Publicado a finales de diciembre de 1903 en el libro: «Actas del II Congreso Ordinario de la Liga Extranjera de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa». Ginebra

Se publica según el texto de las «Actas»

## 1. Observaciones sobre el orden del día. 13 (26) de octubre

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No hay por qué limitar de antemano el trabajo sobre los estatutos. Los estatutos serán nuevos, por lo tanto, se puede dejar «elaboración de los estatutos»{26}.

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Una hora es poco para mi informe. Por supuesto, puedo condensarlo, pero creo que eso no conviene a los intereses de la reunión. Pido al presidente que consulte al congreso para conocer su opinión. ¿Me ampliará el tiempo o debo acortar el informe?

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La Liga eligió a dos delegados. El camarada Martov renunció a sus poderes, y ahora el único delegado legal soy yo. Si se han levantado todas las restricciones de tiempo para los oradores, no entiendo qué sentido tiene la propuesta de Martov{27}. Hay muchos aquí que estuvieron en el congreso, y creo que habrá no una sola co-información, sino toda una serie de ellas.

## 2. Observaciones preliminares al informe sobre el II Congreso del POSDR. 13 (26) de octubre

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Lénin hace observaciones preliminares a su informe. Propongo, en primer lugar, conservar los seudónimos utilizados en el congreso, pues estoy demasiado acostumbrado a ellos y me será más fácil usarlos que recordar cada vez a qué organización pertenecía cada delegado. En segundo lugar, pienso abordar también las reuniones de la organización de «Iskra» que tuvieron lugar en los intervalos entre las sesiones del congreso, por así decirlo, de manera privada. Creo que es posible hacerlo, en primer lugar, porque la Liga era la sección en el extranjero de la organización de «Iskra»; en segundo lugar, porque la organización de «Iskra» ha sido disuelta; en tercer lugar, porque sin estos datos me será más difícil aclarar el verdadero sentido de los acontecimientos del congreso del partido.

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El camarada Martov está en contra de que se aborden las reuniones privadas de la organización de «Iskra», ya que no se levantaron actas de ellas, pero ahora tampoco hay aún actas del congreso del partido, y tampoco puedo remitirme a ellas. El camarada Martov está presente aquí; él podrá hacer correcciones si se desliza alguna inexactitud. Si las reuniones privadas de «Iskra» tienen importancia para el asunto, yo las revelaré también ante un público más amplio; de todas formas, el camarada Martov no conseguirá ocultarlas («¡Oh!»). Recuerdo perfectamente a quién no dejé entrar en esas reuniones y quién salió de ellas, y hablaré mucho de ello. Por supuesto, puede haber errores, y no puedo reconstruirlo todo de memoria. Lo más importante es la agrupación política de las personas. De cada votación en particular, por supuesto, solo puedo reconstruirla aproximadamente, pero en general está completamente clara para mí. No conviene a los intereses del asunto ocultar a la Liga lo que concierne a la organización de «Iskra», que ya ha sido disuelta, y que ya ha pasado a ser patrimonio del partido. En cuanto a los seudónimos de las actas, por supuesto, son mejores, pero no he leído las actas y por eso no los conozco.

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El camarada Martov teme que, al hablar de las reuniones privadas de «Iskra», se pueda caer en el terreno del chisme. No tenía intención de abordar el terreno del chisme, y «ya veremos» quién conseguirá mantenerse a la altura de la discusión de principios y quién tendrá que descender a esa esfera sombría («¡Oh!»). «¡Ya veremos», «ya veremos»! Me considero completamente libre para abordar las reuniones de la redacción, y no tendré nada en contra si el camarada Martov también las aborda, pero debo señalar que durante el congreso no tuvimos ni una sola reunión específica de la redacción.

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Efectivamente, yo mismo pregunté a la reunión, y nadie me detuvo. Creo que es totalmente conveniente hablar libremente de todo. Hay una diferencia gigantesca entre las conversaciones privadas y las reuniones de la organización de «Iskra». En cualquier caso, que la reunión se pronuncie. Mientras la Liga no considere necesario que yo hable de las reuniones privadas de la organización de «Iskra», no lo haré.

