Abreviado

... en histeria grita sobre el tema de que sobre nosotros pesa la «sangre de la vieja redacción» (expresión de Plejánov) y que por parte de Lenin hubo en el congreso algo así como intrigas, etc. Yo, con calma, le desafío por escrito (mediante una declaración al Buró del congreso*) a que se presente abiertamente ante todo el partido con acusaciones contra mí: me encargo de publicarlo todo. De lo contrario, esto no es más que simple *Skandalsucht**.* Mártox, naturalmente, «emprende una noble retirada», exigiendo (y sigue exigiéndolo aún ahora) un tribunal de arbitraje; yo continúo exigiéndole que tenga el valor de acusar abiertamente; de lo contrario, ignoro todo como viles chismes.

Plejánov se niega a hablar debido a la conducta indigna de Mártox. Una decena de los nuestros presentan una declaración al Buró del congreso, estigmatizando la «conducta indigna» de Mártox, que ha trasladado la disputa al terreno de las rencillas, las sospechas, etc. Dicho sea entre paréntesis, mi discurso de dos horas sobre el «viraje histórico del camarada Mártox»*** en el congreso del partido hacia la *Versumpfung***** no provocó entre los martovistas ni una sola protesta por haber trasladado la cuestión al terreno de las rencillas.

Viernes. Decidimos incorporar a la Liga a 11 nuevos miembros; por la noche, en una reunión privada con estos «granaderos» (como los llamábamos en broma), Plejánov ensaya todos los pasos con los que derrotaremos por completo a los martovistas. Escena. Estruendo de aplausos.

Sábado. El Comité Central lee su declaración sobre la no ratificación de los estatutos de la Liga y la ilegalidad de la reunión (declaración previamente discutida con Plejánov hasta los más mínimos detalles, hasta la letra). Todos los nuestros abandonan el congreso entre los gritos de los martovistas: «¡gendarmes!», etc.

Sábado por la noche. Plejánov «se rajó»: no va a la escisión. Exige el inicio de negociaciones de paz.

Domingo (1. XI). Le presento a Plejánov mi dimisión por escrito (no deseo participar en tal depravación como es rehacer un congreso del partido bajo la influencia

* Véase «Declaración a propósito del informe de Mártox» (Obras, 5.ª ed., t. 8, pág. 53). — N. de la Red.
** — afán de escándalo. — N. de la Red.
*** Véase «Informe sobre el II Congreso del POSDR» (Obras, 5.ª ed., t. 8, págs. 41-52). — N. de la Red.
**** — del atascamiento. — N. de la Red.

del escándalo en el extranjero; por no hablar ya de que, incluso desde un punto de vista puramente estratégico, no se podía haber elegido un momento más estúpido para hacer concesiones)*.

3. XI. Starovier comunica por escrito a Plejánov, que ha iniciado las negociaciones, las condiciones de paz con la oposición: 1) las negociaciones las llevan la redacción del Órgano Central y el Comité Central; 2) restablecimiento de la vieja redacción de «Iskra»; 3) cooptación en el Comité Central en un número que se determinará durante las negociaciones. Cese de la cooptación en el CC a partir del inicio de las negociaciones; 4) 2 puestos (¡*sic*!) en el Consejo del partido y 5) reconocimiento de la legalidad del congreso de la Liga.

Plejánov no se inmuta. Exige que el Comité Central ceda (¡¡¡!!!). El Comité Central se niega y escribe a Rusia. Plejánov declara que dimitirá si el Comité Central no cede. Yo le entrego a Plejánov (6. XI) todos los asuntos de la redacción, convencido de que Plejánov puede entregar a los martovistas no sólo el periódico, sino también todo el Comité Central a cambio de nada**.

Estado de la situación: «Iskra» difícilmente saldrá a tiempo. Los martovistas se regocijan por su «victoria». Todos los nuestros (a excepción de las dos señoritas Axelrod***, fieles a Plejánov incluso en su *Treulosigkeit*****) se apartan de Plejánov y en la reunión (el 6 o el 7. XI) le dicen amargas verdades (sobre el tema del «segundo Isari»).

¿Verdad que está bien? Yo no voy a la redacción, pero escribiré. Los nuestros quieren defender, en la medida de lo posible, al Comité Central y continuar una agitación enérgica contra los martovistas: plan, en mi opinión, correcto.

Que dimita Plejánov: entonces el Consejo del partido entregará «Iskra» a una comisión y convocará un congreso extraordinario del partido. ¿Acaso, de verdad, se puede permitir que la Liga en el extranjero, por una mayoría de 3-4 votos, rehaga un congreso del partido? ¿Acaso es decente, después de haber llevado la lucha a la mayor publicidad y casi a la ruptura, tocar retirada y aceptar las condiciones de paz dictadas por los martovistas?

Quisiera conocer su opinión.

Creo que actuar *à la* Plejánov significa hacer fracasar el congreso del partido y traicionar a su mayoría.

* Véase Obras, 5.ª ed., t. 8, pág. 64. — N. de la Red.
** Véase el presente tomo, págs. 316-317. — N. de la Red.
*** Se alude a I. I. y L. I. Axelrod. — N. de la Red.
**** — perfidia. — N. de la Red.