Impreso en 1904 en el libro: *Segundo Congreso Ordinario del POSDR. Texto completo de las actas*. Ginebra, ed. del Comité Central

Se imprime según el texto del libro; una parte de los documentos, según los manuscritos.

**1. Intervenciones durante el examen de la lista de cuestiones a debatir en el congreso{81}. 17 (30) de julio**

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Según el plan, la cuestión del programa se sitúa en segundo lugar. La cuestión nacional forma parte del programa y se resolverá durante su debate. La cuestión de las organizaciones regionales y nacionales en general es una cuestión organizativa. En cambio, la cuestión de la actitud hacia las nacionalidades, en particular, es una cuestión táctica y representa la aplicación de nuestros principios generales a la actividad práctica.

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El primer punto de la lista se refiere específicamente a la organización del Bund. El sexto atañe a la organización del partido. Una vez establecida la ley general respecto a las organizaciones locales, regionales, nacionales y otras, se plantea la cuestión especial: ¿qué organizaciones concretamente y en qué condiciones se incorporan al partido?

**2. Discursos durante el debate del orden del día del congreso{82}. 18 (31) de julio**

**1**

Quiero hacer una observación. Se dice que es incorrecto colocar la cuestión del Bund en primer lugar, ya que en primer lugar deben estar los informes, en segundo el programa y en tercero el Bund. Las consideraciones a favor de este orden no resisten la crítica. Se reducen a que el partido en su conjunto aún no se ha puesto de acuerdo sobre el programa: puede ocurrir que precisamente en la cuestión del programa discrepemos. Estas palabras me sorprenden. Es cierto que ahora no tenemos un programa aprobado, pero la suposición de una ruptura por la cuestión del programa es sumamente conjetural. En el partido, en lo que se refiere a su literatura, que en los últimos tiempos ha reflejado las opiniones del partido de la manera más completa, no se han observado tales corrientes. Existen motivos tanto formales como morales para colocar la cuestión del Bund en primer lugar. Formalmente, nos basamos en el Manifiesto de 1898, y el Bund ha expresado el deseo de cambiar radicalmente la organización de nuestro partido. Moralmente, muchas otras organizaciones han expresado su desacuerdo con el Bund sobre esta cuestión; de este modo han surgido agudas divergencias, que han provocado incluso una polémica. Por tanto, el congreso no puede emprender un trabajo unido sin eliminar estas divergencias. En cuanto a los informes de los delegados, es posible que, en general, ni siquiera se lean in pleno[62]. Por eso apoyo el orden de las cuestiones aprobado por el Comité de Organización.

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Después de que el congreso haya resuelto la cuestión del primer punto de nuestro orden del día, la única cuestión discutida respecto al orden de los puntos siguientes es la del tercer punto. Este punto reza: «Creación del Órgano Central del partido o ratificación del mismo». Algunos camaradas consideraban que este punto debía ser aplazado a un lugar más lejano, porque, en primer lugar, no se puede hablar del Órgano Central mientras no estén resueltas las cuestiones sobre la organización del partido en general y su centro en particular, etc., y, en segundo lugar, sobre el fondo de esta cuestión muchos comités ya se han pronunciado. Considero incorrecto el último argumento, ya que las declaraciones de los comités no son obligatorias para el congreso y no tienen formalmente voto decisivo en él. La otra objeción es incorrecta, porque antes de resolver la cuestión de los detalles organizativos, del estatuto del partido, etc., es necesario resolver definitivamente la cuestión de la orientación de la socialdemocracia rusa. Precisamente sobre esta cuestión hemos estado divididos durante tanto tiempo, y no se pueden eliminar todas las divergencias que nos separan sobre esta cuestión con la mera aprobación del programa: esto solo se puede lograr resolviendo, inmediatamente después de la cuestión del programa, la cuestión de qué Órgano Central del partido debemos crear de nuevo o cuál debemos ratificar, con tales o cuales modificaciones.

He aquí por qué apoyo el orden del día que fue aprobado por el Comité de Organización.

Cotejado con el manuscrito

**3. Intervenciones sobre la cuestión de las acciones del Comité de Organización{83}. 18 (31) de julio**

**1**

No puedo estar de acuerdo con el camarada Yegórov. Precisamente él ha violado el reglamento del congreso, precisamente él niega el punto sobre los mandatos imperativos{84}. No dudo de la existencia del Comité de Organización, como no dudo de la existencia de la organización de *Iskra*. Ella también tiene su propia organización y su propio reglamento. Pero, tan pronto como se informó del reglamento del congreso, por su parte se declaró a sus delegados que tenían plena libertad de acción en el congreso. ¿En qué situación nos encontramos nosotros, los miembros de la comisión de verificación de la composición del congreso, que ayer escuchamos a dos miembros del Comité de Organización, los camaradas Stein y Pávlovich, y ahora escuchamos una propuesta completamente nueva? Aquí hay camaradas experimentados que han participado más de una vez en congresos internacionales. Estos camaradas podrían contarles a todos ustedes qué tormenta de indignación siempre ha suscitado el fenómeno de que la gente diga una cosa en las comisiones y otra en el congreso.

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El Comité de Organización puede reunirse, pero no como un colegio que influye en los asuntos del congreso. La actividad práctica del Comité de Organización no cesa, solo cesa su influencia en el congreso, al margen de la comisión.

**4. Intervenciones sobre la cuestión de la participación de los socialdemócratas polacos en el congreso{85}. 18 (31) de julio**

**1**

La comisión, en su informe, considera deseable la presencia en el congreso de los camaradas polacos, aunque solo con voz consultiva. En mi opinión, esto es completamente correcto, y me parece de lo más razonable comenzar la resolución de la comisión precisamente con esta declaración. Sería también muy deseable la presencia de los letones y lituanos, pero, lamentablemente, no es factible. Los camaradas polacos siempre habrían podido declarar sus condiciones para la unificación, pero no lo han hecho. Por tanto, el Comité de Organización actuó correctamente mostrándose reservado hacia ellos. La carta de la socialdemocracia polaca leída aquí, una vez más, no aclara la cuestión. En virtud de ello, propongo invitar a los camaradas polacos como invitados.

**2**

No veo argumentos de peso en contra de la invitación. El Comité de Organización dio el primer paso hacia el acercamiento de los camaradas polacos con los rusos. Invitándolos al congreso, daremos el segundo paso en este mismo camino. No veo ninguna complicación en ello.

**5. Discurso sobre la cuestión del lugar del Bund en el POSDR. 20 de julio (2 de agosto)**

Me referiré ante todo al discurso de Hoffman y a su expresión «mayoría compacta»{86}. El camarada Hoffman usa estas palabras como un reproche. En mi opinión, no debemos avergonzarnos, sino enorgullecernos de que en el congreso haya una mayoría compacta. Y aún más nos enorgulleceremos si todo nuestro partido es una sola mayoría compacta y compactísima del 90 %. (Aplausos.) La mayoría actuó correctamente al colocar la cuestión de la posición del Bund en el partido en primer lugar: los bundistas demostraron enseguida esta corrección al presentar su así llamado estatuto, y en esencia al proponer la federación{87}. Puesto que en el partido hay miembros que proponen la federación y miembros que la rechazan, no se podía actuar de otro modo que colocando la cuestión del Bund en primer lugar. No se puede forzar el amor, y no se puede hablar de los asuntos internos del partido sin decidir firme y consecuentemente si queremos ir juntos o no.

