Escrito el 22 de diciembre de 1904 (4 de enero de 1905).

Publicado en enero de 1905 en Ginebra como folleto independiente.

Se imprime según el texto del folleto.

En el n.º 77 de *Iskra*, tres miembros del Comité Central, hablando en nombre de todo el CC, emplazan al camarada N ante un tribunal de arbitraje «por una declaración falsa con el objetivo de desorganizar al partido». Esta declaración supuestamente falsa fue hecha «a través de un miembro del CC que no participó en la elaboración de la declaración», es decir, a través de mí. En vista de mi estrecha relación con el asunto, así como sobre la base del poder recibido por mí del camarada N, me considero con derecho y obligado a participar en el procedimiento arbitral, presentando la siguiente acusación contra los miembros del CC Glebov, Valentin y Nikitich.

Les acuso de acciones ilegales, incorrectas, inadmisibles formal y moralmente en relación con sus colegas del CC y en relación con todo el partido.

Dado que estas acciones incorrectas prolongan y agravan enormemente la crisis del partido, influyendo además de la manera más directa sobre la masa de trabajadores del partido, considero absolutamente necesaria la publicidad del procedimiento en todo lo que no contenga secretos conspirativos, y por ello expongo detalladamente el contenido de mi acusación.

I. Acuso a los 3 miembros del CC, Glebov, Valentin, Nikitich, de engañar sistemáticamente al partido.

1) Les acuso de que utilizaron el poder recibido del II Congreso del partido para reprimir la opinión pública del partido, expresada en la agitación por el III Congreso. No tenían ningún derecho a reprimir esta agitación, que constituye un derecho inalienable de cada miembro del partido. En particular, no tenían ningún derecho a disolver el Buró del Sur por la agitación a favor del congreso. No tenían ningún derecho formal ni moral a emitir una censura contra mí, como miembro del Consejo del partido, por haber votado en el Consejo a favor del congreso;

2) – que ocultaron al partido las resoluciones de los comités a favor del congreso y, especulando con la confianza en ellos como miembros de la máxima institución del partido, indujeron a error a los comités, exponiéndoles a sabiendas de manera incorrecta la situación en el partido. Obstaculizaron el esclarecimiento de la verdad, negándose a cumplir la petición del Comité de Riga sobre la impresión y distribución de la resolución de los 22, así como sobre el envío a Rusia de literatura de la mayoría bajo el pretexto de que esa literatura era no partidista;

3) – que en su agitación contra el congreso no se detuvieron incluso ante la desorganización del trabajo local, apelando a la periferia contra los comités que se habían pronunciado a favor del congreso, desacreditando por todos los medios a estos comités ante los ojos de los trabajadores locales y destruyendo así la confianza entre el comité y la periferia, sin la cual ningún trabajo es posible;

4) – que, a través del delegado del CC en el Consejo, participaron en la redacción de las disposiciones del Consejo sobre las condiciones de convocatoria del III Congreso, disposiciones que hicieron imposible el congreso y cerraron así al partido la posibilidad de una resolución normal del conflicto interno;

5) – que, declarando a los comités su solidaridad de principio con la posición de la mayoría, declarando que un acuerdo con la minoría podría tener lugar solo bajo la condición de que la minoría renunciara a su organización secreta y separada y renunciara a la cooptación en el CC, al mismo tiempo entraban, a escondidas del partido y a sabiendas contra su voluntad, en un trato con la minoría en las condiciones: 1) conservación de la autonomía para las empresas técnicas de la minoría; 2) cooptación en el CC de tres de los más fervientes representantes de la minoría;

6) Les acuso de que utilizaron su autoridad como miembros de la máxima institución del partido para arrojar sombra sobre sus oponentes políticos. Actuaron deshonrosamente en relación con el camarada P., cuando acordaron en julio investigar el caso de su supuesta intervención fraudulenta en el Comité del Norte y luego, hasta ahora (22 de diciembre), ni siquiera le han presentado la acusación, aunque Glebov vio repetidamente a P. y aunque el mismo Glebov se permitió, en calidad de miembro del Consejo del partido, calificar en *Iskra* de «engaño» la acción de un camarada privado de la posibilidad de defenderse. Dijeron una mentira a sabiendas al declarar que Lidin no era persona de confianza (Vertrauensmann) del CC. Indujeron a engaño a los miembros del partido, con el objetivo de desacreditarlo ante los ojos del camarada Bonch-Bruevich y sus colaboradores de la expedición, publicando en *Iskra* (n.º 77) una declaración en la que se señala (y además incorrectamente) solo el lado pasivo de la expedición – y esto después de que, a través de sus apoderados, habían entregado al camarada Bonch-Bruevich un certificado escrito de que el asunto fue llevado por él correctamente y la contabilidad está en completo orden;

