Los periódicos extranjeros han informado que en las últimas reuniones en Tsárskoye Seló (tras la victoria del 9 de enero) con el zar o sin él se ha discutido animadamente la cuestión de la conveniencia de la paz con Japón. En principio, ahora todos los que rodean al adorado monarca están ya por la paz. El número de dignatarios estatales que diez días atrás eran partidarios incondicionales de la continuación de la guerra ha disminuido considerablemente ahora, y muchos de ellos se han convertido ya en convencidos partidarios de la paz.

Para información de esos tontos socialdemócratas del llamado CO de nuestro partido, que no comprendían que las frases sobre «paz a cualquier precio», al seguir siendo frases vacías (pues nadie preguntaba la opinión de los socialdemócratas y de su opinión nada dependía), en realidad, en la coyuntura dada, hacían el juego únicamente a los asustados partidarios de la autocracia. Nuestros neoiskristas se han dormido en el viraje del estado de ánimo de toda la burguesía europea (que empezó simpatizando con Japón y hace tiempo que ha comenzado a pasarse al lado de Rusia por miedo a la revolución; cf. «Frankfurter Zeitung» y otros). Ahora se duermen ante cómo los Ugrium-Burchéev de Petersburgo empiezan a utilizar en su provecho las vacuas y triviales frases sobre la paz a cualquier precio.

Escrito el 19 de enero (1 de febrero) de 1905.

Publicado por primera vez en 1931 en la Recopilación Leninista XVI.

Se publica según el manuscrito.