en nombre de todos nosotros declaró la guerra), entonces nuestro deber directo es desenmascarar ante el partido todo engaño de los miembros del CC. Si nosotros, teniendo en nuestras manos las pruebas de semejante engaño, no le señalamos al partido esas pruebas, no cumpliremos con nuestro deber ante el partido. Si hablamos por la prensa y públicamente del bonapartismo, dejando escapar al mismo tiempo las ocasiones de documentar ese bonapartismo, resultaremos ser simples charlatanes. Pero es que nosotros empleamos la palabra bonapartismo no como insulto, como la empleaban Mártov y Plejánov.

A veces se dice: no se pueden utilizar las cartas privadas en la lucha política.

Eso no es cierto. Cuando las cartas privadas revelan abusos de los funcionarios del partido, es obligatorio utilizar tales cartas. Plejánov utilizó cartas privadas en su Vademecum* incluso sin referirse a funcionarios. Además, las cartas de que se trata no son en absoluto privadas, sino correspondencia de los miembros del CC sobre asuntos del CC. Y yo, como miembro del CC, y usted, como agente del CC, estamos obligados a impedir el intento de ocultar la verdad al partido.

Por todas estas razones, considero imperiosamente necesario que usted me envíe de inmediato esas cartas, o por lo menos copias completas de las mismas. Por supuesto, una parte de ellas es conspirativa, y nunca desenmascararemos esa parte. Pero aquello que concierne a los intereses de todo el partido y no contiene nada conspirativo, debe ser desenmascarado. Cómo y cuándo hacerlo, lo pensaremos aquí.

Contésteme sin falta lo antes posible a esta carta. No importa si usted escribe mal en ruso. Se puede incluso escribir en hebreo. En todo caso, responda de inmediato.

Si usted no está de acuerdo conmigo en cuanto al envío de las cartas, entonces todos le pediremos que venga cuanto antes, en estos días, aquí. Es un asunto tan importante que hay que discutirlo y resolverlo cueste lo que cueste.

Le estrecho la mano. Suyo, N. Lenin

* — Guía. — Ed.

P. D. Diga sin falta a Nik. I., al «jacobino» y a Zhitomirski que me envíen inmediatamente sus direcciones. Es realmente un desorden que todos anden dispersos, sin ponerse en contacto unos con otros.

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Escrito en noviembre, antes del 16, de 1904.

Enviado de Ginebra a Odesa.

Publicado por primera vez en 1934 en la Recopilación Leninista XXVI.

Se publica según el manuscrito.