¡Queridos amigos! He recibido su solicitud sobre la táctica a seguir en el tribunal (de la carta de Absolut y de la nota «transmitida textualmente» por una persona desconocida). Absolut escribe sobre dos puntos de vista. En la nota se habla de tres grupos, quizá se refieren a los tres matices siguientes que intento reconstruir: 1) Negar el tribunal y boicotearlo directamente. 2) Negar el tribunal y no participar en la instrucción judicial. Invitar al abogado sólo con la condición de que hable exclusivamente de la incompetencia del tribunal desde el punto de vista del derecho abstracto. En el discurso final exponer una profesión de fe[27] y exigir un juicio con jurado. 3) También en cuanto a la palabra final. Utilizar el tribunal como medio de agitación y, para ello, participar en la instrucción judicial con la ayuda del abogado. Mostrar la ilegalidad del tribunal e incluso llamar a testigos (demostrar coartada, etc.).

Luego la cuestión: ¿declarar únicamente ser socialdemócrata por convicción, o reconocerse miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia?

Ustedes escriben que hace falta un folleto sobre este tema. Yo no consideraría conveniente lanzar un folleto ahora mismo, sin referencias de la experiencia. Quizá podamos abordarlo en el periódico, de alguna manera, cuando surja la ocasión. ¿Quizá alguno de los presos escriba un pequeño artículo para el periódico (de 5 a 8 mil caracteres)? Esto sería, tal vez, lo mejor para comenzar la discusión.

Personalmente, aún no me he formado una opinión completamente definida y preferiría, antes de pronunciarme de manera decidida, conversar más detenidamente con los camaradas que están o han estado en el tribunal. Para iniciar esta conversación, expondré mis consideraciones. Mucho depende, a mi juicio, de cómo sea el tribunal. Es decir, ¿existe la posibilidad de utilizarlo para la agitación o no hay ninguna posibilidad? Si es lo primero, entonces la táctica nº 1 no sirve; si es lo segundo, entonces es apropiada, pero sólo después de una protesta y declaración abierta, definida y enérgica. Si hay posibilidad de utilizar el tribunal para la agitación, entonces es deseable la táctica nº 3. Un discurso que exponga la profesión de fe es, en general, muy deseable, muy útil, en mi opinión, y en la mayoría de los casos tendría posibilidades de desempeñar un papel de agitación. Especialmente al comienzo del uso de los tribunales por parte del gobierno, los socialdemócratas deberían pronunciar un discurso sobre el programa y la táctica socialdemócratas. Se dice: es inconveniente reconocerse miembro del partido, sobre todo de la organización, es mejor limitarse a declarar que soy socialdemócrata por convicción. A mí me parece que los vínculos organizativos deben ser directamente descartados en el discurso, es decir, decir que, por razones comprensibles, no hablaré de mis vínculos organizativos, pero soy socialdemócrata y hablaré de nuestro partido. Tal planteamiento tendría dos ventajas: se estipula directa y claramente que no se puede hablar de los vínculos organizativos (es decir, si pertenecía a una organización, a cuál, etc.) y, al mismo tiempo, se habla de nuestro partido. Esto es necesario para que los discursos socialdemócratas en el tribunal se conviertan en discursos y declaraciones del partido, para que la agitación se haga a favor del partido. En otras palabras: mis relaciones organizativas formales las dejo sin examinar, las silencio, formalmente no hablaré en nombre de organización alguna, pero, como socialdemócrata, les hablaré de nuestro partido y les pido que tomen mis declaraciones como una tentativa de exponer precisamente los puntos de vista socialdemócratas que se han difundido en toda nuestra literatura socialdemócrata, en tales y cuales folletos, hojas sueltas, periódicos.