La esencia de la cuestión en disputa a veces no se exponía de manera del todo correcta en los debates. La cuestión se reduce a que, en opinión de muchos miembros del partido, la federación es perjudicial, la federación contradice los principios de la socialdemocracia, en su aplicación a la realidad rusa actual. La federación es perjudicial porque legaliza la particularidad y el aislamiento, los eleva a principio, a ley. Entre nosotros existe realmente un completo aislamiento, y no debemos legalizarlo, ni cubrirlo con una hoja de parra, sino luchar contra él; debemos reconocer y declarar resueltamente la necesidad de marchar firme e invariablemente hacia la más estrecha unidad. He aquí por qué nosotros, en principio, desde el umbral (según la conocida expresión latina), rechazamos la federación, rechazamos toda clase de barreras obligatorias entre nosotros. En el partido siempre habrá, de todos modos, diferentes agrupaciones, agrupaciones de camaradas no completamente unánimes en cuestiones de programa, de táctica y de organización; pero que haya en todo el partido una sola división en grupos, es decir, que todos los que piensan igual se unan en un solo grupo, y no que los grupos se formen primero en una parte del partido, separadamente de los grupos en otra parte del partido, y luego se unan entre sí no los grupos de diferentes puntos de vista y matices de puntos de vista, sino partes del partido que combinan diferentes grupos. Repito: no reconocemos ninguna barrera obligatoria y por eso rechazamos en principio la federación.

Paso a la cuestión de la autonomía. El camarada Liber decía que la federación es centralismo y la autonomía descentralismo. ¿Acaso el camarada Liber considera a los miembros del congreso niños de seis años a los que se puede obsequiar con tales sofismas? ¿Acaso no está claro que el centralismo exige la ausencia de toda barrera entre el centro y las partes más remotas, más apartadas del partido? Nuestro centro recibirá el derecho incondicional de llegar directamente a cada miembro individual del partido. Los bundistas solo se reirían si alguien les propusiera dentro del Bund tal «centralismo» que el CC del Bund no pudiera comunicarse con todos los grupos y camaradas de Kovno más que a través del Comité de Kovno. A propósito de los comités. El camarada Liber exclamaba con patetismo: «¿Para qué hablar de la autonomía del Bund como organización subordinada a un centro único? ¿Acaso daríais autonomía a un cualquier Comité de Tula?». Se equivoca, camarada Liber: nosotros damos y daremos incondicional e indefectiblemente autonomía también a un «cualquier» Comité de Tula, autonomía en el sentido de libertad frente a la injerencia mezquina del centro, quedando, por supuesto, la obligación de subordinación al centro. He tomado las palabras «injerencia mezquina» del folleto bundista *¿Autonomía o federación?*. El Bund ha presentado esta libertad frente a la «injerencia mezquina» como un punto de condición, como una exigencia al partido. El planteamiento de tales exigencias ridículas muestra por sí mismo hasta qué punto el Bund tiene embrollada la cuestión en disputa. ¿Acaso el Bund piensa que el partido va a permitir la existencia de un centro que se inmiscuya «mezquinamente» en los asuntos de cualquier organización o grupo del partido? ¿Acaso no se reduce esto precisamente a esa «desconfianza organizada» de la que ya se ha hablado en el congreso? Tal desconfianza se trasluce en todas las propuestas y en todos los razonamientos de los bundistas. En efecto, ¿acaso, por ejemplo, la lucha por la plena igualdad de derechos e incluso por el reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminación no constituye una obligación de todo nuestro partido? Por consiguiente, si una parte cualquiera de nuestro partido no cumpliera esta obligación, estaría sujeta sin duda a condena en virtud de nuestros principios, provocaría sin duda una corrección por parte de las instituciones centrales del partido. Y si esta obligación no se cumpliera consciente y deliberadamente, a pesar de la plena posibilidad de cumplirla, el incumplimiento sería una traición.

Además, el camarada Liber nos preguntaba patéticamente: ¿cómo demostrar que la autonomía está en condiciones de asegurar al movimiento de los obreros judíos la independencia que le es absolutamente necesaria? ¡Extraña pregunta! ¿Cómo demostrar si es correcto uno de los caminos propuestos? El único medio es emprender ese camino y probarlo en la práctica. A la pregunta del camarada Liber respondo: vengan con nosotros, y nos comprometemos a demostrarles en la práctica que todas las exigencias legítimas de independencia se satisfacen plenamente.

Cuando hay disputas sobre el lugar del Bund, siempre recuerdo a los mineros del carbón ingleses. Están excelentemente organizados, mejor que los demás obreros. Y por eso quieren hacer fracasar la reivindicación general de la jornada laboral de 8 horas, presentada por todos los proletarios{88}. Los mineros del carbón entienden la unidad del proletariado de manera tan estrecha como nuestros bundistas. ¡Que el triste ejemplo de los mineros del carbón sirva de advertencia a los camaradas del Bund!

Cotejado con el manuscrito

**6. Discurso sobre la cuestión del programa del partido{89}. 22 de julio (4 de agosto)**

Ante todo, debo señalar la mezcla extremadamente característica que hace el camarada Liber del jefe de la nobleza con la capa de la población trabajadora y explotada{90}. Esta mezcla es significativa para todos los debates. En todas partes se mezclan episodios aislados de nuestra polémica con el establecimiento de bases de principio. No se puede negar, como hace el camarada Liber, que es posible el tránsito de una capa (de una u otra) de la población trabajadora y explotada al lado del proletariado. Recuerden que en 1852 Marx, teniendo en cuenta las sublevaciones de los campesinos franceses, escribió (en *El 18 Brumario*) que el campesinado actúa ora como representante del pasado, ora como representante del futuro; que al campesino se le puede apelar teniendo en cuenta no solo su prejuicio, sino también su entendimiento{91}. Recuerden además que Marx reconoció más tarde como completamente correcta la afirmación de los comuneros de que la causa de la Comuna es también la causa del campesinado{92}. Repito, no se puede dudar de que, en determinadas condiciones, el tránsito de una u otra capa trabajadora al lado del proletariado no es en absoluto imposible. Toda la cuestión radica en determinar con precisión estas condiciones. Y en las palabras «pasan al punto de vista del proletariado», la condición de que se trata está expresada con total precisión. Precisamente estas palabras nos deslindan, a nosotros los socialdemócratas, de la manera más resuelta, de toda clase de corrientes pretendidamente socialistas en general y de los llamados socialistas-revolucionarios en particular.

Paso a aquel pasaje controvertido de mi folleto *¿Qué hacer?* que ha suscitado aquí tantas interpretaciones{93}. Parece que, después de todas estas interpretaciones, la cuestión se ha aclarado ya hasta tal punto que me queda poco por añadir. Es evidente que aquí se mezclaba el planteamiento de principio de una gran cuestión teórica (la elaboración de la ideología) con un episodio de la lucha contra el «economismo». Y además, este episodio se relataba de manera completamente incorrecta.

Como prueba de esta última afirmación, puedo remitirme ante todo a los camaradas Akímov y Martýnov, que han hablado aquí. Ellos han mostrado de manera evidente que aquí se trata precisamente del episodio de la lucha contra el «economismo». Han salido con puntos de vista que ya fueron calificados (y calificados con justicia) de oportunismo. Han llegado incluso a la «refutación» de la teoría del empobrecimiento, a impugnar la dictadura del proletariado, e incluso a la «Erfüllungstheorie»{94}, como se expresó el camarada Akímov. Es cierto que no sé qué significa eso. ¿Acaso el camarada Akímov quiso hablar de la «Aushöhlungstheorie», de la «teoría del vaciamiento» del capitalismo{95}, es decir, de una de las ideas más populares y corrientes de la teoría bernsteiniana? El camarada Akímov, en defensa de las viejas bases del «economismo», salió incluso con un argumento increíblemente original, diciendo que en nuestro programa la palabra proletariado no aparece ni una sola vez en caso nominativo. A lo sumo, exclamaba el camarada Akímov, el proletariado está en ellos en caso genitivo. De modo que resulta que el caso nominativo es el más honorable, y el genitivo ocupa el segundo lugar en honorabilidad. Solo queda transmitir esta consideración —quizás por mediación de una comisión especial— al camarada Riazánov, para que complemente su primer trabajo erudito sobre las letras con un segundo tratado erudito sobre los casos…{96}

En cuanto a las referencias directas a mi folleto *¿Qué hacer?*, me es muy fácil demostrar que han sido sacadas de contexto. Se dice: Lenin no menciona ninguna tendencia contrapuesta, sino que afirma de manera absoluta que el movimiento obrero siempre «tiende» al sometimiento a la ideología burguesa. ¿De veras? ¿Acaso no he dicho yo que el movimiento obrero es arrastrado hacia el espíritu burgués con el benévolo concurso de los Schulze-Delitzsch y otros semejantes?[63] ¿Y quiénes son aquí los «semejantes»? Nada menos que los «economistas», nada menos que personas que decían, por ejemplo, entonces, que la democracia burguesa en Rusia es un fantasma. Ahora es fácil hablar tan barato del radicalismo y del liberalismo burgueses, cuando todos ven sus modelos ante sí. Pero, ¿era así antes?

