4) Mientras el CC masculla sobre el trabajo positivo, Erema y Martyn le arrebatan Nikoláiev. Es una archivergüenza y la centésima, si no la milésima, advertencia para vosotros. O conquistar los comités y convocar el congreso, o retirarse vergonzosamente de la escena bajo una lluvia de ataques infames del Órgano Central, que no me deja entrar en *Iskra*.

5) Hablar de una conferencia de comités y de un «ultimátum» (¡después de que ya se han burlado de nuestro ultimátum!) es sencillamente ridículo. ¡Los martovistas se morirían de risa ante esta «amenaza»! ¡Qué son para ellos los ultimátums, cuando retienen directamente el dinero, hostigan al CC y dicen abiertamente: «Esperamos el primer fracaso»!

¿Acaso Lan ya ha olvidado que Mártov es un trapo en manos de unos bribones? ¡Y después de esto todavía hablan de la actitud de Mártov y Zhorge hacia Lan y Nil! Da pena leer esta ingenuidad. En primer lugar, a Mártov y a Zhorge les importan un bledo todos los Lanes y Niles. En segundo lugar, Zhorge está completamente arrinconado por los martovistas y dice directamente que no le escuchan (y eso ya se ve claramente en *Iskra*). En tercer lugar, repito por centésima vez, Mártov es un cero. ¿Por qué ese querido buenazo de Hans no se ha hecho amigo aquí de Trotski, Dan y Natalia Ivánovna? En vano, querido, desaprovechaste esa «oportunidad» (la última oportunidad) de una «paz sincera», «una buena paz»... ¿No sería más inteligente escribir cartas directamente a esos «amos» que derramar lágrimas vacías en el chaleco de la blandengue Martusha? ¡Inténtalo, escríbeles, eso te hará entrar en razón! Y mientras no les hayas escrito y no hayas recibido personalmente de ellos un escupitajo en la cara, no nos vengas (ni vayas a ellos) con la «paz». Nosotros aquí vemos claramente quién charla y quién manda entre los martovistas.

6) Los argumentos a favor del congreso ya los expuse la vez pasada. No te hagas el loco contigo mismo, por el amor de Dios: precisamente nuestra impotencia quedaría demostrada si aplazamos el congreso. Y si seguís alargando la murga de la paz, los enemigos os arrebatarán más de un Nikoláiev.

Una de dos: guerra o paz. Si es la paz, entonces vosotros os rajáis ante los martovistas, que libran una guerra enérgica y hábil. Entonces soportáis en silencio que os arrojen cubos de basura en el Órgano Central (= ¡la dirección ideológica del partido!). Entonces no tenemos nada de qué hablar. Yo ya he dicho en la prensa y diré todo, en el pleno sentido de la palabra, todo.

Para mí está claro que la hostilidad que temíamos, si yo tomara solo *Iskra*, ya ha empezado también ahora, pero a mí me tapan la boca. Y confiar en las palabras de Andréievski sobre la influencia del nombre de Lenin es una niñería.

O guerra, y entonces pediría que me explicaran, ¿qué medio hay de una guerra verdadera y honrada, fuera del congreso?

Repito que ahora el congreso no carece de objetivo, pues Plejánov no está con los martovistas. La publicación (que conseguiré a toda costa) del nº 263 lo separará definitivamente. Y ya ahora está peleado con los martovistas.

De «la media docena» los martovistas ni hablarán en el III Congreso. La escisión sería mejor que lo que hay ahora, cuando han profanado *Iskra* con chismes. Pero difícilmente se decidirán por la escisión en el III Congreso, y podremos entregar *Iskra* a una comisión neutral, quitándosela a ambas partes.

7) Con la Liga lucharé con todas mis fuerzas por una guerra decidida.

8) Si Nil sigue todavía a favor de la paz, que venga y hable un par de veces con Dan. ¡Con eso será suficiente, por Dios!

9) Necesitamos dinero. Alcanza para 2 meses, y después nada. Porque ahora estamos «manteniendo» a unos canallas que en el Órgano Central nos escupen y vomitan sobre nosotros. Eso se llama «trabajo positivo». ¡Ich gratuliere!*

---
Enviado desde Ginebra a Kiev

Publicado por primera vez en 1929
en la Miscelánea Leninista X

Se imprime según el manuscrito