Publicado por primera vez íntegramente en 1930 en la Recopilación Leninista XV

Se imprime según la transcripción del acta

**1. Observación sobre el orden del día. 31 de mayo (13 de junio)**

Lenin propone añadir a la lista de cuestiones pendientes del orden del día un punto más, planteado por el Partido Socialista Polaco (P.P.S.), sobre la conveniencia de convocar una conferencia de representantes del POSDR y del PPS para discutir los fundamentos y condiciones de la lucha conjunta de ambos partidos.

**2. Discursos sobre la conferencia interpartidaria{128}. 31 de mayo (13 de junio)**

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¿Desea el Consejo leer la propuesta del P.P.S.? (Plejánov: «Sí, es deseable».) «El Partido Socialista Polaco siempre ha considerado necesario un estrecho acercamiento entre los campos socialistas polaco y ruso con vistas a un mayor éxito en la lucha contra el enemigo común: el zarismo. Lamentablemente, hasta ahora tal acercamiento no ha podido realizarse, lo que ha generado una serie de inconvenientes en la actividad práctica para ambas partes. En vista de ello, acogemos con alegría el restablecimiento del POSDR como un todo cohesionado, con instituciones centrales responsables de todas las manifestaciones de su actividad, ya que esto nos da la posibilidad de dar el primer paso hacia la realización de un objetivo que nos hemos trazado desde hace tiempo. Para nosotros está claro que la prolongada ausencia de relaciones regulares entre ustedes y nosotros ha generado toda una serie de malentendidos y asperezas mutuas que deben ser eliminadas y suavizadas antes de que procedamos a la reglamentación definitiva del acuerdo deseado. Por ello, nuestro Comité Central Obrero ha decidido dirigirse a ustedes con la propuesta de convocar en un futuro próximo una conferencia en el extranjero, en la que participarían delegados de su partido para discutir con tres delegados nuestros los fundamentos y condiciones de la lucha conjunta de ambos partidos. Los resultados de esta conferencia podrían servir de base para un futuro acuerdo entre las instancias correspondientes del POSDR y del PPS. – A la espera de una respuesta lo más pronta posible, etc.».

En respuesta a esta carta, el Comité Central se dirigió al P.P.S. solicitando información más detallada sobre qué tipo de conferencia, con representantes de qué instituciones exactamente, cuándo y dónde proyectaba el P.P.S. Además, pidió que se le comunicara cuál sería la actitud del P.P.S. ante la participación en la conferencia de los socialdemócratas polacos{129}.

El P.P.S. nos respondió con la siguiente carta:

«¡Estimados camaradas! Su carta nos ha sorprendido un poco, ya que las respuestas a las preguntas que contiene, nos parece, ya estaban contenidas en nuestra primera carta. La conferencia que proponemos tendría un carácter preparatorio para esclarecer los fundamentos del acercamiento de nuestros partidos; podría elaborar, por ejemplo, un proyecto de acuerdo permanente.

Por nuestra parte, tres delegados para las negociaciones con ustedes han sido designados por el Comité Central, que es en nuestro partido la instancia suprema entre los congresos. Consideramos que ustedes designarán representantes para las negociaciones con nosotros de la instancia correspondiente de su partido, o bien de aquella institución que tenga el derecho y los poderes correspondientes para llevar a cabo tales negociaciones.

Proponemos una reunión en el extranjero. El lugar es algo secundario, aunque para nosotros sería más conveniente Viena. Nuestro Comité Central ha designado delegados para negociar con su partido, no con el Partido Socialdemócrata de Polonia y Lituania, por lo tanto, no puede haber discusión sobre la participación de delegados del Partido Socialdemócrata de Polonia y Lituania».

He aquí todos los documentos sobre el llamamiento del P.P.S. a nuestro partido. Personalmente me parece que la propuesta del P.P.S., bajo la condición de negarse a invitar a su conferencia proyectada a delegados de la socialdemocracia polaca, no puede ser aceptada por nosotros. En cuanto a la propuesta de los finlandeses, podemos responder con un acuerdo de principio para una conferencia preliminar. Por lo tanto, creo que nuestra resolución podría formularse de la siguiente manera:

«El POSDR acepta en principio la conferencia preliminar con representantes de diversos partidos revolucionarios y de oposición, para un acuerdo sobre ciertas cuestiones particulares».