Lenin no toma en absoluto en consideración que también los obreros participan en la elaboración de la ideología. ¿De veras? ¿Acaso no digo yo muchas y muchas veces que precisamente la mayor deficiencia de nuestro movimiento es la falta de obreros plenamente conscientes, de obreros-dirigentes, de obreros-revolucionarios? ¿No se dice allí que la formación de tales obreros-revolucionarios debe convertirse en nuestra tarea inmediata? ¿No se señala allí la importancia del desarrollo del movimiento profesional y de la creación de una literatura profesional especial? ¿No se libra allí una lucha desesperada contra todo intento de rebajar el nivel de los obreros de vanguardia al nivel de la masa o al nivel de los obreros medios?

Termino. Todos sabemos ahora que los «economistas» torcieron el palo hacia un lado. Para enderezar el palo era necesario torcerlo hacia el otro lado, y yo lo hice. Estoy seguro de que la socialdemocracia rusa siempre enderezará con energía el palo torcido por todo tipo de oportunismo, y que nuestro palo será siempre, por tanto, el más recto y el más apto para la acción.

Cotejado con el manuscrito

**7. Informe sobre el estatuto del partido. 29 de julio (11 de agosto)**

Lenin (ponente) da explicaciones sobre el proyecto de estatuto propuesto por él. La idea fundamental del estatuto es la división de funciones. Por eso, por ejemplo, la división en dos centros no es el resultado de la separación de estos centros por el lugar (Rusia y el extranjero), sino una consecuencia lógica de la división por funciones. Al Comité Central le pertenece la función de dirección práctica, al Órgano Central, la de dirección ideológica. Para unificar la actividad de estos dos centros, para evitar la descoordinación entre ellos y, en parte, para resolver conflictos, es necesario un Consejo, que no debe tener en absoluto el carácter de una institución puramente arbitral. Los párrafos del estatuto que se refieren a las relaciones entre el Comité Central y los comités locales y que definen la esfera de competencia del Comité Central, no pueden ni deben enumerar todos los puntos en los que el Comité Central es competente. Tal enumeración es imposible e inconveniente, porque es impensable prever todos los casos posibles y, además, los puntos no enumerados parecerían no estar sujetos a la competencia del Comité Central. Es necesario dejar que el Comité Central determine por sí mismo la esfera de su competencia, porque en cualquier asunto local pueden verse afectados los intereses de todo el partido, y es necesario dar al Comité Central la posibilidad de intervenir en los asuntos locales, en contra, quizás, de los intereses locales, pero en aras de los intereses generales del partido.

**8. Intervención durante el debate de la parte general del programa del partido. 29 de julio (11 de agosto)**

Esta inserción introduce un empeoramiento{97}. Crea la impresión de que la conciencia crece de manera espontánea. En cambio, en la socialdemocracia internacional no hay actividad consciente de los obreros fuera de la influencia de la socialdemocracia.

**9. Intervenciones durante el debate de las reivindicaciones políticas generales del programa del partido. 30 de julio (12 de agosto)**

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Lenin considera que la enmienda de Strájov es desafortunada, ya que la formulación de la comisión subraya precisamente la voluntad del pueblo{98}.

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Lenin está en contra de la palabra «regional», porque es muy poco clara y puede ser interpretada en el sentido de que la socialdemocracia exige la división de todo el Estado en pequeñas regiones{99}.

**3**

Lenin considera superflua la adición de la palabra «extranjero», ya que se sobreentiende que el partido socialdemócrata defenderá la extensión de este párrafo también a los extranjeros{100}.

**10. Intervención durante el debate de las reivindicaciones políticas generales del programa del partido. 31 de julio (13 de agosto)**

La palabra «milicia» no aporta nada nuevo e introduce confusión. Las palabras «armamento general del pueblo» son claras y completamente rusas. Considero superflua la enmienda del camarada Liber{101}.

**11. Propuestas a los puntos de las reivindicaciones políticas generales del programa del partido{102}**

1) Al final del punto 6, dejar «y del idioma».
2) Insertar un nuevo punto:
«Derecho de la población a recibir instrucción en su idioma materno, derecho de cada ciudadano a expresarse en su idioma materno en las asambleas e instituciones públicas y estatales».
3) Suprimir en el punto 11 la frase sobre el idioma.

Escrito entre el 30 de julio y el 1 de agosto (12 y 14 de agosto) de 1903.
Se imprime por primera vez, según el manuscrito.

**12. Intervenciones durante el debate de la parte del programa del partido relativa a la protección obrera. 31 de julio (13 de agosto)**

**1**

Lenin no tiene nada en contra del descanso de 42 horas, y observa a Liber que en el programa se habla de la inspección de todas las producciones. Si se indica la extensión, esto solo limitará el sentido. Cuando nuestro programa sea un proyecto de ley, entonces introduciremos los detalles{103}.

**2**

Me pronuncio contra la enmienda del camarada Liádov{104}. Sus dos primeras enmiendas son superfluas, ya que en nuestro programa exigimos la protección del trabajo para todas las ramas de la economía, por consiguiente, también para la agrícola. En cuanto a la tercera, se refiere enteramente a la parte agraria, y volveremos a ella durante el debate de nuestro proyecto de programa agrario.

**13. Discurso durante el debate del programa agrario. 31 de julio (13 de agosto)**

Primera página del manuscrito del discurso de V. I. Lenin en el II Congreso del POSDR durante el debate del programa agrario el 31 de julio (13 de agosto) de 1903.

Señalaré ante todo una particularidad que ha surgido en los debates. El camarada Yegórov expresaba su pesar por el hecho de que no haya un informe que pudiera facilitar y orientar considerablemente todos nuestros debates. Se había pensado que yo fuera el ponente, y a propósito de la ausencia del informe me veo como obligado a defenderme. Y diré en mi defensa que el informe lo tengo: es mi respuesta al camarada X[64], que responde precisamente a las objeciones y malentendidos más difundidos provocados por nuestro programa agrario, y que fue repartida a todos los delegados del congreso. Un informe no deja de ser informe por el hecho de que se imprima y se reparta a los delegados, en lugar de ser leído ante ellos.

Paso al contenido de los discursos de los oradores que, lamentablemente, no han tomado en consideración precisamente este informe mío. El camarada Martýnov, por ejemplo, no tomó en consideración siquiera la literatura anterior sobre nuestro programa agrario cuando hablaba una y otra vez sobre la reparación de una injusticia histórica{105}, sobre el vano retorno a 40 años atrás, sobre la abolición del feudalismo, no del moderno, sino del feudalismo que existía en los años 60, etc. Hay que repetirse al responder a estos argumentos. Si nos apoyáramos únicamente en el principio de la «reparación de una injusticia histórica», nos guiaríamos por una frase democrática. Pero nosotros nos remitimos a las supervivencias del feudalismo que existen a nuestro alrededor, a la realidad actual, a lo que ahora oprime y frena la lucha liberadora del proletariado. Se nos acusa de volver a la remota antigüedad. Esta acusación muestra solo el desconocimiento de los hechos más notorios sobre la actividad de los socialdemócratas de todos los países. En todas partes y en todo momento plantean y llevan a cabo la tarea de culminar lo que la burguesía no ha terminado. Eso es precisamente lo que hacemos nosotros. Y para hacerlo, es necesario remontarse al pasado, y los socialdemócratas de cada país lo hacen, remontándose siempre a su 1789, a su 1848. Los socialdemócratas rusos, exactamente de la misma manera, no pueden dejar de remontarse también a su 1861, y tanto más enérgica y tanto más frecuentemente, cuanto menor fue la parte de transformaciones democráticas que llevó a cabo nuestra, si se permite la expresión, «reforma» campesina.

