astillero gubernamental de aquí, que debe conservar aún la vieja firma «Lange e Hijo» por consideraciones «políticas», declararon que irían a la huelga si no se les aumentaba el salario. A ellos se sumaron los obreros de algunas otras fábricas. El odio de los obreros estaba especialmente

* A continuación se reproduce una carta con la indicación «a a». Red.
** A continuación sigue una nota de M. Olminski sobre los acontecimientos de Sarátov con referencia a los periódicos franceses. Red.

dirigido contra los capataces, que aquí se encargan de la contratación de los obreros. Todo el mundo sabe que los capataces cobran a los obreros un soborno de 10 a 15 rublos por un puesto en la fábrica. Esta dádiva se descuenta luego semanalmente del jornal. Es comprensible que a los capataces les interese despedir a los obreros con mayor frecuencia. Los obreros ya han molido a palos más de una vez a los capataces por la noche. Los inspectores de fábrica calmaron a los obreros con la promesa de una vigilancia más estricta sobre los capataces. Hace unos días llegaron de Petersburgo y Moscú emisarios que se esforzaron por provocar una huelga en la Fábrica de Vagones del Báltico (varios miles de obreros). El miércoles por la mañana los obreros ya recorrían las calles en grandes grupos, en perfecto orden, sin ningún borracho (¡una rareza en Rusia! — señala el corresponsal alemán) y obligaban a una fábrica tras otra a cesar el trabajo. De este modo consiguieron, en el transcurso de 21 horas, que pararan el trabajo todas las fábricas de Riga y de los suburbios. Pero, a diferencia de las huelgas anteriores, el movimiento [adopta] tiene ahora a menudo un carácter político. Es una demostración de masas. [Ayer hubo un choque de unos 50 mil obreros con las tropas, que condujo a los conocidos acontecimientos sangrientos en el Dviná.] En el teatro de la ciudad se presentaron durante la función los enviados de los politécnicos e hicieron suspender la representación. El teatro fue cerrado en el acto. Obreros con banderas rojas recorren la ciudad. Se pronuncian discursos revolucionarios.

He aquí una carta de un testigo ocular a un periódico democrático-burgués:
[Cuando el movimiento huelguístico se propagó de Peter a la región del Báltico y a Polonia, la gran cercanía de estas localidades al extranjero permitió describir los acontecimientos no sólo a través de telegramas breves y, por supuesto, nada imparciales, sino también mediante las informaciones de los corresponsales*. Tomamos prestadas algunas de estas descripciones de corresponsales.]

Riga. 21 (14) de enero. En el momento en que escribo estas líneas, del bulevar del teatro llegan, junto con el rugido de la tormenta de nieve, los gritos |_(das grausige Johlen)] de una multitud excitada. De lejos es difícil discernir el carácter de los sonidos que flotan en el aire. Pero, al igual que yo, miles de ciudadanos de Riga los oyen y los relacionan involuntariamente con las noticias de Petersburgo y Moscú que ya se han difundido por todo el mundo. Desde ayer no menos de 50.000 obreros, es decir, todos los obreros de aquí, están en huelga por iniciativa de los organizadores peterburgueses. Los estudiantes no sólo se les han sumado, sino que incluso han asumido un papel dirigente. Una proclama letona Fr[an]kf[urter] Z[ei]t[un]g. I II [19]05, 1 M[or]g[en]bl[att],

RIGA

de la Unión socialdemócrata expone, al igual que muchas otras que circulan de mano en mano estos últimos días, las causas y los motivos de la huelga [de un modo no muy coherente (in beidein Gewirr) (?)) [De la Red[acción]. Rogamos al lector que no olvide que tenemos ante nosotros a un corresponsal de un periódico burgués alemán, que está en guerra con los socialdemócratas alemanes. Sus declaraciones están totalmente impregnadas del punto de vista burgués. Es particularmente instructivo para los obreros rusos, en este momento, conocer la valoración que dan a su lucha los burgueses liberales europeos, que la observan con una mirada relativamente distante).]

En toda la proclama [en general] se percibe claramente el deseo apasionado de liberarse del zarismo, que oprime a todos como una piedra pesada. [En parti* cular, la impresión que produce la proclama es como la de un caleidoscopio·] Ante todo se declara la solidaridad con los combativos vanguardistas peterburgueses, que buscaron el camino hacia el zar, dirigiéndose a él con un sacerdote con la cruz al frente, y que fueron ametrallados en masa por ello. A continuación se exponen los deseos de una jornada laboral corta, aumento del salario, mejor trato, constitución, fin de la guerra en Manchuria. [Todo esto está entremezclado con maldiciones al capitalismo y al sistema de trabajo asalariado en la actual modalidad de pago a jornal y a destajo.] La proclama termina con gritos de viva en honor a la revolución. «¡Obreros! ¡Adelante, adelante, adelante!» [(El burgués liberal se esfuerza en ironizar. Le parece «incoherente» la combinación de reivindicaciones políticas y económicas. Para nosotros, en esa combinación está una de las mayores garantías de la fuerza del movimiento. Red.).]