7) Les acuso de que se aprovecharon de la ausencia de los antiguos representantes del CC en el extranjero, los camaradas Vasiliev y Zverev, para desacreditar las instituciones del partido (la biblioteca y el archivo del POSDR en Ginebra). Colocaron en *Iskra*, bajo la firma de un «representante» del CC desconocido para mí, un comunicado en el que tergiversaron completamente la historia y el verdadero carácter de estas instituciones.

II. Además, acuso a los 3 miembros del CC, Glebov, Valentin y Nikitich, de una serie de acciones inadmisibles ni moral ni formalmente en relación con sus colegas de la junta.

1) Destruyeron toda base de la organización y disciplina del partido al presentarme (a través del camarada Glebov) un ultimátum para salir del CC o cesar la agitación a favor del congreso.

2) Violaron el acuerdo concertado en su nombre por el miembro del CC Glebov cuando, debido al cambio en la composición del CC, el cumplimiento de este acuerdo dejó de serles ventajoso.

3) No tenían derecho a declarar en su reunión de julio al camarada N como salido del CC, sin escuchar ni su declaración ni la mía, tanto más cuanto que estos tres miembros del CC conocían nuestra (de 4 miembros del CC){55} exigencia de examinar la cuestión controvertida en una reunión general del CC. La declaración del camarada N como no miembro del CC es incorrecta también en esencia, pues los tres miembros del CC abusaron en esto de la declaración condicional (y no comunicada a todos los camaradas) del camarada N.

4) Los tres miembros del CC no tenían ningún derecho a ocultarme el cambio de sus puntos de vista y sus intenciones. El camarada Glebov afirmaba a finales de mayo que su punto de vista estaba expresado en la declaración redactada por ellos en marzo. Así, la declaración de julio, que diverge radicalmente de la de marzo, fue adoptada a escondidas de mí, y las declaraciones de Glebov fueron un engaño.

5) Glebov violó la condición acordada conmigo de que en el informe al Congreso de Ámsterdam{56}, que se encargaron de escribir Dan (delegado del Órgano Central) y él, Glebov (delegado del CC), no se hablaría de las divergencias en el partido. El informe, redactado únicamente por Dan, resultó estar lleno de polémica encubierta y enteramente impregnado de las opiniones de la «minoría». Glebov no protestó contra el informe de Dan y así participó indirectamente en el engaño a la socialdemocracia internacional.

6) Los tres miembros del CC no tenían ningún derecho a negarme la declaración y publicación de mi opinión particular sobre un asunto importante de la vida del partido. La declaración de julio fue enviada para su impresión al Órgano Central antes de que se me diera la posibilidad de pronunciarme sobre ella. El 24 de agosto envié al Órgano Central una protesta contra esta declaración. El Órgano Central declaró que la imprimiría solo si lo deseaban los 3 miembros del CC que escribieron la declaración. Ellos no lo desearon, y mi protesta fue ocultada por ellos al partido.

7) No tenían ningún derecho a negarme la comunicación de los protocolos del Consejo y a privarme, sin una exclusión formal del CC, de toda y cualquier información sobre la marcha de los asuntos en el CC, sobre el nombramiento de nuevos agentes en Rusia y en el extranjero, sobre las negociaciones con la «minoría», sobre los asuntos de la caja, etc., etc.

8) No tenían derecho a cooptar en el CC a tres nuevos camaradas (conciliadores), sin pasar la cooptación por el Consejo, como exige el estatuto del partido en caso de ausencia de unanimidad, y la unanimidad estaba ausente, pues yo presenté una protesta contra esta cooptación.

Apéndice

En vista de la importante significación de la posición del CC en el conflicto interno del partido, considero necesario publicar para información general los siguientes documentos:

I. Cartas del camarada Glebov a los miembros de la «junta».

a) Septiembre.

