[22 de diciembre de 1903, Ginebra.]

El 17 de diciembre, Lenin recibió una carta de N. E. Vilónov, joven obrero de vanguardia, iskrista y, en ese momento, bolchevique, miembro del Comité de Ekaterinoslav. La carta de N. E. Vilónov, que publicamos a continuación (págs. 87-89) en forma de apéndice, está dedicada al problema de la lucha entre la mayoría y la minoría en las organizaciones locales. Era la voz de la parte avanzada de los obreros socialdemócratas, de los militantes prácticos del partido en las localidades, perteneciente a uno de los representantes más talentosos del núcleo proletario del partido; expresaba su pensamiento y sus puntos de vista sobre la lucha interna del partido y revelaba con nitidez el instinto proletario (puramente bolchevique) del obrero revolucionario de masas. El autor de la carta, según la definición que Lenin diera de él seis años más tarde, en el curso de su primer encuentro personal y conocimiento directo (*Recopilación Leninista* II, carta a A. M. Gorki, pág. 416), pertenecía a "los obreros rusos que sacarán adelante a la socialdemocracia por el camino correcto *cueste lo que cueste* [subrayado de Lenin. — Red.] y *pase lo que pase*, la sacarán adelante a pesar de todas las rencillas y riñas en el extranjero, las 'historias', etc., etc."  
El conocimiento personal del autor de la carta, seis años más tarde, impulsó a V. I. Lenin a expresar con gran calor su profunda seguridad de que la clase obrera "forjará, en cualquier caso, forjará una excelente socialdemocracia revolucionaria en Rusia, la forjará más rápido de lo que a veces parece desde el punto de vista de la maldita situación de emigrante, la forjará de manera más segura de lo que se presenta si se juzga por algunas manifestaciones externas y episodios aislados" (ibídem, pág. 417). Tanto en un caso como en el otro, Lenin añadía con la más profunda convicción: "Gente como Mijaíl [N. E. Vilónov. — Red.] es garantía de ello". De aquí se desprende claramente que Lenin, también esta primera vez, debía acoger y acogió efectivamente esta voz surgida de las entrañas de la viva masa obrera revolucionaria con la grandísima atención que le era característica.

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¡Querido camarada! Me ha alegrado mucho su carta, porque aquí, en el extranjero, oímos muy pocas voces francas e independientes de quienes están ocupados en el trabajo en las localidades. Para un escritor socialdemócrata en el extranjero es sumamente importante intercambiar opiniones con mayor frecuencia con los obreros de vanguardia que actúan en Rusia, y su relato sobre cómo se reflejan nuestras discordias en los comités ha sido para mí extraordinariamente interesante. Incluso es posible que publique su carta en alguna ocasión[2].

Responder a sus preguntas en una sola carta es imposible, porque un relato detallado sobre la mayoría y la minoría ocuparía todo un libro. He publicado ahora, en una hoja aparte, la "Carta a la redacción de *Iskra*" (*¿Por qué he salido de la redacción?*); allí cuento brevemente por qué nos hemos separado y trato de mostrar cuán incorrectamente se presenta el asunto en el núm. 53 de *Iskra* (a partir del núm. 53, la redacción está compuesta por cuatro representantes de la minoría y, además, Plejánov). Espero que esta carta (una pequeña hoja impresa de 8 páginas) llegue pronto a sus manos, porque ya la han llevado a Rusia y, probablemente, no será difícil difundirla.

Repito: en esta carta el asunto está expuesto muy brevemente. Exponerlo de manera más detallada aún no es posible, mientras no salgan las actas del congreso del partido y del congreso de la Liga (en el núm. 53 de *Iskra* se anuncia que las actas de ambos congresos se publicarán íntegramente y muy pronto. Tengo conocimiento de que las actas del congreso del partido saldrán en un libro entero, de trescientas páginas o más; ya están listas casi 300 páginas; probablemente, en una semana, o dos a lo sumo, saldrá este libro)[3]. Es muy posible que tenga que escribir todavía un folleto, cuando salgan todas estas actas[4].

Yo, personalmente, considero el asunto de tal modo que la escisión ha sido provocada ante todo y sobre todo por el descontento respecto a la composición personal de los centros (Órgano Central y Comité Central). La minoría quería que se confirmara en el O.C. al viejo sexteto, pero el congreso eligió a tres de los seis, considerándolos, evidentemente, más aptos para la dirección política. De igual modo, la minoría fue derrotada en la cuestión de la composición del C.C., es decir, el congreso no eligió a quienes quería la minoría.

La minoría descontenta comenzó, a causa de esto, a inflar divergencias muy pequeñas, a boicotear a los centros, a reunir partidarios e incluso a preparar la escisión del partido (aquí circulan rumores muy insistentes y, probablemente, fidedignos de que ya han decidido fundar su propio periódico, y habían comenzado ya a reclutar colaboradores para él, bajo el nombre de *Kramola*. ¡Sin duda, no por casualidad el folletín del núm. 53 de *Iskra* está compuesto con un tipo de letra que no existe ni siquiera en la imprenta del partido[5]!).