Este manifiesto está redactado, ciertamente, con ardor, pasión, concisión y ponderación [(glühend u[nd] feurig, gedrungen u[nd] wichtig)], pero le falta una base amplia y una punta firme [(feste Spitze)]. Los obreros de aquí en su mayor parte no están interesados en la huelga (? ¿y los 50.000? Red.) y quisieran continuar trabajando; por otro lado, la tendencia política está insuficientemente subrayada y aquí no hay ni emperador ni ministros a quienes presentar exigencias (? ¿no es un pl[a]gio de la Nóvaya Iskra sobre la confrontación cara a cara de los obreros y [la burguesía] los detentadores del poder? Red.). Hace una hora han sido fijadas en todas las esquinas proclamas del gobernador, que prohíben toda reunión en vista de las intenciones criminales de los obreros y amenazan con emplear la fuerza militar ante la menor resistencia. A pesar de esta prohibición, multitudes de obreros, con gritos de viva a la revolución, desfilan por las calles, y frente a la catedral ya se realizaron cinco disparos desde el público contra las tropas allí apostadas. Afortunadamente, nadie resultó herido. Los tiradores se dieron a la fuga.

... Anocheció. La tormenta de nieve continúa. Las ventanas están cubiertas de hielo. El aullido del viento llena toda la casa. En la habitación contigua yace el esposo de mi casera rusa, abatido a tiros [(der erschossene Quartierherr meiner russischen Wirtin)]. Lo trajeron aquí sus amigos hace un cuarto de hora. En el piso inferior han sido traídos · otros tres estudiantes gravemente heridos. El ruido y los gritos en el bulevar, que oí hace un rato, eran gritos de horror y furia durante la terrible batalla que tuvo lugar en la orilla del Dviná y que se cobró un número inesperadamente grande de víctimas. No puedo permanecer sentado ante el escritorio. He ido al Dviná junto con muchos del público, en quienes la curiosidad y la simpatía hacia los luchadores superaron el miedo por sí mismos. Frente a la casa, cuyas ventanas bajas, puertas y paredes están acribilladas a balazos, yacen todavía unas 17 [Kähne] lanchas de muertos y heridos. Llegaron trineos de la cruz roja [(? Leichenschlitten)]*. Recogieron a vivos y muertos y los llevaron al hospital. Cerca de mí está [una fornida] mujer jorobada [(starkknochiges Höckerweib)]* Las piernas se niegan a servirle, y se cae. Soldados y público miran en silencio las huellas de sangre en la nieve. A unos treinta pasos de nosotros, en el malecón que cae abruptamente hacia el Dviná, están varios hombres y mujeres que bajan corriendo al hielo, discuten acaloradamente sobre algo y gesticulan.

Pregunto qué sucede. Responden: una multitud de miles de personas, compuesta por obreros, extranjeros, mirones y revolucionarios, quiso rodear a las tropas bajo la dirección de los estudiantes; un gendarme fue muerto por un disparo desde la multitud; las tropas respondieron con una descarga, a la que siguieron más disparos desde la multitud \
En el n.° 5 de «Vperiod» a las palabras «disparos desde la multitud» se le hizo en nota al pie la siguiente observación: «Este hecho no es confirmado por nuestros corresponsales». Red.

Entonces la multitud, con los participantes poco interesados o miedosos, se dispersó en todas direcciones. La masa se precipitó hacia el Dviná; muchos fueron empujados [allí] al hielo desde el malecón por los soldados. El hielo cerca de las [piedras] rocas de la orilla era frágil y se hundió. ¡Una enorme masa de gente desapareció bajo el hielo y fue arrastrada por el rápido río!

«¡Dispérsense! ¡No se aglomeren, o dispararemos!» — oigo un grito. Mis vecinos a derecha e izquierda se dispersan corriendo. Salto hacia una de las puertas de la casa, donde entran corriendo varias personas. De la catedral llegan los golpes de campana: ¡A rebato! Pero el público no se precipitó al lugar del incendio debido a lo avanzado de la hora y al mal tiempo.

Al día siguiente hubo tranquilidad. La llegada de cosacos, después de la matanza ocurrida, no causó impresión. Cerca del teatro alemán se congregó una gran multitud de personas de todas las clases, cuando los estudiantes del politécnico organizaron una manifestación de duelo en honor de los [las víctimas] compañeros caídos la víspera.

