10 de enero de 1905.

¡Querido amigo! Por fin hemos comenzado «Vperiod» y quiero conversar con usted más detalladamente sobre ello. Pasado mañana sale el número 2. Pensamos publicarlo semanalmente. Las fuerzas literarias son suficientes. El ánimo es magnífico y la capacidad de trabajo de todos (excepto un poco en usted, que está algo melancólico) es alta. Estamos seguros de que la cosa irá bien, con tal de no arruinarnos. Se necesitan 400 francos (150 rublos) por número, y nosotros sólo tenemos 1.200 francos.

La ayuda en los primeros meses es diabólicamente necesaria, pues si no hay una publicación puntual, toda la posición de la mayoría sufrirá un golpe gigantesco, apenas reparable. No lo olvide y arrastre (sobre todo de Gorki[7]) aunque sea poco a poco.

Además. Es especialmente importante ahora comunicar a Rajmétov que se dedique con todas sus fuerzas a organizar la colaboración literaria desde Rusia. El éxito del semanario depende sobre todo del trabajo enérgico en él de los literatos y socialdemócratas rusos. Escriba a Rajmétov para que movilice con este fin a Finn y a Kollontái (son sumamente necesarios artículos sobre Finlandia) y a Rumiántsev y a Andréi Sókolov, a este último con particular insistencia. Sé por larga experiencia que para un asunto así los rusos son diabólicamente, imperdonablemente, increíblemente torpes. Por eso es necesario actuar, en primer lugar, con el ejemplo propio; en segundo lugar, no confiar en promesas, sino conseguir indefectiblemente cosas ya hechas. Que Rajmétov encargue personalmente sin falta artículos y correspondencias, y los reciba y envíe él mismo, sin cejar hasta que se los den. (Agrego también a Suvórov y a Lunts; por supuesto Rajmétov conoce a muchos más.) Endiabladamente necesarios son: 1) artículos sobre cuestiones de la vida rusa de 6.000 a 18.000 letras; 2) notas sobre los mismos temas de 2.000 a 6.000 letras; 3) correspondencias sobre todo y de los más diversos tamaños; 4) extractos de pasajes interesantes y citas de publicaciones locales rusas y ediciones especiales rusas; 5) notas acerca de artículos de periódicos y revistas rusas. Los tres últimos puntos están totalmente al alcance de la juventud obrera y sobre todo de la estudiantil, y por ello hay que prestar atención a esto, propagar este trabajo, sacudir y espabilar a la gente, enseñándole con ejemplos concretos qué se requiere y cómo hay que saber utilizar cualquier pequeñez, haciéndole comprender que el extranjero necesita terriblemente material en bruto de Rusia (¡nosotros mismos sabremos elaborarlo y utilizarlo literariamente!), que es architonto cohibirse por defectos literarios, que hay que acostumbrarse a conversar sencillamente y a escribirse con toda naturalidad con la revista del extranjero si se quiere que sea su propia revista.