El décimo aniversario del fallecimiento de N. K. Mijáilovski (murió el 28 de enero de 1904) ha estado marcado por la aparición de una multitud de artículos elogiosos en los periódicos liberal-burgueses y populistas (es decir, democrático-burgueses). No es de extrañar que los liberales y los demócratas burgueses ensalzen a N. K. Mijáilovski, pero es imposible dejar sin protesta la flagrante tergiversación de la verdad y la corrupción de la conciencia de clase proletaria cuando se intenta hacer pasar a Mijáilovski por socialista y demostrar la conciliabilidad de su filosofía y sociología burguesas con el marxismo.

Mijáilovski fue uno de los mejores representantes y portavoces de las concepciones de la democracia burguesa rusa en el último tercio del siglo pasado. La masa campesina, que es en Rusia el único portador serio y masivo (sin contar la pequeña burguesía urbana) de las ideas democrático-burguesas, dormía entonces aún un sueño profundo. Las mejores personas de su seno y aquellas llenas de simpatía por su penosa situación, los llamados *raznochintsy* –principalmente la juventud estudiantil, los maestros y otros representantes de la intelectualidad– se esforzaban por ilustrar y despertar a las masas campesinas dormidas.

El gran mérito histórico de Mijáilovski en el movimiento democrático-burgués en favor de la liberación de Rusia fue que simpatizó ardientemente con la situación oprimida de los campesinos, luchó enérgicamente contra todas y cada una de las manifestaciones del yugo feudal, defendió en la prensa legal y abierta –aunque fuera con insinuaciones– la simpatía y el respeto hacia el "subsuelo" donde actuaban los demócratas *raznochintsy* más consecuentes y decididos, e incluso él mismo ayudó directamente a ese subsuelo. En nuestra época de actitud desvergonzada y a menudo renegada hacia el subsuelo no solo por parte de los liberales, sino también de los liquidacionistas, tanto populistas ("Riqueza Rusa") como marxistas, no se puede dejar de recordar con buenas palabras este mérito de Mijáilovski.

Pero, siendo un ardiente partidario de la libertad y de las masas campesinas oprimidas, Mijáilovski compartía todas las debilidades del movimiento democrático-burgués. Le parecía que la entrega de toda la tierra a los campesinos –en particular sin rescate– era algo "socialista"; por ello se consideraba a sí mismo "socialista". Por supuesto, esto es un profundo error, desenmascarado plenamente tanto por Marx como por la experiencia de todos los países civilizados, en los cuales constantemente los demócratas burgueses, hasta la caída completa del feudalismo y el absolutismo, se imaginaban ser "socialistas". La entrega de toda la tierra a los campesinos, especialmente en las condiciones indicadas, es una medida muy útil bajo el dominio de los terratenientes feudales, pero esta medida es democrático-burguesa. Cualquier socialista sensato en nuestros días lo sabe. Toda la experiencia de todo el mundo ha demostrado que cuanta más tierra (y más barata) recibían los campesinos de los señores feudales, cuanto mayor era la "tierra y libertad", más rápidamente se desarrollaba el capitalismo, más pronto se revelaba la naturaleza burguesa del campesino. Si el Sr. N. Rakitnikov (en el núm. 3 de "El Pensamiento Fiel") no ha comprendido hasta ahora que el apoyo del proletariado al campesinado democrático-burgués contra los feudales no constituye en absoluto "socialismo", no queda sino sonreír ante tal ingenuidad. Es aburrido refutar errores que todos los obreros conscientes han rechazado desde hace mucho.

No solo en la esfera económica, sino también en la filosofía y en la sociología, las concepciones de Mijáilovski eran concepciones democrático-burguesas encubiertas con una fraseología pretendidamente "socialista". Tal es su "fórmula del progreso", su teoría de la "lucha por la individualidad", etc. En filosofía, Mijáilovski dio un paso atrás respecto a Chernishevski, el más grande representante del socialismo utópico en Rusia. Chernishevski era materialista y se rió hasta el final de sus días (es decir, hasta los años 80 del siglo XIX) de las concesiones al idealismo y a la mística que hacían los "positivistas" de moda (kantianos, machistas, etc.). Y Mijáilovski marchaba precisamente a la zaga de tales positivistas. Y hasta ahora, entre los discípulos de Mijáilovski, incluso los populistas más "de izquierda" (como el Sr. Chernov), reinan estas concepciones filosóficas reaccionarias.

