...pero la minoría, con todo, no se ha dado por satisfecha y sigue difundiendo rumores infames sobre el Comité Central, como el de que es incapaz de actuar. A mi juicio, esto constituye la más indignante violación de la disciplina y del deber partidario. Y, por añadidura, todo esto no es más que chismorreo, porque el Comité Central fue elegido en el congreso de entre las personas por las que se pronunció la mayoría de la «organización de Iskra». Y la «organización de Iskra», por supuesto, sabía mejor que nadie quién es idóneo para este importante papel. El Comité Central fue elegido en el congreso de entre tres personas*: las tres eran desde hacía tiempo miembros de la «organización de Iskra»; dos de ellas fueron miembros del Comité de Organización; la tercera fue invitada al Comité de Organización, pero no ingresó por su voluntad personal, aunque trabajó largo tiempo para el CO en asuntos del conjunto del partido. Quiere decir que al Comité Central fueron elegidas las personas más seguras y probadas, y considero el proceder más deshonesto el de gritar sobre su «incapacidad de actuar» cuando es la propia minoría la que impide trabajar al Comité Central. Todas las acusaciones contra el CC (sobre formalismo, burocratismo, etc.) no son más que invenciones malintencionadas, carentes de todo fundamento.

No hay ni que hablar de que comparto plenamente la opinión de usted sobre cuán indecoroso es que vociferen contra el centralismo y contra el congreso personas que antes decían otra cosa y que están descontentas de que en una cuestión particular el congreso haya resuelto no según su deseo. ¡En vez de reconocer su error, esas personas ahora desorganizan el partido! A mi juicio, los camaradas rusos deben alzarse resueltamente contra toda desorganización e insistir en que se cumplan las resoluciones del congreso, en que por las rencillas acerca de a quién corresponde estar en el OC y en el CC no se obstaculice el trabajo. Las rencillas en el extranjero de literatos y de toda clase de otros generales (a los que usted califica con excesiva severidad ya directamente de intrigantes) solo dejarán de ser peligrosas para el partido cuando los dirigentes de los comités rusos sean más independientes y sepan exigir con firmeza el cumplimiento de lo que sus representantes resuelvan en el congreso del partido.

* G. M. Krzhizhanovsky, F. V. Léngnik y V. A. Noskov. Nota de la Redacción.

En cuanto a la relación del Órgano Central con el Comité Central, tiene usted toda la razón en que no se debe dar preponderancia ni a uno ni a otro de una vez por todas. El propio congreso, a mi entender, debe resolver esta cuestión cada vez por separado. Y ahora, según los estatutos, por encima del OC y del CC está el Consejo del Partido. Y en el Consejo hay 2 miembros del OC y dos del Comité Central. El quinto fue elegido por el congreso. Así que el propio congreso decidió a quién esta vez había que dar la preponderancia. Los relatos de que supuestamente queríamos aplastar al CC ruso con el OC del extranjero — son puro chismorreo en el que no hay ni una palabra de verdad. Cuando Plejánov y yo estábamos en la redacción, entonces en nuestro Consejo había incluso tres socialdemócratas rusos y solo dos del extranjero. ¡En cambio, entre los martovistas ahora ha resultado al revés! — ¡juzgue usted por esto acerca de sus discursos!

Le estrecho fuertemente la mano y le ruego mucho me comunique si ha recibido esta carta, si ha leído mi carta a la redacción y los números 52 y 53 de «Iskra» y, en general, cómo andan ahora los asuntos en el comité de ustedes.

Con saludo camaraderil, Lenin

1903

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Escrito entre el 17 y el 22 de diciembre

Enviado de Ginebra a Ekaterinoslav

Publicado por primera vez en 1929

en Recopilación Leninista X

Se publica según el manuscrito