En cuanto a la propuesta del camarada Mártov de organizar una conferencia preliminar solo de grupos socialdemócratas, difícilmente es conveniente, porque además del Bund, la socialdemocracia polaca y el partido «Proletariat»{130} existen en las periferias otras organizaciones socialdemócratas, cuya inclusión es poco práctica, y su no invitación a la conferencia podría ofenderlas.

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Los camaradas Axelrod y Mártov afirman que los letones tienen dos fracciones{131}. (Mártov: «Dos corrientes».) Ahora resulta que debemos reunirnos en la conferencia con aquella que se inclina hacia los socialistas revolucionarios, hacia «Osvobozhdénie» y gravita hacia el terror (según palabras del camarada Axelrod), mientras que la otra fracción es muy débil. Es necesario saber con mayor precisión cómo están las cosas. Si solo son dos corrientes, esto no nos concierne, y nos unimos con el partido letón existente. Pero si existen fracciones allí, podemos encontrarnos en una situación muy incómoda, habiendo hecho una elección desafortunada. Es necesario aclarar de antemano tanto la fuerza como la orientación de estas fracciones. En lo que respecta al Cáucaso, en mi opinión, es necesario hacerlo participar en la conferencia. Para ello debemos averiguar si hay allí organizaciones socialdemócratas que puedan ir de la mano con nosotros.

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Me adhiero a la propuesta de invitar a ambas organizaciones letonas. En cuanto a la organización federalista armenia{132}, después de las indicaciones dadas por el camarada Mártov sobre la cercanía de esta organización a los socialistas revolucionarios, no puede hablarse de invitarla a la conferencia. Además, no me queda claro en qué consiste la propuesta del camarada Plejánov, que insiste en la necesidad de una respuesta inmediata a los finlandeses.

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Me parece que la exigencia de unanimidad en la resolución de cuestiones de carácter de principio sería superflua{133}. No me imagino que algún socialdemócrata no se retirara si en la conferencia se adoptara alguna decisión monstruosa.

**3. Discursos sobre la representación del POSDR en el congreso socialista internacional. 31 de mayo (13 de junio)**

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Pido que se explique si es conveniente enviar delegados tanto del Consejo como de las organizaciones por separado. ¿Existen ejemplos análogos en la práctica de otros países en congresos anteriores? Me parece que tal método de representación, tanto en el sentido de principio como en el práctico (desde el punto de vista financiero, técnico, etc.), presenta ciertos inconvenientes. ¿No sería mejor que el Consejo representara allí *in corpore*[186]? ¡No me imagino que pudieran mayorizarnos. ¡No pueden privar de voz a nuestro partido!

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Puesto que el camarada Plejánov dice que no lograremos una representación separada del partido en el congreso, y que enviar al congreso un gran número de delegados costará muy caro, y además de todos modos no podremos en este sentido alcanzar a los budistas, será más digno que solo el Consejo represente al partido en el congreso.

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Además, es poco probable que tengamos tiempo de contactar con todas las organizaciones para obtener los mandatos{134}. En vista de ello, propongo que el Consejo, sin contactar con las organizaciones por separado, pueda, en caso necesario, representar a cada una de ellas individualmente…

**4. Observación sobre la necesidad de controlar el periódico de los «Hnchakistas»{135}. 31 de mayo (13 de junio)**

Lenin se adhiere a la propuesta del camarada Mártov y observa que es necesario un control sobre la dirección del periódico de los «hnchakistas», que no siempre ha sido socialdemócrata.

**5. Intervención con una enmienda a la resolución de Mártov sobre el derecho del CO y del CC de revocar a sus representantes del Consejo del Partido. 5 (18) de junio**

El camarada Mártov señaló que hace su propuesta independientemente de casos concretos y solo para evitar conflictos en el futuro. Por lo tanto, yo tampoco tocaré ningún caso concreto, y si esta resolución está destinada exclusivamente a establecer una regla determinada para el futuro, no discutiré contra ella. Tal vez sería más útil acortarla y reducirla al derecho del colegio de revocar a sus representantes, y suprimir la frase sobre la irresponsabilidad ante el congreso.