Plejánov decidió cooptarlos a la redacción para evitar la escisión, y escribió el artículo *Lo que no se debe hacer* en el núm. 52 de *Iskra*. Yo, después del núm. 51, salí de la redacción, porque consideraba incorrecta esta alteración del congreso bajo la influencia de escándalos en el extranjero. Pero, naturalmente, no quería obstaculizar personalmente la paz, si la paz era posible, y por eso (no considerando ya posible para mí trabajar en el sexteto) salí de la redacción, sin renunciar, no obstante, a colaborar.

La minoría (u oposición) quiere, además, meter a su gente a la fuerza también en el C.C. El C.C. había aceptado, en aras de la paz, incorporar a dos, pero la minoría aún así no se ha dado por satisfecha y continúa difundiendo malos rumores sobre el C.C., como que es incapaz de actuar. A mi juicio, esto es la más indignante violación de la disciplina y del deber partidario. Y, además, todo esto es chismorreo, ya que el C.C. fue elegido por el congreso entre personas por las que se pronunció la mayoría de la "organización de *Iskra*". Y la "organización de *Iskra*", por supuesto, mejor que nadie sabía quién era apto para este importante papel. El C.C. fue elegido en el congreso compuesto por tres personas, las tres eran desde hacía tiempo miembros de la "organización de *Iskra*"; dos de ellos eran miembros del Comité de Organización[6]; el tercero fue invitado al Comité de Organización, pero no entró por su deseo personal, colaborando durante mucho tiempo con el C.O. en la causa general del partido[7]. De modo que en el C.C. fueron elegidas las personas más seguras y probadas, y considero una maniobra muy mala gritar sobre su "incapacidad de actuar" cuando la propia minoría impide al C.C. trabajar. Todas las acusaciones contra el C.C. (sobre formalismo, burocratismo, etc.) no son más que invenciones malintencionadas, carentes de todo fundamento.

Ni que decir tiene que comparto plenamente su opinión sobre lo indecente que es gritar contra el centralismo y contra el congreso por parte de gente que antes decía otra cosa y que está descontenta de que en una cuestión particular el congreso no haya actuado según su deseo. ¡En lugar de reconocer su error, esta gente ahora desorganiza al partido! A mi juicio, los camaradas rusos deben alzarse decididamente contra toda desorganización e insistir en que se cumplan las resoluciones del congreso, en que por las rencillas acerca de quién ha de estar en el O.C. y en el C.C. no se obstaculice el trabajo. Las rencillas de literatos y de toda clase de otros generales en el extranjero (a quienes usted califica con demasiada severidad ya directamente de intrigantes) sólo dejarán de ser peligrosas para el partido cuando los miembros dirigentes de los comités rusos sean más independientes y sepan exigir con firmeza el cumplimiento de lo que sus representantes decidan en el congreso del partido.

En cuanto a la relación entre el O.C. y el C.C., tiene usted toda la razón en que no se debe dar de una vez para siempre la preponderancia ni a uno ni a otro. El propio congreso, en mi opinión, debe decidir cada vez por separado esta cuestión. Y ahora, según los estatutos, por encima del O.C. y del C.C. está el Consejo del Partido. Y en el Consejo hay 2 miembros del O.C. y dos del C.C. El quinto fue elegido por el congreso. De modo que el propio congreso decidió a quién debía darse esta vez la preponderancia. Las historias acerca de que pretendíamos aplastar al CC ruso mediante el OC del extranjero son puro y simple chismorreo, en el que no hay ni palabra de verdad. Cuando Plejánov y yo estábamos en la redacción, en el Consejo incluso teníamos tres socialdemócratas rusos[8] y sólo dos del extranjero[9]. ¡En cambio, entre los martovistas ahora es al revés! ¡Juzgue usted mismo por esto acerca de sus discursos!

Le estrecho fuertemente la mano y le ruego encarecidamente que me comunique si ha recibido esta carta, si ha leído mi carta a la redacción y los núms. 52 y 53 de *Iskra* y, en general, cómo están ahora las cosas en su comité.

Con un saludo camaraderil,

***Lenin***.

[1] En el manuscrito, que es un borrador de la carta, en la parte superior hay una inscripción de puño y letra de N. K. Krúpskaya: «A Misha Zavodskói, enviado el 22/XII».

[2] El manuscrito de la carta original de N. E. Vilónov muestra huellas de la preparación de dicha carta por V. I. Lenin para su publicación: se había añadido un título y se había omitido el último párrafo (las tres últimas líneas) de la carta (véanse las notas a pie de página a la carta de N. E. Vilónov, más abajo, págs. 87-89). La carta de Vilónov fue publicada por Lenin en el epílogo a la edición impresa de la *Carta a un camarada sobre nuestras tareas organizativas*, aparecida en enero de 1904 (Obras Completas, t. V, págs. 299-301), a excepción de la mencionada inscripción de Lenin y del último párrafo de la carta, y con pequeñas variantes que se señalan especialmente más abajo en las notas a pie de página.

[3] Las *Actas del Segundo Congreso Ordinario del POSDR* salieron en la segunda quincena de enero de 1904 (nuevo estilo).

[4] El folleto prometido por Lenin fue escrito. Se trataba del folleto *Un paso adelante, dos pasos atrás*, que salió de imprenta en mayo de 1904.

[5] Lo que Lenin comunicaba aquí acerca de los preparativos por la oposición del lanzamiento de un periódico propio, solo como "rumores fidedignos", fue literalmente confirmado por el propio Mártov incluso antes en su correspondencia con P. B. Akselrod.