Acabo de recibir su carta y me apresuro a responderle. Sí, veo que ya está usted informado y que el conjunto de datos que le han proporcionado dicha información está teñido —como, por supuesto, no podía ser de otro modo— de un color determinado. Comprendo también que lo ocurrido no puede dejar de atormentarla.

Pero una cosa es saber y otra, comprender, escribe usted con razón, y estoy profundamente convencido de que no se puede comprender lo ocurrido desde el punto de vista de "la influencia de un terrible agotamiento nervioso". El agotamiento nervioso sólo pudo provocar una aguda exasperación, furia y una actitud irreflexiva hacia los resultados, pero los resultados en sí son absolutamente inevitables, y su advenimiento era desde hace tiempo sólo una cuestión de tiempo.

"Chusma" y "pretorianos", dice usted. No es así. La agrupación política era, *en general y en conjunto* [im Grossen und Ganzen], la siguiente: 5 bundistas, 3 partidarios de *Rabócheie Dielo*, 4 del grupo de *Iuzhny Rabochi*, 6 del "pantano" o indecisos, 9 iskristas de línea blanda (o del *curso en zigzag* [Zickzackkurs]) y 24 iskristas de línea firme: estos son los votos decisivos, y de forma aproximada, por supuesto. Hubo casos en que todo se entremezcló de otro modo, pero *a vista de pájaro* [à vol d'oiseau], en resumen, los grupos eran exactamente esos. El caso más importante de rebarajamiento (la igualdad de lenguas), cuando vacilaron muchos iskristas, nos dejó con no menos de 23 (de un total de 33 iskristas), e incluso entre estos 23 los "martovistas" estaban en minoría. ¿Y conoce usted los resultados de la votación en la reunión de los 16? ¿De los 16 miembros de la organización de *Iskra*, y no de la "chusma", no de los "pretorianos"? ¿Sabe que también aquí Mártov estaba en minoría, tanto en la cuestión de la persona que fue la manzana de la discordia como en la cuestión de las listas?