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El objetivo principal de mi informe es demostrar que el camarada Martov se equivocaba, pero en su insinuación respecto al camarada Plejánov veo algo completamente distinto{28}. Recuerdo una frase mía, dicha en el congreso del partido, en una ocasión: «qué tormenta de indignación suelen provocar las personas que en la comisión dicen una cosa y en la sesión, otra»[17]. Insinuar tal comportamiento ya no es discutir la conducta política, sino pasar al terreno personal. En cuanto a la declaración de P. B. Axelrod de que X. se fue completamente desinformado, puedo afirmar que eso es completamente falso{29}. Él mismo se dirigió a mí por carta, en la que me comunicaba que, en su opinión, en toda esta división hay mucho de personal y poco de principios. De ello deduzco que ya estaba informado. Y a su petición de expresar mi opinión sobre el congreso, también tuve ocasión de escribirle más de una vez.

## 3. Informe sobre el II Congreso del POSDR. 14 (27) de octubre

Lénin, antes de comenzar el informe, se detiene en los debates de la sesión anterior, relativos a la cuestión de hasta qué punto se pueden abordar las reuniones privadas de los iskristas que tuvieron lugar durante el congreso del partido. Interpreta la decisión de ayer del congreso en el sentido de que los informantes deben abordar los hechos no registrados en actas solo en un grado mínimo y, por lo tanto, al relatar las reuniones de los miembros de la organización de «Iskra», tiene la intención de abordar solo los resultados de las votaciones.

Después de esta introducción, pasa a relatar el período inmediatamente anterior al congreso del partido. En el Comité Organizador (CO), cuya tarea era preparar el congreso, predominaban los iskristas, y su actividad se desarrollaba precisamente en la dirección iskrista. Pero ya durante la preparación del congreso se reveló que en el CO distaba mucho de haber unidad completa. En primer lugar, formaba parte de él un bundista que intentaba aprovechar cualquier pretexto para entorpecer la convocatoria de un congreso de orientación iskrista; este miembro del CO seguía siempre su propia línea. En el CO había también dos miembros de «Rabochi del Sur»; aunque se consideraban iskristas e incluso anunciaron su adhesión a «Iskra», sobre lo cual se mantuvieron largas negociaciones, no se les podía reconocer plenamente como tales. Por último, incluso entre los propios iskristas que formaban parte del CO no había unidad completa, había desacuerdos entre ellos. Es importante señalar también la decisión del CO sobre la cuestión de los mandatos imperativos. Esta cuestión surgió mucho antes del congreso y se resolvió en el sentido de que los mandatos imperativos debían ser abolidos. En el mismo sentido y de la manera más categórica se pronunció también la redacción sobre esta cuestión. Esta decisión se aplicaba también a ella misma. Se acordó que en el congreso, que representa la instancia suprema del partido, ningún miembro del partido, incluida la redacción, debía considerarse vinculado por obligación alguna ante la organización que lo había enviado. En vista de esta decisión, elaboré un proyecto de Tagesordnung[18] del congreso con comentarios al mismo, que decidí presentar al congreso en mi propio nombre. En este proyecto, en el punto 23, se hizo una anotación al margen sobre la elección de tres personas para la redacción y para el CC{30}. Relacionado con este punto hay otro hecho. Dado que la redacción constaba de 6 personas, se decidió de común acuerdo que, en caso de que durante el congreso fuera necesario convocar una reunión de la redacción y los votos se dividieran por igual, se invitara a la reunión con voto decisivo al camarada Pavlovich.

Mucho antes del comienzo del congreso empezaron a llegar los delegados. El CO les dio la posibilidad de conocer previamente a la redacción. Era completamente natural que los iskristas desearan presentarse al congreso solidarios, compenetrados, y con este fin se mantenían conversaciones privadas con los delegados que llegaban, y también se organizaban reuniones para elaborar la unidad de puntos de vista. En estas reuniones, la fisonomía de algunos delegados se aclaró con suficiente nitidez. Por ejemplo, en una de tales reuniones, cuando leí un informe sobre la cuestión nacional{31}, el delegado de la región minera se expresó en el espíritu del PPS{32}, mostrando en general una extrema confusión de ideas.

