¡Queridos camaradas! Hoy, en la reunión del estrecho círculo de los bolcheviques en el extranjero{48}, se ha resuelto definitivamente la cuestión, decidida ya en principio desde hace tiempo, de fundar un órgano periódico del partido dedicado a defender y desarrollar los principios de la mayoría en la lucha contra la confusión organizativa y táctica introducida en el partido por la minoría, y a servir al trabajo positivo de las organizaciones rusas, contra las cuales se libra ahora, casi en toda Rusia, una lucha tan encarnizada por parte de los agentes de la minoría, lucha que desorganiza terriblemente al partido en un momento histórico tan importante, lucha que se conduce enteramente con los medios y procedimientos más desvergonzados de escisión, mientras se deplora hipócritamente la escisión en el llamado Órgano Central del partido. Hemos hecho todo lo posible para conducir la lucha por la vía partidaria; desde enero luchamos por el congreso como única salida partidaria digna de una situación imposible. Ahora se ha vuelto más claro que claro que casi toda la actividad del Comité Central, que se ha pasado a la minoría, está dedicada a una lucha desesperada contra el congreso, y que el Soviet recurre a todas las maniobras más imposibles e inadmisibles para aplazar el congreso. El Soviet sabotea directamente el congreso: quien aún no se haya convencido de ello leyendo sus últimas resoluciones en el suplemento a los números 73–74 de *Iskra*, lo verá en nuestro folleto (publicado hace unos días) de Orlovski: *El Soviet contra el partido*. Ahora se ha vuelto más claro que claro que, sin la unión y la réplica a nuestras llamadas instituciones centrales, la mayoría no puede defender su posición, defender el espíritu de partido en su lucha contra el espíritu de círculo. La unión de los bolcheviques rusos ha sido puesta por ellos a la orden del día desde hace tiempo. Recordad la enorme simpatía con que fue acogida la resolución programática (en el sentido del programa de nuestra lucha interna del partido) de los 22[20]; recordad la proclama de los 19, publicada en forma impresa por el Comité de Moscú (octubre de 1904); por último, casi todos los comités del partido saben que en los últimos tiempos ha tenido lugar, y en parte sigue teniendo lugar, una serie de conferencias privadas entre los comités de la mayoría{49}, y se están haciendo los intentos más enérgicos y decididos de cohesión firme entre los comités de la mayoría para replicar a los bonapartistas desenfrenados en el Soviet, el Órgano Central y el Comité Central.

