1

En esta resolución{136}, independientemente de su conclusión práctica, propondría modificar su inicio. Dado que en esencia no podemos emitir decisiones definitivas sobre el conflicto de Moscú por insuficiencia de datos, la resolución tampoco debería vincularse a conflictos anteriores. Propondría, en general, que en caso de que una parte de la organización exprese su descontento hacia otra, se comunique dicha expresión a la otra parte interesada, para darle la posibilidad de pronunciarse a su vez. Por ejemplo: en lo que respecta al conflicto de Moscú, la situación no fue como la describe el camarada Mártox. Según mis informaciones, tres de los cinco deseaban completar el comité con dos nuevos miembros, a lo que los demás accedían, pero con la condición de incorporar a uno más de su parte, es decir, preservando e incluso reforzando la tendencia predominante. Solo la negativa categórica de la mayoría a aceptar esta combinación provocó en los camaradas de Moscú el deseo de apoyarse en el estatuto. Si un miembro del CC se pronunció a favor de la interpretación del estatuto por la mayoría del comité, otro representante del CC se pronunció en contra de tal interpretación.

Expongo esto solo a título informativo y para que conste en acta. Así pues, propongo modificar el inicio de la resolución del camarada Mártox en el sentido de que tenga por objeto establecer una regla determinada en adelante, para el futuro. En cuanto al fondo, me pronunciaría a favor de que toda fracción se considere como una unidad.

2

El hecho aducido por Mártox es completamente nuevo para mí{137}. Disponemos de indicios plenamente definidos de que la minoría menchevique del Comité de Moscú proponía la cooptación de un candidato propio, sin vincular, por lo demás, esta cuestión a diferencias fraccionales. Luego, hablando en esencia, consideraría más correcto y más acorde con el espíritu del estatuto considerar toda fracción como una unidad; no obstante, esta cuestión es tan insignificante que acepto votar por la resolución del camarada Mártox.

3

Este incidente{138} lleva una vez más a pensar en la necesidad de, en caso de queja de una de las partes, informar de inmediato también a la otra parte para que pueda dar sus explicaciones. Solo en tal caso tendremos la posibilidad de adoptar unas u otras decisiones con respecto a los conflictos que surjan. Según nuestras informaciones, la situación fue la siguiente. El Comité de Nikoláyev estaba compuesto por representantes de la mayoría. Luego ocurrió una caída total. Después, el CC, o quizás su representante, designa a tres miembros para el Comité de Nikoláyev, entre ellos dos que no habían estado en Nikoláyev y uno que ya trabajaba allí y tenía toda una serie de contactos. Es posible que este último tampoco estuviera en Nikoláyev en el momento de la caída. Cuando los candidatos del CC llegaron a Nikoláyev, encontraron allí ya a dos miembros de la minoría menchevique que deseaban trabajar y aceptaron incorporarlos. Es decir, los tres cooptaron a dos. Así es como está la situación. Para verificarlo, se puede recabar información de los miembros del comité, si es que aún no han caído… (Mártox: «Ya han caído…»)

Según nuestras informaciones, estos hechos se presentan bajo una luz completamente distinta, y me parece que los dos miembros de la mayoría actuaron correctamente. El lugar donde se encuentren los candidatos designados por el CC no puede servir de motivo para no aceptarlos. De nuevo propongo una resolución sobre escuchar a las dos partes en caso de queja. Luego, en cuanto a la cuestión de fondo, no estoy de acuerdo con la resolución del camarada Mártox en principio. No se puede privar al CC del derecho a incorporar a sus candidatos en los comités. Por supuesto, de toda autoridad se puede abusar, pero para combatir este mal existe el control, por ejemplo, en forma de prensa o de la actividad del Consejo, etcétera. Me sumo a la opinión de que la cuestión de los matices fraccionales en la cooptación de nuevos miembros no debe tener lugar. Hasta ahora no conozco ni un solo hecho de incorporación forzosa de miembros por parte del Comité Central. Todos estos discursos sobre la incorporación forzosa obligan al CC a ser muy prudente, y el simple tacto le dicta no hacer uso de su derecho.

4

Quiero hacer algunas observaciones. Ante todo, quisiera señalar que la afirmación de que al Comité de Nikoláyev fueron enviados dos candidatos desde Odesa, o incluso por el Comité de Odesa, se basa en algún tipo de malentendido. Con toda probabilidad, en Odesa había un agente del CC que tomó medidas para restablecer el Comité de Nikoláyev tras la caída. En cualquier caso, sabemos de manera plenamente definida que las tres personas fueron designadas allí por nadie más que el Comité Central. Digo esto, entre otras cosas, para eliminar posibles malentendidos al respecto. En segundo lugar, la declaración del camarada Mártox de que tampoco él conoce ni un solo caso de incorporación forzosa de sus candidatos por parte del CC en los comités locales es muy importante, tanto más cuanto que la redacción, con ayuda de sus agentes, está plenamente informada de la situación de los asuntos en el partido. En cuanto a la señorita que, según palabras del camarada Mártox, exigía ser incorporada al Comité de Moscú sin votación, este ejemplo difícilmente puede tener significado alguno, ya que ni las circunstancias del caso ni el grado de poderes de esta señorita nos son conocidos; y, en fin, a esta señorita se la aceptó en el comité, a fin de cuentas, tras la votación. En tercer lugar, considero también muy importante señalar la frase del camarada Mártox de que en condiciones normales es imposible limitar la influencia del CC sobre la composición de los comités locales. Si aquí se señalan acusaciones contra el CC de «fabricación» artificial de comités, reproches similares se dirigen a menudo contra el Órgano Central. Pero si en realidad no existen tales hechos, como lo afirma el propio camarada Mártox, y toda la cuestión se reduce solo a la posibilidad de tales hechos, me parece que este último motivo es aún insuficiente para limitar la autoridad del CC, tanto más cuanto que en la práctica el solo planteamiento de esta cuestión introducirá cierta irritación. Estoy dispuesto a sumarme a la opinión del camarada Mártox de que los dos miembros del Comité de Nikoláyev que él menciona son cuadros revolucionarios muy valiosos, pero ellos precisamente fueron aceptados en el comité.

En general, puede decirse que el CC, precisamente en vista de todo tipo de reproches en los últimos tiempos, ha actuado con la mayor prudencia y no se ha apresurado a hacer uso de su derecho a incorporar nuevos miembros en las organizaciones locales. Y no tengo nada en contra de que la táctica prudente sea formalmente consolidada por un tiempo, para evitar y poner fin a los falsos rumores sobre el Comité Central.

Luego, en cuanto a la cuestión que hemos planteado sobre la notificación a la segunda parte interesada en caso de queja, propongo la siguiente resolución: «El Consejo del Partido solicita a las organizaciones del partido que, en todos aquellos casos en que alguna parte de la organización se dirija con una queja o una cuestión al Consejo del Partido, comuniquen inmediatamente el contenido completo de dicha queja o cuestión a la otra parte de la organización, pues el Consejo del Partido necesita tener la exposición del asunto por ambas partes para resolver la disputa. La misma solicitud se aplica también a los casos de queja de una organización contra otra organización»{139}.