En cuanto al camarada Gorin, comete igualmente el error habitual, olvidando la servidumbre realmente existente bajo el régimen de prestación personal. El camarada Gorin dice que «la esperanza en las tierras segregadas retiene forzosamente al pequeño campesino en una ideología antiproletaria». Pero en la práctica, no es la «esperanza» en las tierras segregadas, sino las segregaciones actuales las que mantienen forzosamente la servidumbre de la prestación personal, y no hay otra salida de esta servidumbre, de este arrendamiento de servidumbre, que la transformación de los presuntos arrendatarios en propietarios libres.

Por último, el camarada Yegórov planteó a los autores del programa la pregunta sobre su significado. ¿Acaso el programa, preguntaba, es una conclusión de nuestras concepciones fundamentales sobre la evolución económica de Rusia, una previsión científica del resultado posible e inevitable de las transformaciones políticas? (En este caso, el camarada Yegórov podría estar de acuerdo con nosotros.) ¿O bien es nuestro programa prácticamente una consigna de agitación, y entonces no batimos el récord frente a los socialistas-revolucionarios, entonces este programa debe ser reconocido como incorrecto? Debo decir que no comprendo esta distinción que hace el camarada Yegórov. Si nuestro programa no satisficiera la primera condición, entonces sería incorrecto y no podríamos aceptarlo. Pero si el programa es correcto, entonces no puede dejar de proporcionar una consigna prácticamente adecuada para la agitación. La contradicción entre los dos dilemas del camarada Yegórov es solo aparente: no puede existir en la práctica, porque una solución teórica correcta asegura un éxito sólido en la agitación. Y nosotros aspiramos precisamente a un éxito sólido y no nos turbamos en absoluto por los fracasos temporales.

El camarada Liber, de igual modo, repetía objeciones refutadas hace tiempo, asombrándose de la «mezquindad» de nuestro programa y exigiendo también «reformas radicales» en el terreno agrario. El camarada Liber olvidó la diferencia entre las partes democrática y socialista del programa: tomó por «mezquindad» la ausencia de algo socialista en el programa democrático. No se dio cuenta de que la parte socialista de nuestro programa agrario se encuentra en otro lugar, precisamente en la sección obrera, que se refiere también a la agricultura. Solo los socialistas-revolucionarios, con la falta de principios que los caracteriza, pueden mezclar y mezclan constantemente las reivindicaciones democráticas y socialistas, mientras que el partido del proletariado está obligado a separarlas y distinguirlas de la manera más rigurosa.

Cotejado con el manuscrito

**14. Discursos e intervenciones durante el debate del programa agrario. 1 (14) de agosto**

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Antes de pasar a los detalles, quiero objetar algunas tesis generales, y ante todo al camarada Martýnov. El camarada Martýnov dice que debemos luchar no contra el feudalismo que existió, sino contra el que existe ahora. Esto es justo, pero yo recuerdo mi respuesta a X. Él se refirió a la provincia de Sarátov; yo tomé los datos de la misma provincia de Sarátov, y resultó que la extensión de las tierras segregadas equivale allí a 600.000 desiatinas, es decir, 2/5 de toda la tierra que estaba en posesión de los campesinos durante el derecho de servidumbre, y el arrendamiento equivale a 900.000 desiatinas; por consiguiente, 2/3 de toda la tierra arrendada son tierras segregadas. Esto significa que nosotros restablecemos en 2/3 el uso de la tierra. Significa, por tanto, que luchamos no contra un fantasma, sino contra un mal real. Llegaríamos a lo que en Irlanda, donde fue necesaria una reforma campesina moderna que transformara a los arrendatarios en pequeños propietarios. La analogía entre Irlanda y Rusia ya fue señalada en la literatura económica de los populistas. El camarada Gorin dice que la medida que yo propongo no es la mejor, que es mejor convertir a los campesinos en arrendatarios libres. Pero se equivoca al pensar que es mejor la conversión de arrendatarios semilibres en libres. Nosotros no inventamos un tránsito, sino que proponemos uno en el que el uso jurídico de la tierra se haga corresponder con el uso real, y con ello eliminamos las actuales relaciones de servidumbre. Martýnov dice que no son mezquinas nuestras reivindicaciones, sino que es mezquino el principio del que se derivan. Pero esto se parece a los argumentos que los socialistas-revolucionarios aducen contra nosotros. En el campo perseguimos dos objetivos cualitativamente diferentes: en primer lugar, queremos crear la libertad de las relaciones burguesas; en segundo lugar, librar la lucha del proletariado. Nuestra tarea, en contra de los prejuicios de los socialistas-revolucionarios, es señalar a los campesinos dónde comienza la tarea revolucionaria-proletaria del proletariado campesino. Por eso son inconsistentes las objeciones del camarada Kostrov. Se nos dice que el campesinado no se contentará con nuestro programa, que irá más lejos; pero nosotros no tememos esto, para esto tenemos nuestro programa socialista, y por eso no tememos tampoco el reparto de la tierra, que tanto asusta a los camaradas Majov y Kostrov.

Termino. El camarada Yegórov calificó de quimera nuestra esperanza en los campesinos. ¡No! No nos entusiasmamos, somos suficientemente escépticos, por eso decimos al proletario campesino: «Tú ahora luchas al unísono con la burguesía campesina, pero debes estar siempre dispuesto a luchar contra esta misma burguesía, y esta lucha la librarás conjuntamente con los proletarios industriales urbanos».

En 1852, Marx dijo que los campesinos no solo tienen prejuicio, sino también entendimiento. Y, señalando ahora a los campesinos pobres la causa de su pobreza, podemos contar con el éxito. Creemos que, en vista de que la socialdemocracia ha salido ahora a luchar por los intereses campesinos, en el futuro contaremos con el hecho de que la masa campesina se acostumbrará a ver en la socialdemocracia a la defensora de sus intereses.

**2**

Lenin introduce una enmienda: en lugar de «procurará conseguir», poner: «exige, ante todo»{106}. En los comentarios durante los debates se señaló que en el proyecto se decía conscientemente: «procurará conseguir», para subrayar con ello que esto no nos proponemos hacerlo ahora, sino en el futuro. Para no dar pie a tales malentendidos, presento esta enmienda. Con las palabras «ante todo» quiero decir que, aparte del programa agrario, tenemos aún otras reivindicaciones.

**3**

Estoy en contra de la propuesta del camarada Liádov{107}. No escribimos un proyecto de ley, sino que solo indicamos rasgos generales. Entre los habitantes urbanos hay también quienes pertenecen a los estamentos contribuyentes; además, hay posadski y otros, y para incluir todo eso en nuestro programa tendríamos que hablar el lenguaje del tomo IX del Código de Leyes.

**4**

La pregunta de Martýnov me parece superflua{108}. En lugar de exponer principios generales, se nos obliga a entrar en detalles. Si lo hiciéramos, no terminaríamos nunca el congreso. El principio está bien definido: todo campesino tiene derecho a disponer de su tierra, ya sea comunal o de propiedad privada. Esto es solo la exigencia del derecho del campesino a disponer de su tierra. Insistimos en que no haya leyes especiales para los campesinos; no queremos solo el derecho de salir de la comuna. Todos los detalles que sean necesarios al llevar esto a la práctica, no podemos resolverlos ahora. Estoy en contra de la adición del camarada Lange; no podemos exigir la abolición de todas las leyes sobre el uso de la tierra. Eso es ya demasiado.