El alejamiento de Rusia, la atmósfera envolvente del maldito pantano del extranjero oprimen aquí de tal manera que la única salvación es el contacto vivo con Rusia. Que no lo olviden aquellos que no solo de palabra, sino de hecho quieren considerar (y quieren hacer) nuestro órgano como el órgano de toda la «mayoría», como el órgano de la masa de los trabajadores rusos. Que todo aquel que considere este órgano como suyo y que sea consciente de los deberes de un socialdemócrata — miembro del partido, renuncie de una vez por todas a la costumbre burguesa de pensar y actuar como se acostumbra en relación con los periódicos legales: que su asunto es escribir, y el nuestro es leer. Por el periódico socialdemócrata deben trabajar todos los socialdemócratas. Pedimos que todos, y especialmente los obreros, escriban correspondencia. Demos a los obreros la más amplia posibilidad de escribir a nuestro periódico, de escribir absolutamente sobre todo, de escribir lo más posible sobre su vida cotidiana, sus intereses y su trabajo; sin este material, el órgano socialdemócrata no valdrá un centavo y no merecerá el nombre de socialdemócrata. Pedimos que escriban también para la correspondencia privada, no destinada evidentemente a ser publicada, es decir, no para la prensa, sino para la comunicación camaraderil con la redacción y para informarla, no solo sobre hechos y acontecimientos, sino también sobre el estado de ánimo y sobre el aspecto cotidiano, «no interesante», común y rutinario del movimiento. Sin haber estado en el extranjero, no podéis imaginar cuánto necesitamos tales cartas (y en ellas no hay absolutamente nada de conspirativo, y escribir una o dos veces por semana una carta no cifrada de este tipo es, en verdad, perfectamente posible incluso para la persona más ocupada). Escribidnos sobre las conversaciones en los círculos obreros, sobre el carácter de esas conversaciones, sobre los temas de estudio, sobre las demandas de los obreros, sobre la organización de la propaganda y la agitación, sobre los vínculos en la sociedad, en el ejército y entre la juventud; escribid sobre todo del descontento con nosotros, los socialdemócratas, entre los obreros, sobre sus perplejidades, demandas, protestas, etc. Las cuestiones de la organización práctica del trabajo son especialmente interesantes ahora, y no hay otro medio de familiarizar a la redacción con estas cuestiones que una animada correspondencia, no de carácter periodístico, sino simplemente de índole camaraderil; por supuesto, no todos tienen habilidad y deseo de escribir, pero... no digas no puedo, sino di no quiero; siempre, si se quiere, en cualquier círculo, en cada grupo, incluso en el más pequeño, incluso en el más secundario (los secundarios a menudo son especialmente interesantes, porque a veces hacen la parte más importante, aunque no visible, del trabajo) se pueden encontrar uno o dos camaradas que podrían escribir. Aquí hemos organizado el secretariado sobre bases amplias desde el principio, aprovechando la experiencia de la vieja *Iskra*, y os pedimos que tengáis en cuenta que todo aquel, sin excepción, que con paciencia y energía emprenda esta tarea, conseguirá sin dificultad que todas sus cartas, o nueve de cada diez, lleguen. Digo esto basándome en la experiencia de tres años de la vieja *Iskra*, que tuvo a más de uno de esos corresponsales-amigos (a menudo desconocidos para cualquiera de la redacción) que mantuvieron una correspondencia puntualísima. La policía hace ya mucho tiempo que no está absolutamente en condiciones de interceptar las cartas al extranjero (solo las toman por casualidad en caso de negligencia extraordinaria del remitente), y una parte gigantesca del material de la vieja *Iskra* llegaba siempre por el camino más corriente, en cartas ordinarias a nuestras direcciones. Quisiéramos prevenir especialmente contra el método de concentrar la correspondencia únicamente en el comité y solo en los secretarios. Nada hay más perjudicial que tal monopolio. Tan obligatoria como es la unidad en la acción, en las decisiones, tan equivocada es en la información general, en la correspondencia. Muy a menudo, las cartas de personas comparativamente «ajenas» (alejadas de los comités) son especialmente interesantes, pues perciben con más frescura muchas cosas que resultan demasiado habituales y que el viejo trabajador experimentado pasa por alto. Demos la mayor posibilidad posible de escribir a los jóvenes trabajadores: tanto a los jóvenes, como a los obreros, a los «centralistas», a los organizadores y a los simples militantes de base de las reuniones volantes y de las de masas.

Solo entonces, y solo a condición de una correspondencia tan amplia, podremos hacer todos juntos de nuestro periódico un verdadero órgano del movimiento obrero en Rusia. Pedimos encarecidamente que se lea esta carta en todas y cada una de las asambleas, círculos, subgrupos, etc., etc., de la manera más amplia posible, y que se nos escriba cómo han acogido los obreros este llamado. En cuanto a la idea de separar un órgano obrero («popular») y un órgano general — dirigente — intelectual, la consideramos con gran escepticismo: quisiéramos que el periódico socialdemócrata fuera el órgano de todo el movimiento, que el periódico obrero y el periódico socialdemócrata se fundieran en un solo órgano. Esto solo podrá lograrse con el apoyo más activo de la clase obrera.

Con un saludo camaraderil

Escrito el 29 de noviembre (12 de diciembre) de 1904.

Publicado en diciembre de 1904 en Berlín como hoja suelta.

Se reproduce según el texto de la hoja.