«Con el Órgano Central y la Liga las relaciones aún no se han definido. Después de nuestra declaración, hay que decir que se han envalentonado y sus apetitos crecen. Nuestra situación aquí es muy difícil: el extranjero está en manos de la Liga, las fuentes particulares en manos del Órgano Central, y por eso estamos endeudados hasta las cejas. Agobiado por la necesidad (al cuello hasta 9000 de deuda), me veo obligado a pensar en alguna salida. Por eso me dirigí a la minoría con la propuesta de que me esbozaran un proyecto de las reformas deseables para ellos».

b) 7 de septiembre.

«Ayer por la tarde, en presencia de S., tuve una reunión de negocios con tres apoderados de la minoría: Popov, Blyumenfeld y Martov».

De las cuestiones discutidas en esta reunión, que se convirtió, según palabras de Glebov, «en una reunión preliminar para preparar la paz», señalemos las siguientes:

I. Relaciones organizativas en el extranjero.

«La preocupación por el movimiento ruso la asume el CC, el Órgano Central y la Liga. Para eliminar los roces mutuos, un mayor interés en el trabajo y la plena confianza, la dirección general de los asuntos se confía a una comisión de representantes del CC, el Órgano Central y la Liga. El CC tiene dos votos y derecho de veto...».

II. Transporte.

«El Órgano Central se subordina al control del CC con cierta autonomía. A saber: la expedición en el extranjero puede ser solo una, la expedición del CC. La gestión de su frontera permanece en manos del Órgano Central. La distribución de literatura en Rusia pertenece al CC. Para una existencia más autónoma del Órgano Central se concede el sur. Aclararé. El Órgano Central tiene transporte. El Órgano Central teme que en caso de un cambio en la dirección les quiten la vía. Por eso el Órgano Central pide que se les garantice la vía por vías organizativas».

c) 7 de septiembre.

«Por el acuerdo concertado ayer sobre la gestión de los asuntos, aquí está terriblemente furioso Dan y, tal vez, otros. Vaya público más voraz. Quieren montar aquí un comité en el extranjero de representantes del Órgano Central, el CC y la Liga, que decida todo en el extranjero; por supuesto, cada uno tiene solo un voto. Bonito, ¿eh?».

d) Septiembre.

«Llamo la atención sobre el deseo expresado por el Consejo de completar (se trata de completar la representación del CC en el Consejo). Habrá que elegir a alguien en lugar de Lenin, lo que él declarará, por supuesto, ilegal. Yo propondría elegir al Consejo a Dan o a Deich, estipulando con precisión que se les autoriza únicamente para la sesión en el Consejo. Me parece que no hay a quién más elegir».

II. Carta del agente del CC (ahora cooptado oficialmente en el CC) al camarada Glebov:

4 de septiembre.

«A propósito de la declaración se ha armado tal lío que es difícil de entender. Una cosa está clara: todos los comités, excepto el de Járkov, el de Crimea, el de la Región Minera y el del Don, son comités de la mayoría. El del Don, parece, es neutral, pero no se sabe con exactitud. De los comités de la "mayoría", el de Riga, el de Moscú, el de Petersburgo y el del Norte han expresado desconfianza al CC por la declaración, como ya te comuniqué antes. La plena confianza al CC la ha otorgado un número muy insignificante de comités. Los demás le expresaron confianza para la conciliación, con la condición de que en caso de fracaso se convoque inmediatamente un congreso extraordinario. De entre estos últimos, algunos ponen como condición de la conciliación la renuncia de la minoría a considerarse "parte" y la renuncia a la exigencia de cooptación como "parte" (?). Este es el panorama. En caso de fracaso de la conciliación, el CC pierde la confianza de la mayoría de los comités y, por consiguiente, deberá ya él mismo agitar a favor del congreso para transferir los poderes. Por el estado de ánimo de los comités se ve claramente que en el congreso se aprobarán disposiciones en el espíritu de los 22, es decir, destitución de la redacción y transferencia a manos de la mayoría, modificación del Consejo del partido, etc. Pero para que la conciliación satisfaga a los comités, es necesaria la condición sobre la que ya te escribí: la aceptación por la minoría de la declaración y su renuncia a considerarse "parte". Si hacen esto, creo que Lenin perderá base en Rusia y la paz podrá restablecerse. Tu frase de que el asunto con Martov se arregla "poquito a poco" me sorprendió. La obstinación de los miembros de la redacción empieza a irritar directamente, y yo, a pesar de las simpatías ideológicas y de otro tipo hacia ellos, empiezo a perder la confianza en ellos como "jefes" políticos. La cuestión organizativa la han aclarado plenamente, y su ulterior obstinación en ausencia de apoyo desde Rusia (aquí la minoría es impotente) demostrará que entran en la lucha solo por los puestos».

