He recibido su carta airada y me apresuro a responder. En vano se ha ofendido usted. Si la he reñido, ha sido, se lo juro, con cariño y, además, con la salvedad: si son ciertos los informes de Liadov. Valoramos extraordinariamente su inmenso trabajo para la conquista de 15 comités y la organización de tres conferencias, como usted ha visto por mi carta anterior sobre la conferencia del norte*. Sin usted no dábamos ni damos un solo paso. La joven que fue a Petersburgo ha prometido utilizar sus vínculos personales para conseguir dinero, y a N. I. le escribimos para usted, y en modo alguno a sus espaldas (la inscripción "personal" se hacía exclusivamente contra los enemigos). El malentendido respecto a las cartas a N. I. se lo aclararemos a ella de inmediato. A N. I., por supuesto, al diablo.

* Se refiere a la carta a R. S. Zemliachka del 26 de diciembre de 1904 (véase Obras, 5ª ed., tomo 46, págs. 431-432). Nota del editor.