**5**

Martýnov, evidentemente, está en un malentendido. Nosotros exigimos la aplicación igual de la legislación general, la que ahora se ha adoptado en todos los Estados burgueses, a saber, la que parte de las bases del derecho romano, que reconoce tanto la propiedad común como la individual. La propiedad comunal de la tierra quisiéramos considerarla como propiedad común.

**6**

Estamos tratando la cuestión de la redacción de las adiciones del punto cuarto en relación con el Cáucaso. Es deseable insertar estas adiciones después del punto a). Hay dos proyectos de resolución. Si aceptamos la enmienda del camarada Karski, el punto perderá demasiado en su carácter concreto. En los Urales, por ejemplo, hay una multitud de residuos; allí hay un verdadero nido de servidumbre. En cuanto a los letones, se puede decir que entran bajo la fórmula «y en otras regiones del Estado». Apoyo la propuesta del camarada Kostrov, a saber: es necesario insertar la exigencia del traspaso de las tierras a propiedad de los jizanes, temporalmente obligados, etc.{109}

**7**

El camarada Liber se asombra en vano. Él exige de nosotros una única medida general, pero tal medida no existe. Hay que plantear unas veces una cosa, otras veces otra. No tenemos moldes. Liber señala que nuestra exigencia de abolición de la servidumbre coincide con las exigencias de los liberales. Pero los liberales no dicen cómo se llevará a cabo esta exigencia. Nosotros decimos que debe ser llevada a cabo no por la burocracia, sino por las clases oprimidas, y esto es ya la vía de la revolución. En esto estriba nuestra diferencia radical con los liberales, quienes con sus disquisiciones sobre transformaciones y reformas «corrompen» la conciencia del pueblo. Si fuéramos a concretar todas las exigencias sobre la abolición de la servidumbre, nos saldrían tomos enteros. Por eso señalamos solo las formas y tipos más importantes de sujeción feudal. Y nuestros comités en las diferentes localidades, en desarrollo del programa general, presentarán y elaborarán sus reivindicaciones parciales. La indicación de Trotski de que no podemos tocar las reivindicaciones locales es incorrecta en el sentido de que la cuestión de los jizanes y los temporalmente obligados no es solo una cuestión local. Además, es conocida en la literatura agraria.

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El camarada Liber propone suprimir el punto sobre las tierras segregadas por la sola razón de que no le gustan los comités campesinos. Esto es extraño. Una vez que hemos coincidido en la cuestión fundamental de que las tierras segregadas esclavizan a los campesinos, la institución de los comités es una particularidad, y no es lógico rechazar todo el punto por ella. Es extraña también la pregunta de cómo influiremos en los comités campesinos. Espero que los socialdemócratas entonces podrán con menos dificultades organizar congresos y en ellos ponerse de acuerdo sobre cómo actuar en cada caso concreto.

**9**

El párrafo 5 está relacionado con el párrafo 16 del programa obrero: esto presupone precisamente tribunales compuestos por igual número de obreros y empresarios; debemos exigir una representación especial de los jornaleros agrícolas y del campesinado más pobre{110}.

**10**

Me parece superfluo, ya que la competencia de los tribunales se ampliaría desmesuradamente{111}. Perseguimos el objetivo de la reducción de los precios de arrendamiento, y el establecimiento de tasas daría a los terratenientes la posibilidad de demostrar su razón remitiéndose a hechos determinados. La reducción de los precios de arrendamiento excluye toda idea de aumento. Kautsky, hablando de Irlanda, señala que allí la introducción de tribunales industriales dio algunos resultados.

**15. Discursos e intervenciones durante el debate del estatuto del partido. 2 (15) de agosto**

**1**

Lenin defiende brevemente su formulación, subrayando en particular que proporciona un estímulo: «¡organizaos!»{112}. No hay que pensar que las organizaciones del partido deben estar compuestas solo de revolucionarios profesionales. Necesitamos las más diversas organizaciones de todos los tipos, rangos y matices, desde las extremadamente estrechas y conspirativas hasta las muy amplias, libres, lose Organisationen. El signo necesario de una organización del partido es su ratificación por el Comité Central.

**2**

Ante todo, quisiera hacer dos observaciones de carácter particular. La primera, a propósito de la amable (lo digo sin ironía) propuesta de Axelrod de «regatear». Seguiría de buena gana este llamamiento, pues no considero en absoluto nuestra divergencia tan sustancial como para que de ella dependa la vida o la muerte del partido. ¡No pereceremos ni mucho menos por un mal punto del estatuto! Pero ya que se ha llegado a la elección entre dos formulaciones, no puedo renunciar en modo alguno a mi firme convicción de que la formulación de Mártov es un empeoramiento del proyecto inicial, un empeoramiento que puede acarrear al partido, en determinadas condiciones, no poco daño. La segunda observación se refiere al camarada Broucker. Es completamente natural que, deseando implantar en todas partes el principio electivo, el camarada Broucker haya aceptado mi formulación, que es la única que define con cierta precisión el concepto de miembro del partido. No comprendo, por tanto, la satisfacción del camarada Mártov por el acuerdo conmigo del camarada Broucker. ¿Acaso el camarada Mártov reconoce realmente como guía para sí lo contrario de lo que dice Broucker, sin examinar sus motivos y argumentos?