La cuestión del abogado. A los abogados hay que tenerlos con mano de hierro y ponerlos en estado de sitio, porque esta escoria intelectual a menudo hace porquerías. Declararles de antemano: si tú, hijo de perra, te permites la más mínima indecencia u oportunismo político (hablar de atraso, de la falsedad del socialismo, de arrebato, de la negación de la violencia por los socialdemócratas, del carácter pacífico de su doctrina y su movimiento, etc., o algo siquiera parecido), entonces yo, el acusado, te interrumpiré allí mismo públicamente, te llamaré canalla, declararé que renuncio a tal defensa, etc. Y llevar a cabo estas amenazas. Contratar abogados solo inteligentes, no hacen falta otros. Declararles de antemano: exclusivamente criticar y «atrapar» a los testigos y al fiscal en la cuestión de la verificación de los hechos y del carácter amañado de la acusación, exclusivamente desacreditar los aspectos injustos del tribunal. Incluso un abogado liberal inteligente es proclive en sumo grado a decir o insinuar el carácter pacífico del movimiento socialdemócrata, el reconocimiento de su papel cultural incluso por personas como Ad. Vágner, etc. Todas estas veleidades deben ser cortadas de raíz. Los juristas son las personas más reaccionarias, como decía, creo, Bebel. Zapatero, a tus zapatos. Sé solo jurista, ridiculiza a los testigos de cargo y al fiscal, a lo sumo contrapón este tipo de tribunal al tribunal con jurado en un país libre, pero no toques las convicciones del acusado, no te permitas ni siquiera insinuar nada sobre tu valoración de sus convicciones y sus acciones. Porque tú, liberalucho, comprendes tan poco estas convicciones, que incluso al elogiarlas no sabrías evitar caer en vulgaridades. Por supuesto, todo esto se le puede exponer al abogado no a la manera de Sobakévich, sino suave, complacientemente, con flexibilidad y cautela. Pero, de todos modos, es mejor temer a los abogados y no confiar en ellos, especialmente si dicen que son socialdemócratas y miembros del partido (¡según nuestro § 1!).

La cuestión de la participación en la instrucción judicial se resuelve, me parece, con la cuestión del abogado. Invitar a un abogado significa precisamente participar en la instrucción judicial. ¿Por qué no participar para atrapar testigos y hacer agitación contra el tribunal? Por supuesto, hay que ser muy cauto para no caer en un tono de justificación inoportuna, ¡eso ni que decir tiene! Lo mejor es inmediatamente, antes de la instrucción judicial, a las primeras preguntas del presidente del tribunal, declarar que soy socialdemócrata y que en mi discurso les diré lo que eso significa. La decisión concreta sobre la participación en la instrucción judicial depende enteramente de las circunstancias: supongamos que ustedes están completamente desenmascarados, que los testigos dicen la verdad, que toda la esencia de la acusación se basa en documentos indudables. Entonces, quizá no tenga sentido participar en la instrucción judicial y convenga concentrar toda la atención en el discurso de principios. Pero si los hechos son endebles, los testigos agentes se confunden y mienten, entonces no sería nada razonable privarse del material de agitación para denunciar el carácter amañado del tribunal. Depende también de los acusados: si están muy agotados, enfermos, cansados, si no hay personas tenaces, habituadas a «hablar en el tribunal» y a las refriegas verbales, entonces quizá será más racional renunciar a la participación en la instrucción judicial, declararlo y dedicar toda la atención al discurso de principios, que es deseable preparar de antemano. En cualquier caso, el discurso sobre los principios, el programa y la táctica de la socialdemocracia, sobre el movimiento obrero, sobre los objetivos socialistas, sobre la insurrección es lo más importante.

Repito, para concluir, una vez más: estas son mis consideraciones preliminares, que menos que nada deben considerarse como un intento de resolver la cuestión. Hay que esperar algunas indicaciones de la experiencia. Y al elaborar esta experiencia, los camaradas tendrán que guiarse, en la mayoría de los casos, por la ponderación de las circunstancias concretas y por el instinto del revolucionario.

¡Un gran, gran saludo a Kurtz, a Ruben, a Bauman y a todos los amigos! ¡No se desanimen! Nuestras cosas ahora marchan bien. Por fin nos hemos librado de los escandalosos. Hemos roto con la táctica de retirada. Ahora pasamos a la ofensiva. Los comités rusos también empiezan a romper con los desorganizadores. Tenemos nuestro propio periódico. Tenemos nuestro propio centro práctico (buró). Han salido dos números del periódico, en estos días (el 23 de enero de 1905, nuevo estilo) sale el tercero{75}. Esperamos publicarlo semanalmente. ¡Les deseo salud y ánimo! ¡Seguramente nos veremos de nuevo y lucharemos en mejores condiciones que las riñas y mezquindades de aquí, como los congresos de la Liga!

Publicado por primera vez en 1924 en la revista «Proletárskaya Revolutsia» nº 7 (30)

Se publica según el manuscrito