huir de las dilaciones burocráticas, a las que hay que temer más que a nada. (Probablemente, Ignat protestó también por temor a las dilaciones. Sus recelos nos son comprensibles, pero si usted logra terminar rápidamente la consulta, el asunto es enmendable.)

Por nuestra parte, escribiremos a las organizaciones de Iskra acerca de nuestro consejo de aceptar inmediatamente y en su totalidad su proyecto. Rogamos encarecidamente que pongan en movimiento todas las fuerzas disponibles para que en un plazo no mayor de un mes se terminen tanto el envío y la comunicación del proyecto (sobre la base del § 49), como la «sesión» de los tribunales arbitrales y la determinación de la composición de los delegados.

De manera informal, le aconsejaríamos que recomendara a todas las organizaciones de pleno derecho que, en lo posible, designaran a uno de los dos delegados entre camaradas conocidos por su trabajo anterior y que residan en el extranjero, a fin de evitar un aumento de los gastos y las dificultades de traslado de los delegados al extranjero.

Formalmente, proponemos: 1) complementar su proyecto únicamente con una nota al § 49: «Las organizaciones que no hayan presentado observaciones en el plazo de una semana a partir de la recepción del proyecto se considerarán como si hubieran aceptado el proyecto de reglamento del congreso»; 2) complementar lo referente a los candidatos a delegados para el caso de que los delegados sean detenidos antes del congreso.

1903.