(El nº 55 saldrá dentro de un par de días). Es aún más infame que el artículo de Mártov («Nuestro Congreso») en el nº 53. Aquí aparecen «fantasías ambiciosas», «inspiradas por las tradiciones de la dictadura de Schweitzer». De nuevo acusaciones de que el «centro omnisciente» «dispone a su arbitrio personal (¡sic!)» de «los miembros del partido, convertidos (!!) en tornillos y ruedecillas». «Creación de un sinfín de toda clase de departamentos, secciones, oficinas, cancillerías, talleres». Conversión de los revolucionarios (¡por Dios, así es!) «en jefes de oficina, burócratas, sargentos, suboficiales, soldados rasos, guardias, artesanos» (¡sic!). El CC (según la idea de la mayoría) «debe ser solo un agente colectivo de ese poder (el poder de la redacción de «Iskra»), estar bajo su estricta tutela y vigilante control». Tal es la «utopía organizativa de carácter teocrático» (¡sic!). «El triunfo del centralismo burocrático en la organización del partido: ese es el resultado»... (¡por Dios, así es!). A propósito de este artículo, apelo una y otra vez a todos los miembros del CC: ¿acaso se puede dejar esto sin protesta ni lucha? ¿Acaso no sentís que, soportándolo en silencio, os convertís ni más ni menos que en difusores de chismes (sobre Schweitzer y sus peones) y en propagadores de calumnias (sobre los burócratas, es decir, sobre vosotros mismos y toda la mayoría)? ¿Y bajo semejante «dirección ideológica» consideráis posible llevar a cabo un «trabajo positivo»? ¿O acaso conocéis otro medio de lucha honesta que no sea el congreso??

((Los martovistas parecen tener Kiev, Járkov, la región minera, Rostov y Crimea. Eso son 10 votos + la Liga + la redacción del Órgano Central + 2 en el Consejo = 16 votos de 49. Si se dirigen inmediatamente todas las fuerzas a Nikoláiev, Siberia y el Cáucaso, se les puede dejar perfectamente con 1/3.))