Tales son los hechos que precedieron al congreso.

Ahora explicaré cómo resulté ser el único delegado de la Liga, cuando esta había elegido a dos. Resultó que de la organización rusa de «Iskra»{33}, que también debía enviar a dos delegados, ninguno llegó al congreso. Entonces, antes del comienzo del congreso, en una reunión de los iskristas se decidió que uno de los dos delegados elegidos por la Liga renunciara a su mandato, cediéndoselo al otro delegado, y que él mismo se presentara como delegado de la organización de «Iskra», tomando sus dos mandatos, con el fin de que, en caso de que llegara de Rusia el delegado elegido, le cediera uno de los dos mandatos de la organización de «Iskra». Tanto a Martov como a mí nos interesaba naturalmente ser delegados de «Iskra», dado el insignificante papel que desempeñaba la Liga. Resolvimos esta disputa echándolo a suertes.

La primera cuestión previa –la elección de la mesa del congreso– provocó cierta discrepancia, aunque no significativa, entre Martov y yo. Este último insistía en la elección de 9 personas, incluyendo en este número incluso a un bundista. Por mi parte, consideraba necesario elegir una mesa que pudiera manifestar una política firme y sólida y, en caso necesario, supiera aplicar incluso los llamados «puños de hierro». Fueron elegidos: Plejánov, Lénin y Pavlovich.

Además de cinco bundistas, en el congreso había dos delegados de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero y un delegado de la «Unión de Lucha» de Petersburgo que votaba casi siempre con ellos. Estas personas desde el principio alargaron enormemente los debates. Solo el reglamento del congreso consumió una cantidad increíble de tiempo. Se produjeron interminables discusiones sobre el lugar del Bund en el partido, que duraron varias sesiones. Las mismas dilaciones provocó el bundista que entró en la comisión de verificación de mandatos. A cada paso obstruía, no estaba de acuerdo en ninguna cuestión con los otros miembros de esta comisión, de la que yo también formaba parte, y constantemente se quedaba con su «opinión particular». Ante la observación de que así el congreso podía alargarse, el bundista respondió «y que se alargue», y se mostró dispuesto a estar reunido en la comisión todo el tiempo que fuera necesario. Solo muy pasada la medianoche se logró terminar el trabajo de verificación de mandatos.

