Al CC, del miembro del CC Lenin. Leí la notificación del CC enviada a los comités 259, y no me queda más que encogerme de hombros. No podría imaginarme un malentendido más ridículo. Por su credulidad e impresionabilidad, Hans ha sido castigado con dureza. Que me explique, por todo lo sagrado, de dónde sacó el valor para hablar en un tono tan melifluo de paz, cuando la oposición (¡y Mártox incluido!) rechazó formalmente la paz en su respuesta al ultimátum del Comité Central. ¿Acaso no es una puerilidad confiar, después de este rechazo formal de la paz, en las charlatanerías de Mártox, quien, en primer lugar, hoy no recuerda lo que dijo ayer y, en segundo lugar, no puede responder por toda la oposición? ¿No es ingenuo hablar y escribir sobre la paz cuando la oposición se prepara para una nueva guerra, grita en las reuniones de Ginebra que es una fuerza, y comienza una vil persecución en el núm. 53 de *Iskra*? ¡Y decir a los comités una falsedad directa! — ¡Como si el conflicto con la Liga estuviera «completamente zanjado»! — y silenciar lo del primer Soviet (con Rú)?

Por último, esos estúpidos consejos de que me vaya de aquí. Todavía lo comprendería si vinieran de familiares o allegados, ¡pero escribir esas mismas sandeces desde el Comité Central! Precisamente ahora empieza la guerra literaria. El número 53 y mi carta, publicada en una hoja aparte*, os lo demostrarán.

Estoy tan furioso con vuestra notificación a los comités, que no se me ocurre de inmediato cómo saldréis de esta situación ridícula. Acaso así: declarar que el contenido del núm. 53 de *Iskra*, y en particular el artículo «Nuestro Congreso», han liquidado toda vuestra confianza en la paz. Al menos yo no veo otra salida.

Responded a los comités (y al propio Mártox) que el indignante y falaz artículo «Nuestro Congreso» provoca...

* Véase Obras Completas, 5ª ed., vol. 8, págs. 98-104. — Red.