**6. Discursos sobre la cooptación en los comités y sobre el derecho del CC de introducir en ellos nuevos miembros. 5 (18) de junio**

En esta resolución{136}, independientemente de su conclusión práctica, propondría modificar su comienzo. Como en esencia no podemos tomar decisiones definidas sobre el conflicto de Moscú por insuficiencia de datos, la resolución tampoco debería ponerse en relación con conflictos anteriores. Propondría, en general, que en caso de que una parte de la organización dirija una expresión de descontento contra otra parte, se comunique dicha expresión a la otra parte interesada, para darle la posibilidad de manifestarse a su vez. Por ejemplo: en lo referente al conflicto de Moscú, las cosas no fueron como dice el camarada Mártox. Según mis informaciones, tres de los cinco deseaban completar el comité con dos nuevos miembros, a lo cual los demás accedían, pero con la condición de introducir a otro más por su lado, es decir, manteniendo, e incluso reforzando, la orientación predominante. Sólo la negativa categórica de la mayoría a aceptar esta combinación provocó en los camaradas de Moscú el deseo de apoyarse en los estatutos. Si un miembro del Comité Central se pronunció a favor de la interpretación de los estatutos por la mayoría del comité, en cambio otro representante del Comité Central se pronunció en contra de dicha interpretación.

Expongo esto sólo a título informativo y para que conste en acta. Así pues, propongo modificar el comienzo de la resolución del camarada Mártox en el sentido de que ésta tenga en vista establecer una regla determinada en adelante, para el futuro. En cuanto al fondo, yo me pronunciaría porque toda fracción se considere como una unidad.

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El hecho aducido por Mártox es para mí completamente nuevo{137}. Tenemos indicaciones perfectamente claras de que la minoría del Comité de Moscú propuso la cooptación de un candidato suyo, aunque sin vincular esta cuestión con diferencias de fracción. Luego, hablando en esencia, consideraría más correcto y más acorde con el espíritu de los estatutos que toda fracción se contara como una unidad; sin embargo, esta cuestión es tan insignificante que acepto votar por la resolución del camarada Mártox.

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El presente incidente{138} lleva una vez más al pensamiento de que en caso de queja de una parte cualquiera, es necesario informar de inmediato también a la otra parte, para que pueda dar sus explicaciones. Sólo así tendremos la posibilidad de tomar unas u otras decisiones acerca de los conflictos que surjan. Según nuestras informaciones, las cosas ocurrieron así. El Comité de Nikoláiev estaba compuesto por representantes de la mayoría. Luego ocurrió una caída completa. Después de esto, el Comité Central, o quizás su representante, nombra a tres miembros para el Comité de Nikoláiev, entre ellos a dos que no habían estado en Nikoláiev y a uno que ya trabajaba allí y poseía toda una serie de vínculos. Es posible que también éste no estuviera en Nikoláiev en el momento de la caída. Cuando los candidatos del Comité Central llegaron a Nikoláiev, se encontraron ya allí con dos miembros de la minoría que deseaban trabajar, y aceptaron acogerlos. Es decir, tres cooptaron a dos. Así están las cosas. Para verificarlo, se puede pedir información a los miembros del comité, si es que aún no han caído… (Mártox: «Ya cayeron…»)

Según nuestras informaciones, estos hechos se presentan bajo una luz completamente distinta, y me parece que los dos miembros de la mayoría obraron correctamente. El lugar donde se encuentren los candidatos designados por el Comité Central no puede servir de motivo para no aceptarlos. Propongo de nuevo una resolución sobre que, en caso de queja, se escuchen a las dos partes. Luego, en lo que se refiere a la cuestión de fondo, no estoy de acuerdo con la resolución del camarada Mártox por principio. No se puede privar al Comité Central del derecho de introducir a sus candidatos en los comités. Por supuesto, de todo poder se puede abusar, pero para combatir este mal existe el control, en forma, por ejemplo, de la prensa o de la actividad del Consejo, etc. Me adhiero a la opinión de que la cuestión de los matices de fracción no debe tener lugar al cooptar nuevos miembros. Hasta ahora no conozco un solo hecho de introducción forzosa de miembros por el Comité Central. Todos estos discursos sobre la introducción forzosa obligan al Comité Central a ser muy prudente, y el simple tacto le sugiere no hacer uso de su derecho.

