Querido amigo: He visto a Zver y sólo por él me he enterado de vuestros asuntos. A mi juicio, debes obligar sin falta a Lan a marcharse ahora mismo y a cambiar de piel.

Es absurdo y ridículo que espere el golpe. El paso a la situación ilegal y los viajes son la única salida. Y, de verdad, a ella sólo le parece que dar ese paso es difícil y penoso.

Hay que intentarlo, y pronto se verá que la nueva situación se hace normal para Lan. (No puedo en absoluto comprender ni compartir los argumentos de Konyaga en contra.)

Ahora, sobre toda la situación política. El asunto está terriblemente enredado. Plejánov se ha pasado a los martovistas y en el Consejo nos aplasta. El Consejo ha expresado el deseo de que el Comité Central sea completado (así se publica en el n.° 58 de “Iskra”). El Consejo ha concedido a la redacción el derecho de enviar agentes y de recibir literatura para su distribución.

Los martovistas tienen, evidentemente, su propio fondo de guerra y solo esperan el momento oportuno para el golpe de Estado* (un momento como el de la bancarrota —nosotros sin dinero—, o un fracaso en Rusia, etc.). No me cabe la menor duda, y Kurtz y yo exigimos que los miembros del Comité Central que dudan de ello vengan aquí para convencerse, pues es ridículo e indigno andar cada uno por su lado.

En mi opinión, ahora hay que: 1) levantar una algarada en los comités contra el Órgano Central, aprobando las resoluciones más combativas; 2) polemizar con el Órgano Central en las hojas de los comités; 3) aprobar en los comités e imprimir en el lugar las resoluciones sobre el congreso; 4) poner a Shvarts, Vakar y otros a trabajar en las hojas para el Comité Central.

A Hans hay que advertirle que sin falta lo presentarán como testigo falso contra mí, sin falta. Si Hans no lo desea, que envíe de inmediato una declaración escrita categórica: 1) que no hubo acuerdo sobre la no publicación de las negociaciones; 2) que en el Consejo del 29. XI. 03 Hans no prometió cooptar al Comité Central; 3) que Hans entendía que los martovistas tomaban el Órgano Central para la paz y que defraudaron sus expectativas, iniciando la guerra a partir del n.° 53. Esta declaración la publicaremos únicamente en caso de que nos provoquen.

* — golpe de Estado. (N. del Ed.)

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Escrito entre el 2 y el 7 de febrero de 1904.

Enviado de Ginebra a Kiev.

Publicado por primera vez en 1929 en la Recopilación Leninista X.

Se publica según el manuscrito.