La clase obrera, que parecía haberse mantenido largo tiempo al margen del movimiento opositor burgués, ha alzado su voz. Con vertiginosa rapidez, las amplias masas obreras han alcanzado a sus camaradas de vanguardia, los socialdemócratas conscientes. El movimiento obrero de Petersburgo ha avanzado en estos días a pasos verdaderamente agigantados. Las reivindicaciones económicas son sustituidas por las políticas. La huelga se torna general y desemboca en una manifestación de dimensiones inauditas; el prestigio del nombre del zar se derrumba para siempre. Comienza la insurrección. Fuerza contra fuerza. Hierve el combate callejero, se levantan barricadas, crepitan las descargas y retumban los cañones. Corren ríos de sangre, se enciende la guerra civil por la libertad. Al proletariado de Petersburgo están dispuestos a sumarse Moscú y el Sur, el Cáucaso y Polonia. ¡La consigna de los obreros ha sido: muerte o libertad!

La jornada de hoy y la de mañana decidirán mucho. Cada hora cambia la situación. El telégrafo trae noticias estremecedoras, y todas las palabras parecen ahora débiles en comparación con los acontecimientos que estamos viviendo. Cada uno debe estar dispuesto a cumplir con su deber de revolucionario y socialdemócrata.

¡Viva la revolución!

¡Viva el proletariado insurrecto!

«Vperiod» nº 3, 24 (11) de enero de 1905.

Se imprime según el texto del periódico «Vperiod».