Pienso que debemos agitar con todas nuestras fuerzas aquí y en Rusia por la sumisión al congreso del partido, y no al congreso de la Liga.

El boicot a «Iskra» (aunque sea la de marzo), por supuesto, es una tontería. Y no será la de marzo, sino, probablemente, la de Plejánov, porque Zasúlich y Akselrod darán rápidamente a Plejánov tres votos en el quinteto. ¡¡A esto llaman redacción!! Como complemento a su aguda observación sobre las reliquias de Sarov, aporto una pequeña estadística: en los 45 números del «Iskra» de seis miembros, de artículos y folletines, Martov escribió 39, yo 32, Plejánov 24, Stárover 8, Zasúlich 6 y P. B. Akselrod 4. ¡Esto en tres años! Ningún número fue compuesto (en el sentido técnico-redaccional) por nadie más que Martov o yo. ¡Y ahora – como recompensa por el escándalo, como recompensa por haber cortado Stárover una importante fuente de dinero – tomarlos a ellos en la redacción! Ellos luchaban por «divergencias de principio», – tan elocuentemente convertidas en la carta de Stárover del 3.XI a Plejánov en un cómputo de cuántos puestecitos necesitan. ¡Y debemos legalizar esa lucha por puestecitos, hacer un trato con ese partido de generales rechazados o ministros (grève générale des généraux*, como decía Plejánov) o con el partido de los histéricos escandalosos! ¿Para qué sirven entonces los congresos del partido, si los asuntos se resuelven con el compadrazgo en el extranjero, la histeria y los escándalos?

Todavía sobre la célebre «troika», en la que el histérico Martov ve el centro de mi «intrigantismo». Usted recuerda seguramente, desde los tiempos del congreso, mi programa del congreso y mi comentario a ese programa. Quisiera mucho que todos los miembros del partido conocieran ese documento, y por eso le transcribo una vez más con exactitud: «p. 23 (Tagesordnung**). Elección del CC y de la redacción del OC del partido».

Mi comentario: «El congreso elige a 3 personas para la redacción del OC y a 3 para el CC. Estas 6 personas juntas, por mayoría de 2/3, completan, si es necesario, la composición de la redacción del OC y del CC mediante cooptación y presentan el informe correspondiente al congreso. Tras la aprobación de este informe por el congreso, las cooptaciones posteriores las realizan por separado la redacción del OC y el CC»*.

¿Acaso no está claro que aquí se lleva a cabo una renovación de la redacción, imposible sin el acuerdo del CC (se necesitan 4 de 6 para la cooptación), quedando abierta la cuestión de ampliar el trío inicial o mantenerlo (cooptan «si es necesario»)? Este proyecto fue mostrado por mí a todos (y a Plejánov, por supuesto) antes del congreso. Por supuesto, la renovación era necesaria debido al descontento con el sexteto (y especialmente con Plejánov, que realmente tenía el voto del casi nunca participante P. B. Akselrod y de la dócil V. I. Zasúlich); por supuesto, en conversación privada con Martov expresé agudamente ese descontento, «insulté» tanto a Plejánov (especialmente) como a Akselrod y Zasúlich por sus caprichos, y supuse incluso ampliar el sexteto a un séptimo, etc. ¿Pero no es una histeria dar ahora la vuelta a esas conversaciones privadas y gritar que «la troika estaba dirigida contra Plejánov», que yo le tendía a Martov una «trampa», etc.? Por supuesto, cuando estamos de acuerdo con Martov, la troika estaría contra Plejánov, y cuando Plejánov lo está con Martov (sobre la cuestión de las manifestaciones, por ejemplo), entonces contra mí, etc. Los gritos histéricos solo encubren la miserable incapacidad de comprender que en la redacción deben estar exclusivamente verdaderos redactores, no ficticios; que debe ser un colegio de trabajo, no de gente común y corriente; que cada uno debe tener su propia opinión sobre cada cuestión (lo que nunca sucedió con la troika de no elegidos).

Martov aprobó mi plan de dos troikas, y cuando vio que en una cuestión se volvía contra él, contra Martov, entonces cayó en la histeria y ¡gritó sobre intrigantismo! ¡No en vano Plejánov lo llamó en los pasillos del congreso de la Liga «un hombre miserable»!

Sí... la maldita riña en el extranjero, eso es lo que se impuso a la decisión de la mayoría de los trabajadores rusos. Y Plejánov cambió, en parte por miedo al escándalo en el extranjero, en parte sintiendo (quizás) que en el quinteto él sería el tercero en discordia...

* huelga general de los generales. Red.
** orden del día. Red.
* Véase Obras, 5ª ed., tomo 7, págs. 399-400. Red.