Desgraciadamente, no puedo decir mucho en defensa de «Rassvet». Hasta ahora hay que reconocer que esta experiencia no ha sido del todo exitosa. Bonch-Bruévich es un literato sin experiencia y podía contar con la ayuda de otros literatos del partido. No ha recibido esa ayuda, y en estas condiciones no es justo cargar toda la responsabilidad del fracaso sobre él solo. Han pasado apenas cinco meses desde el inicio de la publicación. Es posible que el órgano aún pueda ponerse en pie, sobre todo si otros literatos acuden en su ayuda. Algo se ha hecho: se están ampliando los vínculos entre los sectarios tanto en América como en Rusia. Además, hay que señalar que esta publicación no supone una carga financiera para el partido, ya que «Rassvet» se edita con fondos particulares. Considero prematuro el cierre de «Rassvet» y propongo continuar la experiencia.