En los primeros días de sesiones del congreso se produjo un incidente con el CO. Según los estatutos elaborados por él, al congreso solo podían ser invitados con voz consultiva los «destacados militantes del partido». La comisión de verificación de mandatos rechazó la solicitud del grupo «Borba» de que se admitiera su mandato. En esta comisión participaban dos miembros del CO, que se pronunciaron categóricamente en contra de la admisión al congreso del representante de «Borba». Cuando el ponente de la comisión comunicó al congreso esta decisión, surgieron largos debates «a favor» y «en contra» de la admisión, en los que uno de los iskristas expresó la opinión de que no se debía en absoluto invitar al representante de «Borba» al congreso, ya que este grupo solo se dedicaba a intrigar, intentaba colarse por todas las rendijas, sembraba la discordia por doquier, etc. (Trotski: «En vano no menciona el nombre del orador, eso lo dije yo». P. Axelrod: «Por lo visto, el ponente no lo considera ventajoso para él».) Efectivamente, fue el camarada Trotski quien caracterizó tan duramente al grupo «Borba». En el momento álgido de las discusiones sobre la admisión al congreso del representante del grupo «Borba», uno de los delegados de «Rabochi del Sur»{34}, que había llegado tarde al congreso y acababa de presentarse, pidió a la reunión un receso de 5 minutos para conocer todas las circunstancias relacionadas con la cuestión debatida. Cuando se concedió este receso, los miembros del CO celebraron una reunión allí mismo, junto a la ventana. Hay que señalar que ya antes del comienzo del congreso, algunos miembros del CO tenían cierto descontento contra la redacción. Así, el miembro del Bund en el CO estaba extremadamente indignado de que la redacción hubiera designado su donativo de 500 marcos a los socialdemócratas alemanes para las elecciones como enviado por ella y por el CO, sin haber obtenido previamente la autorización de este último. En este acto inocente, completamente natural ante la imposibilidad de comunicarse rápidamente con los camaradas rusos, el bundista vio que la redacción, residiendo en el extranjero, disponía del nombre del CO sin consultarlo. En el CO se presentó incluso la propuesta de hacer una amonestación a la redacción por esto, lo cual se hizo, ya que al bundista se unió el camarada NN, que era miembro de la organización de «Iskra». Cuando le comuniqué esto a Martov, este último se indignó profundamente, declarando que era una «villanía». (Martov: «No, la palabra “villanía” no la utilicé».) No recuerdo la expresión exacta. Martov añadió que él «no lo dejaría así». Yo le convencía de que no era tan importante y que era mejor callar, sin dar importancia a este incidente. Cuando terminó la reunión del CO junto a la ventana, el camarada Pavlovich, que formaba parte de este, comunicó a los otros dos miembros de la mesa que, a propuesta del delegado rezagado de «Rabochi del Sur», también miembro del CO, se había tomado la decisión, por mayoría de votos, con la excepción de él, Pavlovich, de invitar al congreso al representante de «Borba», Riazánov, con derecho a voz consultiva. El camarada Pavlovich protestó enérgicamente contra esta decisión y, en vista de la ausencia de mandatos imperativos, se consideró con derecho a protestar en el congreso contra tal decisión. A nosotros, los miembros de la mesa, así como a la redacción y a otros iskristas, nos indignó en grado sumo este acuerdo del CO. El miembro del CO que ya he mencionado, el camarada NN, en la sesión de la comisión de verificación de mandatos se había pronunciado él mismo contra la admisión del representante de «Borba» al congreso; ahora, en cambio, en la reunión del CO, aceptó su invitación. Él mismo estaba ahora colando a Riazánov en el congreso. Así pues, habíamos caído en una trampa. Entonces decidimos librar una lucha enérgica contra este indignante acuerdo del CO. Muchos hablaron en su contra. Yo, en mi discurso sobre este asunto, dije lo siguiente: «Qué tormenta de indignación provocan en los congresos europeos aquellas personas que dicen una cosa en las comisiones y otra en el congreso». Al decir esto, me refería a NN, miembro de la organización de «Iskra». Cuando el camarada Pavlovich comunicó al congreso su protesta contra esta decisión del CO, el miembro de «Rabochi del Sur» vio en ello una violación de la disciplina, un procedimiento desorganizador, etc., y exigió al congreso un castigo digno para el camarada Pavlovich por tal acto. Pero nosotros refutamos todos estos argumentos. La mayoría del CO resultó derrotada. Se adoptó una resolución de que el CO, como colectivo, no tenía derecho a influir en la composición del congreso después de que este hubiera elegido la comisión de verificación de mandatos. La propuesta de invitar a Riazánov fue rechazada. Pero incluso después del congreso he tenido que oír de algunos iskristas dudas sobre por qué no se admitió al miembro de «Borba» en el congreso. (Deich: «Yo también lo manifesté en el congreso».) Completamente cierto, y también en otras cuestiones, de las que hablaré más adelante, el camarada Deich no siempre votó al unísono con todos los iskristas, por ejemplo, en la cuestión de la igualdad de derechos de las lenguas. Algunos iskristas expresan ahora puntos de vista sumamente extraños, como que el CC debe reflejar en su actividad todo tipo de vacilaciones y concepciones primitivas dentro del partido. En este mismo espíritu hablaron en el congreso algunos iskristas poco firmes y vacilantes. De modo que resulta que la idea de que todos los que se consideran iskristas lo son en realidad es completamente falsa. Hay iskristas que se avergüenzan incluso de llamarse iskristas, esto es un hecho. Hay iskristas que luchan contra «Iskra», que le ponen diferentes obstáculos, que entorpecen su actividad. «Iskra» se ha hecho popular, se ha puesto de moda llamarse iskrista, pero esto no impide que muchos sigan siendo lo que eran antes, antes de su reconocimiento por muchos comités. Tales iskristas poco fiables le han causado mucho daño. Si al menos lucharan contra ella directa, abiertamente... Pero no, actúan a escondidas, desde la esquina, de forma imperceptible, secreta.

