Bajo este titular, el periódico de los grandes magnates bursátiles alemanes («Frankfurter Zeitung»{54}) ofrece la siguiente instructiva información:

«Desde hace ya varias semanas circulan persistentes rumores sobre un nuevo gran empréstito ruso. Todos estos rumores eran inmediatamente desmentidos. Sin embargo, ahora se reconoce oficialmente que en días pasados (escrito el 29 de diciembre según el nuevo estilo) tuvieron lugar en Petersburgo negociaciones sobre el empréstito. Es indudable que estas negociaciones oficiales fueron precedidas por indagaciones privadas que dieron pábulo a los rumores. Se dice que en esta ocasión han participado en las negociaciones financieros alemanes. Se proyecta colocar el empréstito en el mercado alemán. Hasta ahora, Rusia, desde el comienzo de la guerra, se ha procurado dinero por tres vías diferentes: en primer lugar, se tomaron unos 300 millones de rublos de los fondos disponibles del Tesoro público, incrementados mediante la reducción de gastos ya autorizados. A continuación, se obtuvo un empréstito de 800 millones de francos (unos 300 millones de rublos) por mediación de banqueros franceses. En agosto, Rusia recurrió al mercado interior: emitió billetes por valor de 150 millones de rublos. La guerra absorbe cada mes sumas cada vez mayores, y Rusia vuelve a pensar en un gran empréstito en el extranjero. Últimamente, los valores rusos muestran una fuerte (grave, *bedenkliche*) tendencia a la baja. No se sabe cómo acogerá el público alemán el empréstito ruso. Hasta el momento, la fortuna militar ha estado invariablemente del lado de los japoneses. Y si hasta ahora se tenía por costumbre considerar los empréstitos rusos como una colocación segura de capital, ahora adquieren un matiz (*Beigeschmack*) más o menos especulativo, especialmente en vista del reciente manifiesto del zar, que arroja una luz característica sobre el orden interior ruso. Veremos si el nuevo empréstito será ofrecido al público alemán en condiciones (tipo de interés y precio de emisión) que puedan contrapesar la calidad disminuida del empréstito ruso.»

¡Nueva advertencia de la burguesía europea a la autocracia rusa! Su crédito desciende, tanto a causa de las derrotas militares como del creciente descontento en el interior del país. Los banqueros europeos empiezan ya a considerar la apuesta por la autocracia como una especulación poco sólida; reconocen abiertamente que la «calidad» de los empréstitos rusos, en el sentido de su fiabilidad, está disminuyendo.

¡Y qué abismo de dinero costará todavía al pueblo esta guerra criminal, que seguramente absorbe nada menos que tres millones de rublos al día!

Escrito en diciembre, después del 16 (29) de diciembre de 1904.

Publicado por primera vez en 1931 en la Recopilación Leninista XVI.

Se publica según el manuscrito.