¡Queridos amigos! Kurtz les escribe sobre la reunión de ayer del 246. No hay ninguna, absolutamente ninguna esperanza de paz. Ustedes no se imaginan ni la décima parte de las atrocidades a las que han llegado aquí los martovistas, envenenando a todo el extranjero con chismes, cortando los contactos, el dinero, los materiales literarios, etc. La guerra está declarada, y ellos (Liuba, Kostia, Erema) ya se van a Rusia a combatir. Prepárense para la lucha más legal, pero desesperada.

Hay que ocupar sin falta con gente nuestra los puestos en todos los comités sin excepción. Hay que prestar especial atención a Járkov, Yekaterinoslav y Rostov. ¿Es cierto que el Comité de Kiev adoptó una resolución a favor de la minoría? ¿Es posible? ¿Por qué no lo supimos antes?

Les aconsejaría mucho, muchísimo, que cooptaran a Koniaga e Ignat. Al primero lo verán pronto y lo conocerán. Del segundo diré: en la guerra, por Dios, es útil y necesario; obedecerá por completo; se le puede apartar de las funciones inadecuadas; sobre él corren muchos chismes infundados; no hay que temer que coopte a sabe Dios quién, porque Kurtz se quedará aquí y lo cuidaremos. Repito: les aconsejo mucho que tomen a Ignat, pero, por supuesto, es asunto enteramente suyo, y yo le he tomado a Ignat la solemne promesa de obedecer por completo a la dirección (después de confesarle que debe estar preparado para no ser cooptado).

Por el amor de Dios, organicen correctamente el buró para que recibamos cartas de ustedes semanalmente.

Aún con más empeño les pediría que pasaran a Brut a la situación ilegal: no vale la pena perecer por una bagatela. Que recorra todo y a todos en 2-3 meses, y luego venga aquí a relevar a Kurtz.

De verdad, este paso es necesario. Vi a Lebedev. Aquí también está Rubén.

Gurvich y Jinchuk son martovistas.

Apresúrense con la respuesta respecto al Consejo: hay que nombrar formalmente de inmediato a un miembro más de parte de ustedes y transferirle su voto a Kurtz. Por favor, no demoren.