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Quiero hacer algunas observaciones. Ante todo, quisiera señalar que la afirmación de que al Comité de Nikoláiev se enviaron dos candidatos desde Odesa, o incluso por el Comité de Odesa, se basa en algún malentendido. Con toda probabilidad, en Odesa se encontraba un agente del Comité Central que tomó medidas para restablecer el Comité de Nikoláiev después de la caída. En todo caso, sabemos con perfecta claridad que tres personas fueron nombradas allí por nadie más que el Comité Central. Digo esto, entre otras cosas, para eliminar posibles malentendidos aquí. En segundo lugar, la declaración del camarada Mártox de que también él desconoce ningún caso de introducción forzosa por el Comité Central de sus candidatos en los comités locales es muy importante, tanto más importante cuanto que la redacción, con ayuda de sus agentes, está plenamente informada sobre la situación de los asuntos en el partido. En cuanto a la señorita que, según palabras del camarada Mártox, exigía ser introducida en el Comité de Moscú sin votación, este ejemplo difícilmente puede tener significado alguno, puesto que no conocemos ni las circunstancias del asunto ni el grado de poderes de dicha señorita; y, en fin de cuentas, esa señorita fue admitida en el comité de todos modos después de una votación. En tercer lugar, considero muy importante señalar también la frase del camarada Mártox de que en condiciones normales es imposible limitar la influencia del Comité Central sobre la composición de los comités locales. Si aquí se señalan acusaciones contra el Comité Central por la «fabricación» artificial de comités, reproches análogos se escuchan también con frecuencia contra el Órgano Central. Pero si en realidad tales hechos no existen, como lo afirma el propio camarada Mártox, y toda la cuestión se reduce sólo a la posibilidad de tales hechos, me parece que este último motivo es aún insuficiente para limitar el poder del Comité Central, tanto más cuanto que, prácticamente, ya el solo planteamiento de la cuestión en estos términos introducirá cierta irritación. Estoy dispuesto a adherirme a la opinión del camarada Mártox de que los dos miembros del Comité de Nikoláiev que menciona son valiosísimos militantes revolucionarios, pero ellos mismos fueron aceptados en el comité.

En general puede decirse que el Comité Central, precisamente en vista de todo tipo de reproches en el último tiempo, ha obrado con la mayor prudencia y no se ha apresurado a hacer uso de su derecho de introducir nuevos miembros en las organizaciones locales. Y no tengo nada en contra de que una táctica prudente quede consolidada formalmente por un tiempo, para evitar y poner fin a los rumores falsos sobre el Comité Central.

Luego, en lo que se refiere a la cuestión que hemos suscitado sobre la notificación a la segunda parte interesada en caso de queja, propongo la siguiente resolución: «El Consejo del Partido solicita a las organizaciones del partido que en todos aquellos casos en que una parte de la organización se dirija con una queja o una cuestión al Consejo del Partido, comuniquen de inmediato y de forma completa el contenido de dicha queja o cuestión a la otra parte de la organización, pues el Consejo del Partido necesita disponer de la exposición del asunto por ambas partes para resolver el litigio. La misma solicitud se extiende a los casos de queja de una organización contra otra organización»{139}.

7. Discursos sobre el procedimiento de votación al decidir la cuestión de la convocatoria del III Congreso del POSDR. 5 (18) de junio

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Lenin se adhiere a la opinión de Glébov en lo relativo a la fuerza ilegal de los votos de los Comités de Tver y Riga{140} y propone considerar las organizaciones como existentes no desde el momento de la emisión de sus proclamas, sino desde el momento de su aprobación por el Comité Central. Además, señala que de la resolución de Mártox hay que eliminar la referencia al momento del congreso. El número de votos con que estarán representadas las uniones en el congreso se determina por sus estatutos. Mientras sus estatutos no estén aprobados, se debe contar como en el segundo congreso. Por ejemplo, a la Unión del Cáucaso{141} hay que concederle seis votos.

