¡Querido amigo! Necesitamos dilucidar a fondo la cuestión en la cual, por lo visto, divergimos, y te ruego encarecidamente que transmitas esta carta mía a todos los miembros del CC (o de la Comisión Ejecutiva). La divergencia es la siguiente: 1) tú crees que es posible la paz con los martovistas (¡Borís incluso felicita por la paz! ¡Mezcla de risa y aflicción!); 2) tú crees que un congreso inmediato sería una confesión de nuestra impotencia. Estoy convencido de que en ambos puntos te equivocas cruelmente. 1) Los martovistas marchan a la guerra. Mártov, en una reunión en Ginebra, gritó abiertamente que —dicen— somos la fuerza. En el periódico nos envenenan y adulteran pérfidamente la cuestión, encubriendo su arribismo con gritos sobre el burocratismo contra vosotros. Sobre la total incapacidad del CC, Mártov sigue vociferando a diestra y siniestra. En una palabra, es ingenuo y absolutamente inadmisible dudar de que los martovistas se proponen apoderarse del CC mediante el mismo arribismo, boicot y escándalo. En este terreno la lucha contra ellos es superior a nuestras fuerzas, pues el OC es un arma terrible y nuestra derrota es inevitable, sobre todo en vista de los fracasos. Dejando pasar el tiempo, vais hacia una derrota segura y completa de toda la mayoría, os tragáis en silencio las bofetadas de los del extranjero (de la Liga) al CC y os exponéis a otras nuevas. 2) El congreso demostrará nuestra fuerza, demostrará que no sólo de palabra, sino de hecho, no permitimos que la camarilla de escandalistas del extranjero comande todo el movimiento. El congreso es necesario precisamente ahora, cuando existe la consigna: lucha contra la desorganización. Sólo esta consigna justifica el congreso, y lo justifica plenamente ante los ojos de toda Rusia. Si dejáis pasar el tiempo, dejaréis escapar esta consigna, demostraréis vuestra sumisión impotente y pasiva a los martovistas. Soñar con reforzar la posición mediante un trabajo positivo, en medio del envenenamiento del OC, del boicot y de la agitación de los martovistas, es sencillamente ridículo. Eso significa arruinarse lentamente en una lucha sin gloria contra los intrigantes, que luego dirán (y ya dicen ahora): ¡mirad qué incapaz es este Comité Central! Repito: no os hagáis ilusiones.

O bien dictáis la paz a los martovistas en el congreso, o bien os expulsarán sin gloria o os sustituirán en el primer fracaso. Ahora el congreso tiene un objetivo: acabar con la desorganización imposible, apartar a la Liga, que se burla de cualquier CC, tomar el Consejo con firmeza en las propias manos y organizar el Órgano Central. ¿Cómo organizarlo? — en el peor de los casos, dejando incluso una dirección de cinco (o restableciendo la de seis); pero este peor caso es improbable si tenemos una gran mayoría. Entonces, o derrotaremos definitivamente a los martovistas

(Plejánov ya habla ahora de un nuevo Vademécum*, viendo que no hay paz, y amenaza con atacar a las dos partes en litigio. ¡Eso es justamente lo que necesitamos!),
o diremos abiertamente que no tenemos un OC dirigente y lo convertiremos en un órgano de discusión con artículos libres de la mayoría y la minoría, firmados (aún mejor: trasladar la polémica con los martovistas a folletos, y en «Iskra» combatir sólo al gobierno y a los enemigos de la socialdemocracia).

Por tanto: abandonad la ingenua esperanza de trabajar pacíficamente en semejante atmósfera imposible.

Dirigid todas las fuerzas principales a las giras de visita, que venga Lan, asegurad de inmediato y definitivamente vuestros propios comités, lanzad luego el ataque a los ajenos y... ¡el congreso, el congreso no más tarde de enero!

P. D. Si Mártov pregunta a Lan respecto a la publicación de la 257, — que Lan transmita sin falta la denuncia a Kol, sin falta, ¡de lo contrario será un superescándalo! ¡Mártov y Dan, en las entrevistas, le dicen a Kol insolencias inadmisibles!

P. P. D. Hoy, día 18, otra nueva vileza de los martovistas: se niegan a publicar en el núm. 54 mi carta explicando por qué salí de la redacción**, con el pretexto de que Hans estaba en contra de la publicación de documentos (¡mienten por completo! ¡Hans estaba en contra en condiciones de paz!). La negativa viene acompañada de un cúmulo de infamias, como que el CC intentó apoderarse del OC, que las negociaciones versaban sobre la devolución de la confianza al CC, etc. La táctica es clara: encubrir hipócritamente la oposición de los Dan, Martínov, etc. contra el CC y, en el periódico, cubrir de lodo al CC a hurtadillas. De ningún modo dejaré sin respuesta el canalla del núm. 53. Telegrafiad de inmediato:

1) ¿Estáis de acuerdo con la impresión de mi carta fuera de «Iskra»? Acciones*** 203; 2) ¿Estáis de acuerdo en dirigir ahora mismo todas las fuerzas hacia el congreso? Acciones 204. Si a ambas preguntas respondéis: sí, entonces Acciones 407. Si a ambas: no, entonces Acciones 45.

Pasado mañana os enviaré mi carta sobre la salida de la redacción. Si no estáis de acuerdo con el congreso inmediato

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* — Guía. (N. de la Red.)

** Véase Obras Completas, 5ª ed., t. 8, págs. 98-104. (N. de la Red.)

*** — Acciones. (N. de la Red.)