Que el "socialismo" de Mijáilovski y los populistas no es más que una frase democrático-burguesa, fue demostrado definitivamente por la experiencia de la actuación de todas las clases y de su lucha de masas en 1905-1907. La mayoría de los diputados campesinos tanto en la I como en la II Duma no se alinearon con los populistas de izquierda, sino con los "trudoviques" y los "socialistas populares". Este es un hecho que no puede olvidarse ni tergiversarse. Y, a continuación de los marxistas, incluso los propios populistas de izquierda, en la persona, por ejemplo, de los Sres. Vijláiev, Chernov y otros, ¡¡se vieron obligados a reconocer el carácter burgués de los socialistas populares trudoviques!!

Que los obreros particulares que simpatizan con los populistas de izquierda pidan a sus maestros todas las obras de los populistas de izquierda contra los "socialistas populares trudoviques" en 1906-1907.

Las actuaciones masivas de los campesinos en esos años demostraron definitivamente que el campesinado se sitúa precisamente en una posición democrático-burguesa. El populismo de izquierda, en el mejor de los casos, es tan solo una pequeña ala de la democracia campesina (es decir, burguesa) en Rusia. Los obreros apoyaron y apoyarán a los campesinos (contra los feudales), pero la confusión de estas clases, la confusión de la democracia burguesa con el proletariado socialista es una aventura reaccionaria. Contra ella lucharán resueltamente todos los obreros conscientes, especialmente ahora, cuando la delimitación de clases está plenamente demostrada por la gran experiencia de la lucha de masas en 1905-1907 y se manifiesta cada día con mayor claridad en nuestro campo.

Mijáilovski fue durante mucho tiempo, más de una década, el jefe y el alma del grupo de literatos de "Riqueza Rusa". ¿Qué resultó de este grupo en los grandes años 1905-1907?

¡Resultaron los primeros liquidacionistas entre la democracia!

¡Que los obreros particulares que simpatizan con los populistas de izquierda pidan a sus maestros el número de agosto de "Riqueza Rusa" de 1906 y todos aquellos escritos de los populistas de izquierda donde este grupo era llamado "social-cadetes", etc.!

Del grupo de Mijáilovski salieron los primeros liquidacionistas, que en otoño de 1906 declararon el "partido abierto", renegaron del "subsuelo" y de sus consignas –2 o 3 años antes que nuestros liquidacionistas marxistas. ¿Qué resultó del "partido abierto" de los Sres. Miakótin, Peshejónov y demás compañeros de Mijáilovski? Resultó la ausencia total de cualquier partido, la ruptura total con las masas del grupo "abierto" de oportunistas del populismo.

A Mijáilovski, que nunca renegó del subsuelo (o mejor dicho: que murió poco antes del paso de su grupo al liquidacionismo), no se le puede extender la responsabilidad íntegra por el lamentable y despreciable oportunismo de los Sres. Peshejónov, Miakótin y Cía. Pero ¿acaso no es característico que en el núm. 3 de "El Pensamiento Fiel", dedicado a Mijáilovski, veamos de nuevo el podrido bloque (alianza) de los populistas "de izquierda" con los "social-cadetes" de "Riqueza Rusa"? Y si recordamos lo que Mijáilovski escribió a Lavrov sobre su actitud hacia los revolucionarios, ¿no habrá que reconocer que los "social-cadetes" son, en general, sus fieles continuadores?

Honramos a Mijáilovski por su sincera y talentosa lucha contra el feudalismo, la "burocracia" (disculpad la palabra inexacta), etc., por su respeto al subsuelo y por su ayuda a este, pero no por sus concepciones democrático-burguesas, no por sus vacilaciones hacia el liberalismo, no por su grupo de "social-cadetes" de "Riqueza Rusa".

La democracia burguesa de Rusia, es decir, en primer lugar el campesinado, vacila entre los burgueses liberales y el proletariado no por casualidad, sino en virtud de su posición de clase. La tarea de los obreros es emancipar al campesinado de la influencia de los liberales, luchando sin piedad contra las doctrinas "populistas".

"Camino de la Verdad" núm. 19, 22 de febrero de 1914. Firmado: V. Ilín

Se imprime según el texto del periódico "Camino de la Verdad"