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En esencia, coincidimos con el camarada Mártox en lo relativo al derecho de los 9 comités al votar sobre el congreso. Al Comité de Bakú, en mi opinión, no se le debe dar un voto separado, ya que forma parte de la Unión del Cáucaso. Es necesario recabar informes acerca de las cinco uniones y entonces tomar las decisiones correspondientes.

En esencia, no tendría nada en contra de la propuesta del camarada Mártox, pero sería formalmente incorrecto{142}. El Congreso no los confirmó y, en consecuencia, es preciso aplicarles aquella regla según la cual podrán emitir su voto a favor o en contra del Congreso solamente después de un año. Tanto menos vale la pena hablar de esto cuanto que ese año ya casi ha expirado. En cuanto a la Unión del Cáucaso, hay que ser muy precavidos: le infligiríamos una ofensa mortal si en lugar de los seis votos anteriores le diésemos solamente dos. Además, me parece que el camarada Mártox, al proponer equiparar las Uniones a los comités, ha mezclado dos puntos (d y e) del § 3 de los estatutos. Por tanto, propongo aplazar la cuestión de la Unión del Cáucaso y recabar información a través del Comité Central.

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Me sumo a la opinión del camarada Mártox respecto a la Unión del Cáucaso{143}. Luego hay también una cuestión jurídica sobre cómo contar los votos del Consejo en el cómputo general de votos necesarios para convocar el congreso. En mi opinión, pueden ser correctas dos interpretaciones: o bien, al determinar el número necesario de organizaciones, hacer el cálculo sin incluir en la suma total de votos pertenecientes a todas las organizaciones los cinco votos del Consejo y contar luego los votos del Consejo de cada uno por separado, o bien, simplemente, tomar la mitad del número de organizaciones existentes, sin el Consejo, y considerar esa mitad de organizaciones como la norma requerida para el caso en cuestión. Considero que lo más correcto será que los votos del Consejo se cuenten cada uno por separado.

8. Discurso sobre el periódico «Rassvet»{144}. 5 (18) de junio

Por desgracia, no puedo decir mucho en defensa de «Rassvet». Hasta ahora, en efecto, es forzoso reconocer que esta experiencia no ha sido del todo exitosa. Bonch-Bruévich es un hombre de letras inexperto y podía contar con la ayuda de otros escritores del partido. No encontró esa ayuda, y en tales condiciones es injusto cargar toda la responsabilidad del fracaso sobre él solo. Hasta ahora han pasado apenas cinco meses desde el inicio de la publicación. Es posible que el órgano aún pueda ponerse en pie, especialmente si otros escritores acuden en su ayuda. Algo se ha hecho, no obstante: los vínculos entre los sectarios se amplían tanto en América como en Rusia. Además, hay que señalar que, en el aspecto financiero, esta publicación no recae sobre los hombros del partido, ya que «Rassvet» se edita con fondos particulares. Considero prematuro el cierre de «Rassvet» y propongo continuar con la experiencia.

9. Intervenciones sobre la cuestión de la publicación de los protocolos de las sesiones del Consejo del Partido. 5 (18) de junio

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No estoy en absoluto de acuerdo con el camarada Mártox. Sería deseable establecer para todas las sesiones del Consejo la regla que fue adoptada respecto a los protocolos de la sesión anterior{145}. Las condiciones de clandestinidad difícilmente pueden impedir tal publicación, y para los miembros del partido sería muy importante saber lo que ocurre en la institución suprema del partido, qué opiniones sostienen allí ambas partes.

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Me sorprende mucho que el camarada Glébov haya planteado la cuestión de la decisión adoptada en la sesión anterior y proponga ahora reconsiderarla. En mi opinión, tal reconsideración es inadmisible tanto formal como moralmente.

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Hasta ahora, la decisión de publicarlos en el Comité Central aún no ha sido tomada, y yo defiendo únicamente el derecho del Comité Central a adoptar tal decisión cuando lo considere necesario{146}.