10/XI. 03.

¡Querido Lidin! Tengo ganas de contarle nuestras «noticias políticas».

He aquí, para empezar, la cronología de los últimos acontecimientos. Miércoles (¿27 o 28 de octubre?): tercer día del congreso de la Liga. Mártov

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* La carta lleva una nota de V. I. Lenin: «Carta no enviada». — N. de la Red.

Carta de V. I. Lenin a G. M. Krzhizhanovski. — 8 de noviembre de 1903

Reducido

A M. N. LIÁDOV. 10 DE NOVIEMBRE DE 1903. 321

...grita histérico sobre el tema de que sobre nosotros pesa «la sangre de la vieja redacción» (expresión de Plejánov) y que por parte de Lenin hubo en el congreso algo así como intrigas, etc. Yo, con calma, le desafío por escrito (mediante una declaración al buró del congreso*) a que comparezca abiertamente ante todo el partido con acusaciones contra mí: yo me encargo de publicarlo todo. De lo contrario, es una simple Skandalsucht**. Mártov, por supuesto, «se bate en noble retirada», exigiendo (y sigue exigiendo) un tribunal de arbitraje; yo sigo exigiendo que tenga el valor de acusar abiertamente; de lo contrario, yo ignoro todo como miserables chismes.

Plejánov se niega a hablar debido a la conducta indigna de Mártov. Una decena de los nuestros presenta una declaración al buró del congreso, estigmatizando la «conducta indigna» de Mártov, que ha llevado la disputa al terreno de las rencillas, las suspicacias, etc. Dicho sea entre paréntesis, mi discurso de dos horas sobre «el viraje histórico del camarada Mártov»*** en el congreso del partido hacia la Versumpfung**** no provocó entre los martovistas ni una sola protesta por llevar la cuestión al terreno de las rencillas.

Viernes. Decidimos incorporar a la Liga a 11 nuevos miembros; por la noche, en una reunión privada con estos «granaderos» (como en broma los llamábamos), Plejánov ensaya todos los pasos para derrotar completamente a los martovistas. Escena. Una salva de aplausos.

Sábado. El CC lee su declaración sobre la no ratificación de los estatutos de la Liga y la ilegalidad de la asamblea (declaración previamente discutida con Plejánov hasta el más mínimo detalle, hasta la letra). Todos los nuestros se retiran del congreso entre los gritos de los martovistas: «¡gendarmes!», etc.

Sábado por la noche. Plejánov «cede»: no va a la escisión. Exige iniciar conversaciones de paz.

Domingo (1 de noviembre). Presento a Plejánov mi dimisión por escrito (no queriendo participar en una depravación tal como rehacer el congreso del partido bajo la influencia de

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* Véase «Declaración con motivo del informe de Mártov» (Obras Completas, 5ª ed., t. 8, pág. 53). — N. de la Red.

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 — afán de escándalo. — N. de la Red.

*** Véase «Informe sobre el II Congreso del POSDR» (Obras Completas, 5ª ed., t. 8, págs. 41-52). — N. de la Red.

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 — pantanización. — N. de la Red.

...un escándalo en el extranjero; ya no hablo de que, incluso desde un punto de vista puramente estratégico, no se podía haber elegido un momento más estúpido para hacer concesiones)*.

3 de noviembre. Stárover comunica por escrito a Plejánov, que ha iniciado las negociaciones, las condiciones de paz con la oposición: 1) las negociaciones las llevan la redacción del OC y el CC; 2) restablecimiento de la vieja redacción de «Iskra»; 3) cooptación en el CC en número a determinar durante las negociaciones. Cese de la cooptación en el CC a partir del inicio de las negociaciones; 4) 2 puestos (¡sic!) en el Consejo del Partido, y 5) reconocimiento de la legalidad del congreso de la Liga.

Plejánov no se inmuta. Exige que el CC ceda (!!!). El CC se niega y escribe a Rusia. Plejánov declara que se irá si el CC no cede. Yo entrego a Plejánov (6 de noviembre) todos los asuntos de la redacción, convencido de que Plejánov puede entregar a los martovistas no sólo el periódico, sino todo el CC a cambio de nada**.

Estado de las cosas: «Iskra» difícilmente saldrá a tiempo. Los martovistas se regocijan por su «victoria». Todos los nuestros (salvo las dos señoritas Axelrod***, fieles a Plejánov incluso en su Treulosigkeit****) se apartan de Plejánov y en la reunión (6 ó 7 de noviembre) le dicen amargas verdades (sobre el tema del «segundo Iscariote»).

Bien, ¿no es cierto? Yo no iré a la redacción, pero escribiré. Los nuestros quieren defender, en lo posible, al CC y proseguir una agitación intensificada contra los martovistas: un plan, en mi opinión, acertado.

Que se vaya Plejánov: entonces el Consejo del Partido entregará «Iskra» a una comisión y convocará un congreso extraordinario del partido. ¿Es que de verdad se va a permitir que la Liga en el extranjero, por una mayoría de 3-4 votos, rehaga el congreso del partido? ¿Acaso es decente, habiendo llevado la lucha a la mayor publicidad y casi a la ruptura, batirse en retirada y aceptar las condiciones de paz dictadas por los martovistas?

Quisiera saber su opinión.

Pienso que actuar à la Plejánov significa frustrar el congreso del partido y traicionar a su mayoría.

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* Véase Obras Completas, 5ª ed., t. 8, pág. 64. — N. de la Red.

** Véase el presente tomo, págs. 316-317. — N. de la Red.

*** Se refiere a I. I. y L. I. Axelrod. — N. de la Red.

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 — perfidia. — N. de la Red.

