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Quiero hacer una observación. Se dice que no es correcto poner en primer lugar la cuestión del Bund, pues en primer lugar deben estar los informes, en segundo lugar el programa y en tercero, el Bund. Los argumentos a favor de este orden no resisten la crítica. Se reducen a que el partido en su conjunto no ha llegado aún a un acuerdo sobre el programa: puede suceder que precisamente en la cuestión del programa nos separemos. Estas palabras me sorprenden. Es cierto que ahora no tenemos un programa aprobado, pero la suposición de una ruptura por la cuestión del programa es sumamente hipotética. En el partido, en lo que respecta a su literatura, que en los últimos tiempos ha reflejado del modo más completo las opiniones del partido, no se han observado semejantes corrientes. Existen motivos tanto formales como morales para situar la cuestión del Bund en primer lugar. Formalmente nos basamos en el Manifiesto de 1898, y el Bund ha manifestado el deseo de modificar radicalmente la organización de nuestro partido. Moralmente, muchas otras organizaciones han expresado su desacuerdo con el Bund sobre esta cuestión; de este modo han surgido discrepancias tajantes que han provocado incluso polémica. Por consiguiente, el congreso no puede emprender un trabajo conjunto sin eliminar estas discrepancias. En cuanto a los informes de los delegados, es posible que ni siquiera sean leídos in pleno[62]. Por eso apoyo el orden de las cuestiones aprobado por el Comité Organizador.

2

Después de que el congreso ha resuelto la cuestión del primer punto de nuestro orden del día, la única cuestión controvertida respecto al orden de los puntos siguientes es la del tercer punto. Este punto dice: «Creación del Órgano Central del partido o ratificación del mismo». Algunos camaradas consideraban que este punto debía ser aplazado a un lugar posterior, pues, en primer lugar, no se puede hablar del Órgano Central mientras no estén resueltas las cuestiones sobre la organización del partido en general y sobre su centro en particular, etc., y, en segundo lugar, muchos comités ya se han pronunciado sobre el fondo de esta cuestión. Considero incorrecto este último argumento, pues las declaraciones de los comités no son obligatorias para el congreso y formalmente no tienen en él voto decisivo. La otra objeción es incorrecta, pues antes de resolver la cuestión de los detalles organizativos, de los estatutos del partido, etc., es necesario decidir definitivamente la cuestión del rumbo de la socialdemocracia rusa. Precisamente sobre esta cuestión hemos estado divididos tanto tiempo, y no podemos eliminar todas las discrepancias que nos separan en esta cuestión con la sola aprobación del programa; esto solo se puede lograr decidiendo, inmediatamente después de la cuestión del programa, la cuestión de qué Órgano Central del partido debemos crear de nuevo o cuál debemos ratificar, con unas u otras modificaciones, de entre los ya existentes.

He aquí por qué apoyo el orden del día que fue aprobado por el Comité Organizador.

Cotejado con el manuscrito.