Pasando a la esencia del asunto, diré que el camarada Trotski no ha comprendido en absoluto la idea fundamental del camarada Plejánov y, por tanto, ha eludido en sus razonamientos toda la esencia de la cuestión. Habló de intelectuales y obreros, del punto de vista de clase y del movimiento de masas, pero no se percató de una cuestión fundamental: ¿restringe o amplía mi formulación el concepto de miembro del partido? Si se hubiera hecho esta pregunta, habría visto fácilmente que mi formulación restringe este concepto, mientras que la de Mártov lo amplía, distinguiéndose (según la acertada expresión del propio Mártov) por su «elasticidad». Y precisamente la «elasticidad» en un período de la vida del partido como el que estamos atravesando, abre indudablemente las puertas a todos los elementos de dispersión, vacilación y oportunismo. Para refutar esta simple y evidente conclusión, habría que demostrar que tales elementos no existen, y el camarada Trotski ni siquiera pensó en hacerlo. Y no se puede demostrar, porque todos saben que tales elementos no son pocos, que los hay también en la clase obrera. La salvaguardia de la firmeza de la línea y de la pureza de los principios del partido se convierte ahora en un asunto tanto más apremiante cuanto que el partido, restablecido en su unidad, acogerá en sus filas a muchísimos elementos inestables, cuyo número crecerá a medida que crezca el partido. El camarada Trotski entendió de manera muy incorrecta la idea fundamental de mi libro *¿Qué hacer?* cuando dijo que el partido no es una organización conspirativa (esta objeción me la hicieron también muchos otros). Olvidó que yo presupongo en mi libro toda una serie de diferentes tipos de organizaciones, desde las más conspirativas y más estrechas hasta las comparativamente amplias y «libres» (lose)[65]. Olvidó que el partido debe ser solo el destacamento de vanguardia, el dirigente de la masa enorme de la clase obrera, la cual toda (o casi toda) trabaja «bajo el control y la dirección» de las organizaciones del partido, pero que no entra toda ni debe entrar toda en el partido. Vean, en efecto, las conclusiones a que llega el camarada Trotski en virtud de su error fundamental. Nos decía aquí que si filas y filas de obreros fueran detenidos y todos los obreros declararan no pertenecer al partido, ¡extraño sería nuestro partido! ¿No es más bien al revés? ¿No es extraño el razonamiento del camarada Trotski? Considera lamentable lo que a cualquier revolucionario medianamente experimentado solo podría alegrar. Si cientos y miles de obreros detenidos por huelgas y manifestaciones resultaran no ser miembros de las organizaciones del partido, eso solo demostraría que nuestras organizaciones son buenas, que cumplimos nuestra tarea de mantener en la clandestinidad a un círculo más o menos estrecho de dirigentes y de atraer al movimiento a una masa lo más amplia posible. La raíz del error de quienes defienden la formulación de Mártov consiste en que no solo ignoran uno de los males fundamentales de nuestra vida partidaria, sino que incluso consagran este mal. Este mal consiste en que, en una atmósfera de descontento político casi general, bajo las condiciones de total clandestinidad del trabajo, bajo las condiciones de concentración de la mayor parte de la actividad en estrechos círculos secretos e incluso en entrevistas privadas, nos es extremadamente difícil, casi imposible, delimitar a los charlatanes de los que trabajan. Y difícilmente se encontrará otro país en el que la confusión de estas dos categorías sea tan habitual, introduzca tanta oscuridad de confusión y daño, como en Rusia. No solo en la intelectualidad, sino también en el seno de la clase obrera padecemos cruelmente este mal, y la formulación del camarada Mártov legaliza este mal. Esta formulación tiende inevitablemente a hacer miembros del partido a todos y cada uno; el propio camarada Mártov tuvo que reconocerlo con la reserva: «si quiere, sí», dijo. ¡Eso precisamente es lo que no queremos! Precisamente por eso nos alzamos tan resueltamente contra la formulación de Mártov. Es mejor que diez que trabajan no se llamen miembros del partido (¡los verdaderos trabajadores no persiguen títulos!), a que un charlatán tenga el derecho y la posibilidad de ser miembro del partido. He aquí un principio que me parece irrefutable y que me obliga a luchar contra Mártov. Se me objetó que no damos ningún derecho a los miembros del partido, por lo que no puede haber abusos. Tal objeción es completamente insostenible: si no hemos indicado qué derechos especiales recibe el miembro del partido, obsérvese que tampoco hemos dado ninguna indicación sobre la limitación de los derechos de los miembros del partido. Esto, en primer lugar. Y en segundo lugar, y esto es lo principal, incluso independientemente de los derechos, no se puede olvidar que todo miembro del partido es responsable del partido y el partido es responsable de cada miembro. En nuestras condiciones de actividad política, en el estado embrionario de una verdadera organización política, sería sencillamente peligroso y perjudicial conceder el derecho de afiliación a personas que no son miembros de la organización y hacer recaer la responsabilidad sobre el partido por personas que no entran en la organización (y no entran, tal vez, deliberadamente). El camarada Mártov se horrorizaba de que ante el tribunal, una persona que no es miembro de una organización del partido no tendría derecho, a pesar de su enérgico trabajo, a llamarse miembro del partido. A mí eso no me asusta. Un daño grave sería, por el contrario, que ante el tribunal se manifestara de manera indeseable una persona que se llama miembro del partido sin pertenecer a ninguna de las organizaciones del partido. Es imposible refutar que tal persona trabajaba bajo el control y la dirección de la organización, imposible precisamente en virtud de la vaguedad del término. De hecho —no cabe duda— las palabras «bajo el control y la dirección» llevarán a que no habrá ni control ni dirección. Nunca podrá el CC extender un verdadero control a todos los que trabajan pero no entran en las organizaciones. Nuestra tarea es dar un control efectivo en manos del CC. Nuestra tarea es salvaguardar la firmeza, la constancia, la pureza de nuestro partido. Debemos esforzarnos por elevar el título y la significación de miembro del partido más y más alto — y por eso estoy en contra de la formulación de Mártov.

Cotejado con el manuscrito

**3**

Lenin insiste en la inclusión de las palabras sobre el apoyo material, ya que todos reconocen que el partido debe existir a costa de sus miembros. No se puede, en la cuestión de la creación de un partido político, remitirse a consideraciones morales.

**16. Intervenciones durante el debate del estatuto del partido. 4 (17) de agosto**

**1**

Lenin considera inconveniente la primera formulación en vista de que confiere al Consejo un carácter arbitral{113}. El Consejo debe ser no solo una institución arbitral, sino también coordinadora de la actividad del CC y del Órgano Central. Se pronuncia, además, por el nombramiento del quinto miembro por el congreso. Es posible el caso de que cuatro miembros del Consejo no puedan elegir al quinto; entonces nos quedaríamos sin una institución necesaria.

**2**

Lenin considera desafortunados los argumentos de la camarada Zasúlich{114}. El caso que ha presentado es ya una lucha; y en tal caso, ningún estatuto sirve. Al dejar la elección del quinto a los cuatro miembros del Consejo, introducimos la lucha en el estatuto. Considera necesario señalar que el Consejo no tiene solo el carácter de institución conciliadora: así, por ejemplo, dos miembros del Consejo tienen, según el estatuto, derecho a convocarlo.

**3**

Lenin, a favor de mantener este punto; no se puede prohibir a nadie llegar al centro con una declaración. Es una condición necesaria de la centralización{115}.

**4**{116}

Aquí hay dos cuestiones. La primera sobre la mayoría cualificada, y estoy en contra de la propuesta de rebajarla de 4/5 a 2/3. Introducir la protesta motivada no es razonable, y estoy en contra{117}. Es inmensamente más importante la segunda cuestión: la del derecho de control mutuo del CC y del Órgano Central sobre la cooptación. El mutuo acuerdo de los dos centros es una condición necesaria de la armonía. Aquí se trata de la ruptura entre los dos centros. Quien no quiera la escisión, debe preocuparse de que haya armonía. Por la vida del partido se sabe que ha habido personas que introdujeron la escisión. Esta cuestión es de principio, una cuestión importante, de ella puede depender todo el destino futuro del partido.

**5**

Si el estatuto cojeaba de un pie, el camarada Yegórov lo hace cojear de los dos{118}. El Consejo coopta solo en casos excepcionales. Para ambas partes, para ambos centros, es necesaria una confianza plena precisamente porque se trata de un mecanismo complejo; sin una plena confianza mutua es imposible un trabajo conjunto exitoso. Y toda la cuestión del correcto funcionamiento conjunto está estrechamente ligada al derecho de cooptación. La cuestión de las dificultades técnicas ha sido sobreestimada en vano por el camarada Deich.

**17. Complemento al § 12 del proyecto de estatuto del partido**

La cooptación de miembros del Comité Central y de la redacción del Órgano Central es admisible solo con el consentimiento de todos los miembros del Consejo del partido.

Presentado el 5 (18) de agosto.

**18. Intervenciones durante el debate del estatuto del partido. 5 (18) de agosto**

**1**

Responderé brevemente a ambas objeciones{119}. El camarada Mártov dice que propongo la unanimidad de ambos colegios para la cooptación de miembros; esto no es cierto. El congreso ha decidido no otorgar el derecho de veto a cada uno de los miembros de dos colegios, tal vez bastante amplios, pero esto no significa que no podamos otorgar este poder a la institución que coordina toda la actividad del trabajo conjunto de los dos centros. El trabajo conjunto de dos centros exige una completa unanimidad e incluso una unión personal, y esto solo es posible con la cooptación unánime. Pues si dos miembros consideran que la cooptación es necesaria, pueden convocar al Consejo.

**2**

La enmienda de Mártov contradice el punto ya aprobado sobre la cooptación unánime en el CC y en el OC{120}.

**3**

La interpretación del camarada Mártov es incorrecta, pues la excepción contradice la unanimidad{121}. Me dirijo al congreso y pido que decida: ¿debe someterse a votación la enmienda del camarada Mártov?

**4**

En esencia, no discutiría con los camaradas Glébov y Deich, pero consideré necesario mencionar a la Liga en el estatuto, porque, en primer lugar, todos sabían de la existencia de la Liga; en segundo lugar, para señalar la representación de la Liga en el partido según los antiguos estatutos; en tercer lugar, porque todas las demás organizaciones se encuentran en la situación de comités, y se incluye a la Liga para destacar su situación especial{122}.