El segundo punto del Tagesordnung del congreso del partido estaba dedicado al programa del partido. Los partidarios de «Rabocheye Delo», los bundistas y varios delegados sueltos, a quienes durante el congreso se les puso el mote de «el pantano», hicieron una obstrucción increíble. Los debates sobre el programa se alargaron de manera inverosímil. Solo Akímov presentó más de una decena de enmiendas. Se discutió literalmente por palabras sueltas, por tal o cual conjunción. Un bundista que formaba parte de la comisión de revisión del proyecto de programa preguntó con toda razón: ¿de quién es el proyecto que examinamos, el propuesto por la redacción de «Iskra» o el presentado por Akímov? De tantas enmiendas que hubo que discutir. Las enmiendas eran insignificantes, y el programa fue adoptado sin cambios mínimamente serios; sin embargo, los debates sobre él requirieron alrededor de 20 sesiones. Hasta tal punto fue improductivo el trabajo del congreso debido a la oposición que le hacían diferentes elementos antiiskristas y quasi[19]-iskristas.

El segundo incidente grave ocurrido en el congreso después del incidente con el CO fue el incidente a propósito de la igualdad de derechos de las lenguas o, como lo llamaban irónicamente en el congreso, «sobre la libertad de las lenguas». (Martov: «O “sobre los burros”». Risas.) Sí, y «sobre los burros». La cuestión es la siguiente. En el proyecto de programa del partido se habla de la igualdad de derechos de todos los ciudadanos, independientemente del sexo, la nacionalidad, la religión, etc. Los bundistas no se conformaron con esto y comenzaron a exigir que se incluyera en el programa el derecho de cada nacionalidad a recibir instrucción en su idioma, así como a dirigirse en él a las diferentes instituciones públicas y estatales. En respuesta a la observación de un bundista muy locuaz, que señaló, como ejemplo, la ganadería caballar estatal, el camarada Plejánov señaló que de la ganadería caballar no podía hablarse, ya que los caballos no hablan, y «solo hablan los burros». Los bundistas se ofendieron por esto, evidentemente tomando esta broma como algo personal.

En la cuestión de la igualdad de derechos de las lenguas se manifestó por primera vez la escisión. Además de los bundistas, los de «Rabocheye Delo» y el «pantano», algunos de los iskristas también se pronunciaron por la «libertad de las lenguas». El camarada Deich, con sus votos sobre esta cuestión, provocaba en nosotros sorpresa, indignación, etc.; tan pronto se abstenía como votaba contra nosotros. A fin de cuentas, esta cuestión se resolvió de manera amistosa y por unanimidad.

En general, en la primera mitad del congreso todos los iskristas actuaron al unísono. Los bundistas decían que había una conspiración contra ellos. Un bundista, en su discurso, caracterizó al congreso como una «mayoría compacta». En respuesta a esto, expresé el deseo de que todo nuestro partido se convirtiera en una sola mayoría compacta[20].

Un cuadro completamente distinto presenta la segunda mitad del congreso. A partir de este momento comienza el viraje histórico de Martov. Las divergencias que se manifestaron entre nosotros no fueron en absoluto insignificantes. Se derivaban de una incorrecta apreciación por parte de Martov del momento presente. El camarada Martov se desvió de la línea que había seguido antes.