Pienso que con todas nuestras fuerzas debemos agitar aquí y en Rusia por la subordinación al congreso del partido y no al congreso de la Liga.

El boicot a «Iskra» (aunque sea martovista), por supuesto, es una estupidez. Y acaso no será martovista, sino plejanovista, pues Zasúlich y Axelrod darán rápidamente a Plejánov tres votos entre cinco. ¡Y a eso le llaman redacción! Como complemento a su ocurrente observación sobre las reliquias de Sarov, adjunto una pequeña estadística: en 45 números de la «Iskra» de seis, de los artículos y folletones, Mártov escribió 39, yo 32, Plejánov 24, Stárover 8, Zasúlich 6 y P. B. Axelrod 4. ¡En tres años! Ni un solo número fue compuesto (en el sentido técnico-redaccional) por nadie más que Mártov o yo. ¡Y ahora, como premio al escándalo, como premio por haber cortado Stárover una importante fuente de dinero, meterlos en la redacción! Lucharon por «divergencias de principio», que de manera tan expresiva se transformaron en la carta de Stárover del 3 de noviembre a Plejánov en un cálculo de cuántos puestos necesitan. ¡Y nosotros debemos legalizar esa lucha por los puestos, hacer un trato con ese partido de generales o ministros desechados (greve générale des généraux*, como decía Plejánov) o con un partido de histéricos escandalistas! ¿Para qué entonces los congresos del partido, si las cosas se deciden mediante el compadreo en el extranjero, la histeria y el escándalo?

Otra cosa sobre la famosa «troika», en la que el histérico Mártov ve el centro de mi «intrigantismo». Seguramente recuerda, desde los tiempos del congreso, mi programa del congreso y mi comentario a ese programa. Me gustaría mucho que todos los miembros del partido conocieran ese documento, y por eso una vez más se lo transcribo con exactitud: «punto 23 (Tagesordnung**). Elección del CC y de la redacción del Órgano Central del partido».

Mi comentario: «El congreso elige a 3 personas para la redacción del OC y a 3 para el CC. Estas 6 personas en conjunto, por mayoría de 2/3, completan, si es necesario, la composición de la redacción del OC y del CC mediante cooptación y presentan el correspondiente informe al congreso. Tras la aprobación de dicho informe

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 — huelga general de generales. — N. de la Red.

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 — orden del día. — N. de la Red.

...por el congreso, la cooptación ulterior será realizada por la redacción del OC y el CC por separado»*.

¿Acaso no está claro que con esto se lleva a cabo una renovación de la redacción, imposible sin el consentimiento del CC (se necesitan 4 de 6 para la cooptación), quedando abierta la cuestión de ampliar la troika inicial o mantenerla (se cooptará «si es necesario»)? Este proyecto se lo enseñé a todos (y a Plejánov, por supuesto) antes del congreso. Por supuesto, la renovación era necesaria por el descontento con la sexteta (y en particular con Plejánov, que de hecho disponía del voto de P. B. Axelrod, que casi nunca participaba, y de la dócil V. I. Zasúlich); por supuesto, en conversación privada con Mártov expresé con dureza ese descontento, «regañé» a Plejánov (en especial), a Axelrod y a Zasúlich por sus caprichos, supuse incluso ampliar la sexteta a siete, etc. Pero ¿no es histeria tergiversar ahora esas conversaciones privadas y gritar que «la troika estaba dirigida contra Plejánov», que yo tendí una «trampa» a Mártov, etc.? Por supuesto, cuando estábamos de acuerdo con Mártov, la troika habría estado contra Plejánov, y cuando Plejánov está con Mártov (en la cuestión de las manifestaciones, por ejemplo), entonces estaría contra mí, etc. Los alaridos histéricos no hacen más que ocultar una penosa incapacidad de comprender que en la redacción debe haber exclusivamente redactores auténticos y no ficticios, que debe ser un colegio de trabajo y no de filisteos, que en ella cada uno debe tener sobre cada cuestión su propia opinión (cosa que jamás sucedió con la troika de los no elegidos).

Mártov aprobó mi plan de las dos troikas, pero cuando vio que en una cuestión se volvía contra él, contra Mártov, entonces cayó en la histeria y ¡se puso a gritar sobre intrigantismo! ¡No en vano Plejánov lo llamó en los pasillos del congreso de la Liga «un hombre lastimoso»!

Sí... la vil reyerta en el extranjero pudo más que la decisión de la mayoría de los trabajadores rusos. Y Plejánov traicionó, en parte por miedo al escándalo en el extranjero, en parte sintiendo (tal vez) que en la quinteta él mismo sería el tercero...

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* Véase Obras Completas, 5ª ed., t. 7, págs. 399-400. — N. de la Red.

...la lucha por el CC, por un nuevo congreso pronto (en verano): eso es lo que nos queda.

Mi cuaderno, recupérelo como sea*. Fue enviado por Poleátev (Bauman) exclusiva y personalmente a Vécheslov. Shergov pudo tomarlo sólo de manera fraudulenta, violando la confianza. Léaselo usted a quien quiera, no lo entregue a nadie y devuélvamelo.

A Vécheslov hay que desalojarlo de todas las posiciones. Tome usted la carta del CC para sí, preséntese ante el Parteivorstand** como agente del CC y asuma por completo todas las relaciones alemanas.

Por su folleto, soy muy culpable ante usted. Sólo he podido leerlo una vez. Requiere una reelaboración, cuyo plan aún no he tenido tiempo de esbozar.

Suyo, Lenin

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Escrito en Ginebra

Publicado por primera vez en 1928

en Lenin Miscelánea VII

Se reproduce según el manuscrito