**19. Proyecto de resolución sobre la declaración de Martýnov y Akímov{123}**

Considerando que la declaración de los camaradas Martýnov y Akímov contradice nuestro concepto de los miembros del congreso e incluso de los miembros del partido, el congreso propone a los camaradas Akímov y Martýnov que retiren su declaración o declaren de manera explícita su salida del partido. En cuanto a las actas, el congreso, en cualquier caso, les concede estar presentes en una sesión especial cuando se aprueben.

Escrito el 5 (18) de agosto de 1903.
Se imprimió por primera vez en 1927 en el *Recopilador Leninista* VI.
Se imprime según el manuscrito.

**20. Intervenciones durante el debate de la declaración de Martýnov y Akímov. 5 (18) de agosto**

**1**

La Mesa ha discutido la declaración de los camaradas Martýnov y Akímov, presentada por ellos en la sesión matutina. No me referiré a la motivación, aunque es incorrecta y extraordinariamente extraña. Nadie, en ninguna parte, ha declarado la disolución de la Unión, y los camaradas Martýnov y Akímov han sacado una conclusión indirecta incorrecta de la decisión del congreso sobre la Liga. Pero incluso la disolución de la Unión no puede privar a los delegados del derecho a participar en los trabajos del congreso. Del mismo modo, el congreso no puede permitir la renuncia a participar en las votaciones. Un miembro del congreso no puede limitarse a aprobar las actas y no participar en los demás trabajos del mismo. La Mesa no propone por ahora ninguna resolución y somete esta cuestión a la discusión del congreso. La declaración de Martýnov y Akímov es en sumo grado anormal y contradice la condición de miembro del congreso.

**2**

¡Qué situación tan absurda y anormal se ha creado aquí! Por un lado, se nos dice que se someten a las decisiones del congreso, y por otro, quieren irse a causa de la decisión sobre el estatuto. Al venir aquí como delegado de una organización reconocida por el Comité de Organización, cada uno de nosotros se convirtió en miembro del congreso. Ninguna disolución de la organización anula este título. ¿Cómo debemos, la Mesa, proceder durante la votación?

No considerar a los que se han ido del todo — no se puede, pues el congreso ya ha ratificado su composición. Hay aquí una sola conclusión lógica — irse por completo de las filas del partido. En cuanto a aprobar las actas, se puede hacer invitando para ello especialmente también a los camaradas de la Unión, aunque el congreso tiene derecho a aprobar sus actas sin ellos.

**21. Proyecto de resolución sobre la salida del Bund del POSDR{124}**

Salida del Bund

El congreso considera la negativa de los delegados del Bund a someterse a la decisión de la mayoría del congreso como la salida del Bund del POSDR{125}.

El congreso lamenta profundamente este paso que, en su convicción, es un gran error político de los actuales dirigentes de la «Unión Obrera Judía», error que inevitablemente ha de repercutir perjudicialmente en los intereses del proletariado judío y del movimiento obrero. Los argumentos con los que los delegados del Bund justifican su paso, el congreso los reconoce, en el aspecto práctico, como temores completamente infundados y sospechas de falta de sinceridad e inconsecuencia de las convicciones socialdemócratas en los socialdemócratas rusos, y en el aspecto teórico, como resultado de la lamentable penetración del nacionalismo en el movimiento socialdemócrata del Bund.

El congreso expresa el deseo y la firme convicción en la necesidad de la unidad plena y más estrecha del movimiento obrero judío y ruso en Rusia, unidad no solo de principio, sino también organizativa, y dispone tomar todas las medidas para que el proletariado judío sea informado detalladamente tanto de la presente resolución del congreso como, en general, de la actitud de la socialdemocracia rusa hacia todo movimiento nacional.

Escrito el 5 (18) de agosto de 1903.
Se imprimió por primera vez en 1930 en el *Recopilador Leninista* XV.
Se imprime según el manuscrito.

**22. Complemento a la resolución de Mártov sobre la salida del Bund del POSDR**

El congreso dispone tomar todas las medidas para restablecer la unidad del movimiento obrero judío y no judío y para explicar ante las masas más amplias posibles de obreros judíos el planteamiento de la cuestión nacional por la socialdemocracia rusa.

Escrito el 5 (18) de agosto de 1903.
Se imprime por primera vez, según el manuscrito.

**23. Proyecto de resolución sobre los grupos separados**

Grupos separados

El congreso expresa su pesar por la existencia separada de grupos de socialdemócratas como «Borbá», «Zhizn» y «Volia»{126}. Su aislamiento no puede sino provocar una desorganización inadmisible en el partido, por un lado, y por otro lado, lamentables desviaciones de las concepciones socialdemócratas y de la táctica socialdemócrata hacia el llamado social-revolucionarismo (en «Volia» y en parte en «Borbá», en su programa agrario) o hacia el socialismo cristiano y el anarquismo (en «Zhizn»). El congreso expresa el deseo de que tanto los grupos mencionados como, en general, todos los grupos de personas que se consideran socialdemócratas, entren en las filas de la socialdemocracia rusa unida y organizada. El congreso encarga al Comité Central que reúna los informes necesarios y tome una decisión definitiva sobre el lugar de los mencionados y otros grupos separados dentro del partido o sobre la actitud de nuestro partido hacia ellos.

Escrito el 5 o 6 (18 o 19) de agosto de 1903.
Se imprimió por primera vez en 1930 en el *Recopilador Leninista* XV.
Se imprime según el manuscrito.

**24. Proyecto de resolución sobre el trabajo en el ejército**

Ejército

El congreso llama la atención de todas las organizaciones del partido sobre la importancia de la propaganda y la agitación socialdemócrata en el ejército y recomienda dirigir todos los esfuerzos para consolidar y formalizar lo antes posible todos los vínculos existentes entre los oficiales y la tropa. El congreso reconoce como deseable la formación de grupos especiales de socialdemócratas que sirven en el ejército, de modo que estos grupos ocupen una posición determinada en los comités locales (como ramas de la organización del comité) o en la organización central (como instituciones creadas directamente por el Comité Central y directamente subordinadas a él).

Escrito el 5—10 (18–23) de agosto de 1903.
Se imprimió por primera vez en 1930 en el *Recopilador Leninista* XV.
Se imprime según el manuscrito.

**25. Proyecto de resolución sobre el trabajo entre el campesinado**

El campesinado

El congreso llama la atención especial de todos los miembros del partido sobre la importancia de desarrollar y consolidar el trabajo entre el campesinado. Es necesario presentarse ante el campesinado (y en particular ante el proletariado rural) con todo el programa socialdemócrata en su integridad, explicando el significado del programa agrario como las primeras y más inmediatas reivindicaciones sobre la base del régimen existente. Es necesario esforzarse para que, de entre los campesinos conscientes y los trabajadores intelectuales en el campo, se formen grupos sólidamente cohesionados de socialdemócratas, en constante comunicación con los comités del partido. Es necesario contrarrestar entre el propio campesinado la propaganda de los socialistas-revolucionarios, que siembra la falta de principios y los prejuicios reaccionarios populistas.

Escrito el 5—10 (18–23) de agosto de 1903.
Se imprimió por primera vez en 1930 en el *Recopilador Leninista* XV.
Se imprime según el manuscrito.