El quinto apartado del Tagesordnung estaba dedicado a los estatutos. A propósito de su primer punto surgieron disputas entre Martov y yo ya en la comisión. Defendíamos formulaciones diferentes. Mientras que yo proponía reconocer como miembro del partido a quien, compartiendo el programa del partido y prestándole apoyo material, formara parte de alguna organización del partido, Martov consideraba suficiente, además de las dos primeras condiciones, el trabajo bajo el control de una de las organizaciones del partido. Yo defendía mi formulación y señalaba que no podíamos dar otra definición del miembro del partido sin apartarnos del principio del centralismo. Reconocer como miembro del partido a una persona que no forma parte de ninguna organización del partido significa pronunciarse contra todo control del partido. Aquí Martov introducía un nuevo principio, completamente contrario a los principios de «Iskra». La formulación de Martov ampliaba los límites del partido. Él se remitía a que nuestro partido debía ser un partido de masas. Abría de par en par las puertas a todo tipo de oportunistas, extendía los límites del partido hasta su completa difuminación. En nuestras condiciones, esto representa un gran peligro, ya que es muy difícil establecer el límite entre un revolucionario y un charlatán ocioso; por eso necesitábamos restringir el concepto de partido. El error de Martov consistió en que abría ampliamente las puertas del partido a cualquier advenedizo, mientras que se revelaba que, incluso en el congreso, una tercera parte pertenecía al número de los que acechaban. Martov en este caso manifestó oportunismo. Su formulación introducía una falsa disonancia en los estatutos: cada miembro del partido debe estar bajo el control de la organización, de modo que el CC tenga la posibilidad de llegar hasta el último miembro del partido. Mi formulación daba un estímulo para organizarse. El camarada Martov rebajaba el concepto de «miembro del partido», mientras que, en mi opinión, debe estar alto, muy alto. Al lado de Martov se pasaron «Rabocheye Delo», el Bund y el «pantano», con cuya ayuda hizo aprobar el primer apartado de los estatutos.

Entonces Martov empezó a hablar de los «rumores deshonrosos» que se difundían sobre él. En las indicaciones sobre con quién se había aliado Martov no había ninguna ofensa. Yo mismo fui objeto de los mismos reproches cuando me alíe con el camarada Bruker. Y no me ofendí en absoluto cuando Martov me envió una nota en la que decía: «mira quién vota contigo». Es cierto que mi alianza con Bruker fue temporal y casual. En cambio, la alianza de Martov con el Bund resultó sólida. Yo estaba en contra de la formulación de Martov, ya que constituía un Versumpfung[21]. Yo prevenía a Martov de ello, y nuestros adversarios, siguiendo a Martov como un solo hombre, ilustraban elocuentemente este error. Pero lo más peligroso no es que Martov cayera en el pantano, sino que, habiendo caído en él casualmente, no intentó salir de él, sino que se hundía cada vez más. Los bundistas sintieron que se habían convertido en dueños de la situación e imprimieron su sello en los estatutos del partido.

Durante la segunda mitad del congreso también se formó una mayoría compacta, pero esta vez compuesta ya por la coalición de los martovistas, más el «pantano», más la minoría compacta de «Rabocheye Delo» y el Bund. Y esta mayoría compacta estaba contra los iskristas. Un bundista, viendo las disensiones entre los iskristas, dijo: «Es agradable discutir cuando los jefes se pelean». No me explico por qué el Bund se retiró en tales circunstancias. Resultaba ser el dueño de la situación y podría haber hecho aprobar muchas cosas. Lo más probable es que tuviera un mandato imperativo.

Después de que el primer apartado de los estatutos quedara estropeado, tuvimos que atar la vasija rota lo más fuerte posible, con un doble nudo. Naturalmente, nos surgió el temor de que nos acecharan, nos traicionaran. En vista de ello, era necesario introducir la cooptación mutua en los organismos centrales para asegurar al partido la unidad de su acción. A propósito de esta cuestión surgió de nuevo la lucha. Era necesario hacerlo de modo que para el III Congreso del partido no pudiera repetirse lo mismo que ocurrió con el CO. Era necesario crear un ministerio iskrista consecuente y honesto. En este punto fuimos derrotados de nuevo. El punto sobre la cooptación mutua en los organismos centrales fue rechazado. El error de Martov, apoyado por el «pantano», se reveló aún más claramente. A partir de este momento la coalición se formó por completo, y bajo la amenaza de la derrota nos vimos obligados a cargar nuestros fusiles con doble carga. El Bund y «Rabocheye Delo» estaban sentados y con sus votos decidían el destino del congreso. De ahí surgió una lucha tenaz y encarnizada.

