Acabo de recibir la carta de Lani con la respuesta a mi carta del 10 de diciembre* y contesto de inmediato. ¡No hay necesidad alguna de pedirme que critique las opiniones de Lani! Lo diré francamente: estoy indignado hasta la exasperación por la timidez y la candidez de Lani.

1) Escribir desde Rusia al Órgano Central en nombre del Comité Central es el colmo de la falta de tacto. Es absolutamente indispensable que todos los asuntos se conduzcan exclusivamente a través del representante del Comité Central en el extranjero. ¡Por Dios! Esto es necesario si no quieres un escándalo mayúsculo. Hay que decirle de una vez para siempre al Órgano Central que en el extranjero hay un representante plenipotenciario del Comité Central y ningún otro.

2) No es cierto que hubiera habido acuerdo alguno sobre las actas de la Liga. Dijiste directamente que dejabas en nuestras manos la cuestión de su publicación o reducción. (Y ni siquiera podías "ponerte de acuerdo" en nada al respecto. Ni siquiera todo el Comité Central podía.) Aquí estás terriblemente confundido, y si escribes una sola palabra imprudente, todo irá a la imprenta con un escándalo tremendo.

3) Si en tu carta al Órgano Central sobre el número 53 no hubo ni una sola palabra de protesta contra las bajezas sobre Schweitzer, contra el formalismo burocrático, etc., entonces debo decir que hemos dejado de comprendernos. En ese caso, callaré y actuaré como escritor privado contra esas bajezas. A esos señores los llamaré públicamente trepadores histéricos.

---
* Véase el presente tomo, págs. 328-329. N. de la Red.