**26. Discurso durante la elección de la redacción de *Iskra*{127}. 7 (20) de agosto**

¡Camaradas! El discurso de Mártov fue tan extraño que me veo obligado a alzarme resueltamente contra su planteamiento de la cuestión. Recuerdo ante todo que la protesta de Mártov contra la elección misma de la redacción, su negativa y la de sus camaradas a participar en la redacción que ha de ser elegida, se encuentran en flagrante contradicción con lo que todos nosotros (incluido Mártov) dijimos cuando *Iskra* fue reconocida como órgano del partido. Se nos objetaba entonces que tal reconocimiento no tiene sentido, pues no se puede ratificar un solo título sin ratificar la redacción, y el propio camarada Mártov explicaba a los objetores que eso no era cierto, que se ratificaba una determinada orientación política, que la composición de la redacción no se prejuzgaba en nada, que la elección de los redactores estaba aún por delante, según el punto 24 de nuestro Tagesordnung{128}. Por tanto, el camarada Mártov no tenía ahora en absoluto ningún derecho a hablar de limitación del reconocimiento de *Iskra*. Por eso, las palabras de Mártov de que su entrada en la troika sin sus antiguos camaradas de redacción supondría una mancha en toda su reputación política, testimonian solo una asombrosa confusión de conceptos políticos. Adoptar este punto de vista significa negar el derecho del congreso a nuevas elecciones, a cualquier cambio en la composición de los funcionarios, a la recomposición de los colegios que él autoriza. Hasta qué punto introduce confusión tal planteamiento de la cuestión se puede ver aunque sea por el ejemplo del Comité de Organización. Le expresamos nuestra plena confianza y gratitud del congreso, pero al mismo tiempo ridiculizamos la sola idea de que el congreso no tuviera derecho a examinar las relaciones internas del CO, al mismo tiempo rechazamos toda suposición de que la antigua composición del CO nos limitara en la recomposición «poco camaraderil» de esta composición y en la formación de un nuevo CC con cualesquiera elementos. Repito una vez más: en las opiniones del camarada Mártov sobre la admisibilidad de elegir una parte del colegio anterior se manifiesta la mayor confusión de conceptos políticos.

Paso ahora a la cuestión de las «dos troikas»{129}. El camarada Mártov dijo que todo este proyecto de dos troikas es obra de una sola persona, de un miembro de la redacción (precisamente mi proyecto), y que nadie más es responsable de él. Protesto categóricamente contra esta afirmación y declaro que es sencillamente falsa. Recuerdo al camarada Mártov que varias semanas antes del congreso declaré directamente a él y a otro miembro de la redacción que exigiría en el congreso la libre elección de la redacción. Renuncié a este plan solo porque el propio camarada Mártov me propuso en su lugar un plan más conveniente de elección de dos troikas. Yo formulé entonces este plan en papel y lo envié ante todo al propio camarada Mártov, quien me lo devolvió con correcciones; aquí lo tengo, este mismo ejemplar, donde las correcciones de Mártov están escritas con tinta roja{130}. Toda una serie de camaradas vio luego este proyecto decenas de veces, lo vieron también todos los miembros de la redacción, y nadie nunca protestó contra él formalmente. Digo: «formalmente», porque el camarada Axelrod una vez, si no me equivoco, hizo como una observación privada sobre su falta de simpatía hacia este proyecto. Pero de suyo se entiende que para una protesta de la redacción se requería no una observación privada. No en vano la redacción había tomado incluso antes del congreso la decisión formal de invitar a una determinada séptima persona para que, en caso de necesidad de presentarse en el congreso con alguna declaración colectiva, se pudiera adoptar una decisión inquebrantable, cosa que tan a menudo no se lograba en nuestro colegio de seis. Y todos los miembros de la redacción saben que la ampliación del sexteto con un séptimo miembro permanente de la redacción constituía desde hacía muchísimo tiempo el objeto de nuestras constantes preocupaciones. Así pues, repito, la salida en forma de elección de dos troikas era una salida completamente natural, que yo introduje en mi proyecto con conocimiento y consentimiento del camarada Mártov. Y el camarada Mártov, junto con el camarada Trotski y otros, defendió muchas y muchas veces después este sistema de elección de dos troikas en toda una serie de reuniones privadas de los «iskristas». Rectificando la declaración de Mártov sobre el carácter privado del plan de las dos troikas, no pienso, sin embargo, afectar con ello la afirmación del mismo Mártov sobre el «significado político» del paso que dimos al no ratificar a la antigua redacción. Al contrario, estoy plena e incondicionalmente de acuerdo con el camarada Mártov en que este paso tiene un gran significado político, solo que no el que le atribuye Mártov. Él dijo que es un acto de lucha por la influencia sobre el CC en Rusia. Yo iré más lejos que Mártov. Lucha por la influencia fue hasta ahora toda la actividad de *Iskra*, como grupo privado, y ahora se trata ya de algo más, de la consolidación organizativa de la influencia, y no solo de la lucha por ella. Hasta qué punto divergimos profundamente aquí políticamente con el camarada Mártov se ve por el hecho de que él me reprocha este deseo de influir en el CC, mientras que yo me atribuyo como mérito haber aspirado y aspirar a consolidar esta influencia por la vía organizativa. ¡Resulta que hablamos incluso idiomas diferentes! ¿Para qué habría servido todo nuestro trabajo, todos nuestros esfuerzos, si su coronación fuera la misma vieja lucha por la influencia, y no la adquisición y consolidación plenas de la influencia? Sí, el camarada Mártov tiene toda la razón: el paso dado es, indudablemente, un gran paso político, que testimonia la elección de una de las orientaciones que ahora se perfilan en el trabajo ulterior de nuestro partido. Y no me asustan en absoluto las terribles palabras sobre el «estado de sitio en el partido», sobre las «leyes excepcionales contra individuos y grupos», etc. En relación a los elementos inestables y vacilantes, no solo podemos, estamos obligados a instaurar el «estado de sitio», y todo nuestro estatuto del partido, todo nuestro centralismo ratificado desde ahora por el congreso, no es otra cosa que un «estado de sitio» para las tan numerosas fuentes de difuminación política. Precisamente contra la difuminación se necesitan leyes especiales, aunque sean excepcionales, y el paso dado por el congreso ha trazado correctamente la orientación política, creando una base sólida para tales leyes y tales medidas.

Se imprime según el manuscrito

**27. Intervención durante la elección del Comité Central del partido. 7 (20) de agosto**

Se nos ha reprochado que existe una mayoría compacta. Esto último no tiene nada de malo. Una vez que se ha formado aquí una mayoría compacta{131}, ya se ha sopesado si el CC elegido resultará capaz de actuar. No se puede hablar de casualidad. La garantía es plena. Las elecciones no se pueden aplazar. Queda muy poco tiempo. La propuesta del camarada Mártov de aplazar las elecciones es infundada. Apoyo la propuesta del camarada Rúsov{132}.

**28. Proyecto de resolución sobre la edición de un órgano para los sectarios{133}**

Teniendo en cuenta que el movimiento sectario en Rusia es en muchas de sus manifestaciones una de las corrientes democráticas en Rusia, el II Congreso llama la atención de todos los miembros del partido sobre el trabajo entre los sectarios con el fin de atraerlos a la socialdemocracia. A modo de experimento, el congreso autoriza al camarada V. Bonch-Bruiévich a editar, bajo el control de la redacción del OC, un periódico popular «Sredi Sektantov» y encarga al CC y a la redacción del OC tomar las medidas necesarias para la realización de esta edición y su éxito, y para determinar todas las condiciones de su correcto funcionamiento.

Escrito el 10 (23) de agosto de 1903.
Se imprime según el manuscrito.

**29. Intervención durante el debate de la resolución de Potrésov (Starovier) sobre la actitud hacia los liberales{134}. 10 (23) de agosto**

La resolución de Starovier será entendida incorrectamente: el movimiento estudiantil y *Osvobozhdenie* son dos cosas diferentes. Una actitud idéntica hacia ellos será perjudicial. El nombre de Struve es demasiado conocido, y los obreros lo conocen. El camarada Starovier cree que hay que dar una directiva determinada; en mi opinión, necesitamos una actitud de principio y táctica determinada.

**30. Intervención sobre la cuestión de la actitud hacia la juventud estudiosa. 10 (23) de agosto**

La fórmula «falsos amigos» no es empleada solo por los reaccionarios; que existen tales falsos amigos lo vemos en los liberales y los socialistas-revolucionarios. Precisamente estos falsos amigos se acercan a la juventud con la seguridad de que no necesita discernir entre las diferentes corrientes. Nosotros, en cambio, ponemos como objetivo principal la elaboración de una concepción del mundo revolucionaria integral, y la tarea práctica ulterior consiste en que la juventud, organizándose, se dirija a nuestros comités.