Tal es el comienzo del trato comercial, y he aquí su final:

El CC envía a los comités una carta en la que notifica a los comités que

«Las negociaciones terminarán en un futuro muy próximo (máximo en dos semanas), y por ahora podemos comunicar que 1) el CC no ha cooptado a ninguna minoría en su composición (sobre esto circula un rumor lanzado por alguien); ...3) las negociaciones con la minoría se llevan en el mismo espíritu en que les informó Valentin, es decir, si se habla de concesiones, estas solo pueden ser por parte de la minoría y deben consistir en la renuncia a la polémica fraccional del Órgano Central, en la disolución de la organización secreta de la minoría, en la renuncia a la cooptación de miembros en el CC, en la transferencia de todas las empresas (técnica, transporte, enlaces) al Comité Central. Solo bajo estas condiciones es posible el restablecimiento de la paz en el partido. Hay bases para esperar que así suceda. En todo caso, si ahora la minoría muestra el deseo de continuar su vieja política, el CC cesará inmediatamente las negociaciones y procederá a la convocatoria de un congreso extraordinario».

Así tranquiliza el CC a los comités que le expresan desconfianza, y he aquí las cartas de "destacados" activistas de la minoría. Cartas recibidas a mediados de diciembre de 1904 del viejo estilo.

«Por fin nos hemos visto con la chusma. Su respuesta fue la siguiente: en la autonomía de nuestras instituciones técnicas están de acuerdo; en lo que respecta a la comisión de agitación, están en contra, considerando que esta es una función directa del CC (la dirección de la agitación) y que prefieren a este plan la reforma del CC, pero no pueden cooptar oficialmente ahora, y proponen una cooptación fáctica (no oficial) a tres personas de la minoría (Popov, Fomin, Fisher). Por supuesto, X. y yo aceptamos de inmediato, y desde ahora la oposición menchevique queda oficialmente suprimida. Es como si se me hubiera quitado una montaña de encima. Se prevé en los próximos días una reunión de todo el CC junto con nosotros, y luego convocaremos una conferencia de los comités más afines.

...Nosotros, por supuesto, estamos plenamente seguros de que dominaremos el CC y lo orientaremos como deseamos. Esto es tanto más fácil cuanto que muchos de ellos ya reconocen como correcta la crítica de principios de la minoría... En todos los comités consecuentemente pétreos (en Bakú, Odesa, Nizhni y Peter) los obreros exigen el sistema electivo. Este es un síntoma evidente de la agonía de los pétreos».

Simultáneamente con esto se recibió otra carta:

«Se ha concertado un acuerdo entre los apoderados de la "minoría" y el CC. Los apoderados han entregado un recibo. Pero en vista de que no hubo una consulta previa a la "minoría", es natural que el propio recibo resulte no del todo exitoso, ya que en él se expresa "confianza" al Comité Central, y no a su política unificadora; allí se habla también de la disolución en el partido, y de la cesación de la existencia separada, cuando basta solo con lo segundo. Finalmente, en este recibo falta el "credo"* de la "minoría". En vista de esto, se ha decidido pasar aún por todas las organizaciones de la "minoría" una resolución con el "credo"[21] y las correcciones indicadas, reconociendo, por supuesto, como concertado el acuerdo de nuestros apoderados con el CC».

Es muy probable que las personas sorprendidas en el lugar del delito, desenmascaradas por los presentes documentos, con su característica "sensibilidad moral", hagan todos los esfuerzos para desviar la atención del partido del contenido de los documentos hacia la cuestión moral del derecho a su publicación. Estoy seguro de que el partido no permitirá que lo embaucen con esta maniobra de distracción. Declaro que asumo enteramente la responsabilidad moral por el presente desenmascaramiento y daré todas las explicaciones pertinentes ante el tribunal de arbitraje que examinará todo el caso en su conjunto.