Pasemos ahora a las reuniones privadas de la organización de «Iskra». En estas reuniones nos ocupamos principalmente de la cuestión de la composición del CC. Durante las cuatro reuniones de la organización de «Iskra» se mantuvieron debates en torno al camarada NN, a quien una parte de los iskristas quería expresar su desconfianza política, pero en modo alguno en el sentido literal de la palabra, pues nadie atribuía nada absolutamente deshonroso a NN, sino en el sentido especial de la idoneidad de NN para el ministerio iskrista; por esto se produjeron peleas desesperadas. En la última reunión de los 16, 9 personas se pronunciaron contra NN, 4 a favor, los demás se abstuvieron. También se decidió allí en qué composición formar ahora nuestro ministerio.

Martov y yo proponíamos diferentes «troikas»; no pudimos ponernos de acuerdo sobre ellas. No queriendo dividir los votos en el congreso, decidimos proponer una lista de compromiso. Hacíamos todo tipo de concesiones: yo aceptaba una lista con dos martovistas. La minoría no aceptó esto. Entre otras cosas, el miembro de «Rabochi del Sur» no quería figurar en nuestra lista, aceptando al mismo tiempo estar en la lista de los martovistas. «Rabochi del Sur» –un elemento ajeno– decidía la cuestión del CC. Después de que los iskristas se escindieran, tuvimos que reunir a nuestros partidarios y nos lanzamos a una agitación ardiente. La inesperada retirada del Bund cambió inmediatamente toda la situación. Con su retirada se formaron de nuevo una mayoría y una minoría compactas. Nosotros resultamos ser mayoría e hicimos elegir al CC a los que queríamos.

Tales son las circunstancias que condujeron a la escisión. Una gran falta de tacto por parte de Martov fue sacar al congreso la cuestión de la ratificación de los seis redactores de «Iskra», cuando sabía que yo iba a insistir en la electividad de la redacción. Esto equivalía a reducir la cuestión de la elección de la redacción a una expresión de desconfianza hacia personas concretas de la redacción.

El sábado, a las 5, terminaron las elecciones. Procedimos a discutir las resoluciones. Para esto nos quedaban solo unas pocas horas. Como consecuencia de los entorpecimientos y las dilaciones por parte del «pantano», tuvimos que eliminar del Tagesordnung una cantidad de puntos importantes; así, no nos quedó tiempo en absoluto para discutir todas las cuestiones de táctica.

La actitud del congreso hacia las resoluciones fue tan unánime que nos llevamos la impresión de un estado de ánimo conciliador que se estaba estableciendo; nos parecía que Martov no hacía de las divergencias surgidas una cuestión de Estado. Incluso observó, a propósito de la pregunta de uno de «Rabochi del Sur» sobre la legalidad de las elecciones, que la minoría se sometía a todas las decisiones del congreso. Todas las resoluciones se adoptaban pacífica y amistosamente; las divergencias surgieron solo a propósito de la resolución de Starover sobre los liberales. Adolece de difuminación, y en ella se manifestó de nuevo el oportunismo; luchamos contra ella y conseguimos que se aprobara otra resolución sobre esta misma cuestión.

La impresión general del congreso fue que habíamos librado una lucha contra el acecho. Se nos hacía imposible trabajar. La conclusión era: «líbranos, Señor, de tales amigos», es decir, de los quasi-iskristas. Martov no comprendió en absoluto este momento. Elevó su errónea posición a principio. En flagrante contradicción con las necesidades reales del partido está la afirmación de Martov sobre el «estado de sitio» creado por la mayoría. Para hacer el trabajo más exitoso, era necesario eliminar los elementos que entorpecían y colocarlos en una situación en la que no pudieran estropear al partido; solo en ese caso en el próximo congreso podremos trabajar fructíferamente. He ahí por qué era necesario establecer la unidad completa entre los organismos centrales del partido.

La primera mitad del congreso es diametralmente opuesta a la segunda. Los puntos cardinales de todo el congreso se reducen a cuatro grandes momentos, a saber: 1) el incidente con el CO; 2) los debates a propósito de la igualdad de derechos de las lenguas; 3) los debates a propósito del primer punto de los estatutos y 4) la lucha por las elecciones a los centros del partido.

En la primera mitad del congreso, junto con Martov, estábamos contra el CO, el Bund, «Rabocheye Delo» y el «pantano». En la segunda mitad, él cayó casualmente en el pantano. De un Versumpfung casual ahora, después del congreso, resulta ya un verdadero Versumpfung. (Aplausos.)