Compareció un gran destacamento de infantería. El jefe del destacamento exigió resueltamente que se retirara la bandera. De una ventana

* Más adelante vienen dos pequeñas notas escritas de puño y letra de M. Olminski bajo los títulos «Riga» y «Revel», y las líneas tachadas por Lenin: «En L i b a v a, Vindava y Mit ava lo mismo que en Revel. En Libava además se estropeó el teléfono y se rompieron los postes telefónicos». En lugar de las líneas tachadas va el texto de Lenin que se cita abajo. Red.
** En el n.° 5 de «Vperiod» a las palabras «disparos desde la multitud» se le hizo en nota al pie la siguiente observación: «Este hecho no es confirmado por nuestros corresponsales». Red.

había sido colgada una gran bandera negra con la inscripción: «¡Has muerto por la patria! ¡Gloria a tu memoria! ¡Venganza a tus asesinos!» Los estudiantes rechazaron la exigencia y, por el contrario, comenzaron a agitar la bandera desde las ventanas del segundo piso. Aún era de día. Todo el politécnico fue rodeado por las tropas y se dio la orden de arrebatar la bandera. Los soldados ya se dirigían al portal. Los estudiantes sacaron revólveres y cuchillos.

El director del politécnico logró, sin embargo, intervenir en el último momento y convenció a los estudiantes de que aceptaran retirar la bandera al finalizar [el funeral (Trauerfeier)] el homenaje. Los oficiales y soldados tuvieron que permanecer de pie y escuchar cómo los oradores, en apasionados discursos, ante el auditorio que se mantenía con la cabeza descubierta, entre gritos de viva y la bandera ondeante, con el canto solemne de «¡Memoria eterna!», glorificaban la hazaña de los fallecidos y juraban vengarlos. [El funeral] El homenaje duró mucho tiempo. Luego se retiró la bandera.

Ahora todo está tranquilo. Sólo pequeños grupos de obreros con canciones recorren las calles...

A otro periódico liberal informaban el 16 de enero:
[Voss[ische] Z[ei]t[un]g. 31 I 05].
[Riga. 29 (16) de enero]. La paga del sábado transcurrió tranquilamente. El lunes se reanuda el trabajo en todas las fábricas. Los temores de un nuevo derramamiento de sangre con motivo del entierro de un estudiante no se confirmaron. En las calles, las tropas se mantuvieron alejadas del cortejo fúnebre, y el cementerio fue completamente rodeado por cosacos listos para la acción militar. Por eso el cadáver tuvo que ser enterrado sin discursos ni manifestaciones. Delante del féretro caminaba un estudiante con una gran corona, mostrando incansablemente por todas partes su cinta roja [dorada], en la que con letras doradas estaba escrito: «¡Gloria [(Ehre)] a tu memoria! ¡Muerte a tus asesinos!» Se difundía una masa de proclamas en ruso y letón, que se pasaban de mano en mano o se echaban a la multitud en pequeños paquetitos atados de una docena.

Otro corresponsal escribe [también] en el mismo periódico del 29 (16) de enero: A pesar de toda su brutalidad, las tropas y la policía se mostraron impotentes aquí [(völlig versagt)]. Ocurrieron incluso cosas como que en algunas calles multitudes de obreros rodeaban a los policías y los obligaban a llevar delante de ellos la bandera roja. En el drama serio hubo de est[a] man[era] también episodios satíricos.

El número de muertos recogidos en las calles se estima en 56 personas; de los heridos murieron en los hospitales otros 17. Una impresión enorme produjo [(ergreifend) (?)] un espectáculo nunca visto antes en Riga: pesados carros, que habitualmente transportaban sacos de harina o mercancías de hierro, llevaban por las calles cadáveres sin cubrir.

Por último, he aquí otra carta que nos ha llegado de una participante en los acontecimientos *.

En L i b a v a, V i n d a v a y M i t a v a también estallaron huelgas generales. De Mitava informaban el 14 de enero:
[Mitava. 27 (14) de enero. Amtliche Nachrichten.]
Agentes llegados de Riga provocaron la huelga. Una multitud de obreros, cada vez más numerosa, paraba fábrica tras fábrica. Se llamó a las tropas. Los obreros se manifiestan con cantos y banderas, arrojan proclamas. Patrullas recorren la ciudad.

[.Mitava. 28 (15) de enero. La huelga continúa.] Multitudes de obreros recorren las calles.
Aún no ha habido choques con las tropas.
[(Voss[ische]
Z[ei]t[un]g).]
[Mitava. 30 (17) de enero].
La huelga continúa.
La guarnición ha sido debilitada por el envío de una compañía a Vindava. Se produjeron desórdenes.
Un policía fue herido. Las tropas aún no han recurrido al uso de las armas. Un batallón de infantería y una batería de artillería han sido enviados de Vilna a Libava. Libava. 28 (15) de enero. Ayer por la tarde una multitud de manifestantes destruyó postes telegráficos. Esta mañana los volvieron a colocar. Hubo asaltos a panaderías, pero las tropas, que recibieron refuerzos de Kovno, dispersaron a la multitud.

Vindava. 31 (18) de enero. La huelga la iniciaron los obreros de los elevadores, que presentaron una serie de demandas. Luego se sumaron los obreros ferr[oviarios]. Todos los establecimientos y bancos están cerrados. Los huelguistas se comportan tranquilamente, se reúnen en la plaza del mercado y discuten allí sus demandas. Los obreros de los elevadores reanudaron el trabajo después de que se les prometieran ciertas concesiones.

VARSOVIA