Querido camarada: Avíseme aunque sea con un par de palabras del recibo de esta carta. No sé si su dirección sigue siendo válida, y mientras tanto Zemliachka me pidió que le escribiera a usted para ella. Además de esto, quisiera entablar una correspondencia regular. Esto es sumamente importante. Para que su carta no caiga accidentalmente en manos ajenas, escriba en el sobre: «personal para L.» o «personal para N. K.». ¿No podría comunicarme dónde se encuentra Tómich (= Emmanuíl = Emma)? La correspondencia con él se ha interrumpido. Le enviamos varias cartas, pero no sabemos si las ha recibido. Comuníquemelo, si sabe su dirección.

La Declaración del Comité Central, al parecer, no ha sido acogida muy cordialmente por los comités de la mayoría. En el Cáucaso provocó una tormenta de indignación; en Odesa, Nikoláiev, Yekaterinoslav la acogieron de manera muy negativa, y desde las cárceles los viejos camaradas envían resoluciones de protesta… A algunos los “conciliadores” lograron engañarlos con cuentos sobre la paz que había reinado en el partido. Así, dicen que Tula, Sarátov, Astracán retiraron sus resoluciones sobre el congreso, pero, por supuesto, en cuanto conozcan la verdadera situación, volverán a insistir en la convocatoria del congreso. Por lo demás, no sé hasta qué punto son ciertos los rumores de que los comités mencionados han retirado sus resoluciones. Los “conciliadores” no siempre transmiten las informaciones con suficiente exactitud, y la redacción, so pretexto de la paz, no publica las resoluciones de los comités sobre el congreso (del de Petersburgo, del de Yekaterinoslav). Además de los 10 puntos, hay unos cuantos más en los que no hay nada conspirativo, pero que el “colegio” (que se aprovechó de la detención de algunos de sus miembros más firmes y excluyó ilegalmente a uno de los miembros que disiente con él) decidió ocultar a los miembros del partido para evitar un ruido innecesario. Allí figura un acuerdo sobre la disolución del Buró del Sur, la no publicación de los protocolos del Soviet desfavorables para la minoría, la prohibición a Lenin de imprimir sus trabajos en la imprenta del partido sin permiso de un agente especial designado por el “colegio”… La mayoría decidió no permitir que se falseara la opinión pública del partido y no dejarse amordazar; emprendió la publicación de obras de la mayoría, y Bonch-Bruiévich se hizo cargo de la editorial. No habrá escasez de fuerzas literarias, a menos que lo impidan las finanzas. Ha salido el folleto de Galiorka: «¡Abajo el bonapartismo!» (a propósito de la declaración del CC), una recopilación de artículos de Galiorka y Riadovói, está lista para la imprenta una obrilla de divulgación de Riadovói sobre el socialismo, y hay muchas otras cosas preparadas.

Transmita todo esto a Zemliachka, si sabe su dirección, y comuníquele también que hemos recibido sus dos cartas.

Avíseme sin demora del recibo de la carta.

Lenin

P. D. ¿Sigue siendo válido su punto de contacto? ¿Funcionan las direcciones de Pedder y Dilon? ¿Estuvo en su casa Tsenski? ¿Recibió usted nuestra carta? Diga a Zemliachka que sus familiares están muy preocupados por ella y convencidos de que está enferma. Avísenos inmediatamente del recibo de la carta y entonces le enviaremos nuestra nueva dirección.