## 4. Declaración a propósito del informe de Martov. 15 (28) de octubre{35}

Protesto de la manera más enérgica, tanto contra el lamentable procedimiento de lucha, como contra el planteamiento por Martov de la cuestión de quién mintió o quién intrigó en el relato de la conversación privada entre yo, él y Starover. ¡Hago constar que este procedimiento contradice de manera flagrante las declaraciones de ayer del propio Martov sobre el escrúpulo que impide llevar la cuestión hasta el insoluble problema de la veracidad del relato de las conversaciones privadas! Declaro que Martov ha expuesto de forma completamente inexacta la conversación privada en question[22]. Declaro que acepto cualquier tribunal de arbitraje y desafío a él a Martov, si le place acusarme de actos incompatibles con el desempeño de un puesto de responsabilidad en el partido. Declaro que el deber moral de Martov, que ahora lanza no acusaciones directas, sino oscuras insinuaciones, es tener el valor de sostener sus acusaciones abiertamente y con su firma ante todo el partido, y que yo, como miembro de la redacción del Órgano Central del partido, propongo a Martov en nombre de toda la redacción que publique de inmediato en un folleto aparte todas sus acusaciones. Al no hacerlo, Martov solo demostrará que perseguía únicamente un escándalo en el congreso de la Liga, y no la limpieza moral del partido.

## 5. Declaración a propósito del informe de Martov. 16 (29) de octubre

Declaro que, después de que la llamada co-información de ayer de Martov trasladara los debates a un terreno indigno, considero innecesario e imposible participar en debate alguno sobre este punto del Tagesordnung, y por tanto renuncio también a mi discurso de clausura, tanto más cuanto que, si Martov tiene el valor de lanzar acusaciones definidas y abiertas, está obligado a hacerlo ante todo el partido en el folleto a cuya redacción desafié ayer formalmente a Martov.

## 6. Discursos en la discusión de los estatutos de la Liga. 17 (30) de octubre

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Me detendré principalmente en un punto, a saber, en la idea del ponente de que la Liga es autónoma en la elaboración de sus estatutos. En mi opinión, esto es completamente incorrecto, pues el CC que, según el § 6 de los estatutos del partido, tiene el derecho de organizar los comités, es la única instancia que puede ocuparse de la elaboración de los estatutos para la Liga; porque organizar significa, ante todo, redactar los estatutos. Y mientras el CC no apruebe los estatutos de la Liga, ella, la Liga, no tiene estatutos. El concepto de autonomía es aquí completamente inaplicable, pues va en contra de los estatutos del partido. Subrayo una vez más enérgicamente que, hasta la aprobación del CC, la Liga no tiene estatutos. En cuanto a la ratificación de la Liga por el congreso del partido, no fue por su actividad, sino, quizás más bien, a pesar de todos sus defectos, exclusivamente por su firmeza de principios.

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Poco hay que objetar a estos argumentos{36}. El apartado 6 otorga el derecho a organizar y, por consiguiente, también a reorganizar{37}, y la Liga reorganizada seguirá siendo la Liga, la única organización del partido en el extranjero.

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A la pregunta planteada por el camarada Martov de si los cargos deben ser ratificados por el CC, respondo que no veo ningún obstáculo para que las personas elegidas para la administración sean ratificadas por el Comité Central.

## 7. Intervención a propósito de los resultados de la votación de las resoluciones sobre los estatutos de la Liga. 17 (30) de octubre

…Lénin declara en su nombre y en el de los camaradas que han votado con él que considera el rechazo de la resolución del camarada Koniaguin y la aceptación de la resolución del camarada Martov una violación flagrante de los estatutos del partido{38}. («¿A qué apartado concreto de los estatutos contradice esta votación?») Me niego a responder a preguntas semejantes, ya que esto ha quedado suficientemente claro en el transcurso de los debates. («Señale el apartado de los estatutos al que contradice la resolución que hemos adoptado».) La interpretación de los estatutos corresponde a los organismos centrales del partido; ellos lo harán.