En el congreso marxista que elaboró el programa (1903), los bundistas (liquidadores judíos) propusieron incluir en el programa la reivindicación de «crear instituciones que garanticen la plena libertad de desarrollo cultural». Se opusieron a ello los actuales liquidadores Martínov, Mártov, Koltsov. Demostraron, con toda razón, que esta reivindicación contradice los principios internacionales de la socialdemocracia. Por todos los votos contra los bundistas, el congreso rechazó esta reivindicación (véanse las actas).

Los marxistas afirman que «crear instituciones» es precisamente la «autonomía cultural-nacional», rechazada por la socialdemocracia.

En la «Respuesta Pública», seis diputados afirman lo contrario. Dicen: «crear instituciones» lo hemos proclamado, pero no hemos proclamado la autonomía cultural-nacional.

– Bien, les respondemos. Admitamos por un momento que, en efecto, no es lo mismo. Pero el congreso rechazó también «crear instituciones». Ustedes lo saben perfectamente. Saben que han retrocedido respecto al programa para complacer a los nacionalistas. Los bundistas, cuya propuesta fue rechazada por el congreso, les han saludado por esta violación del programa.

Después de la declaración de la fracción socialdemócrata al comienzo de la IV Duma, escribieron:

– «Se puede señalar que la fórmula de los socialdemócratas (es decir, de los liquidadores) no era suficientemente clara. Es completamente cierto. Pero lo importante es que los diputados obreros (es decir, los partidarios de Chjeidze) han abandonado el punto de vista osificado en que se mantiene la teoría oficial en la cuestión nacional» («Zeit» núm. 9, editorial, columna 3).

La «teoría oficial» es precisamente el programa. Los bundistas elogian a Chjeidze y a sus amigos por la violación del programa. El POSDR preguntó si la «fracción socialdemócrata» estaba dispuesta a retirar esta violación del programa.

La respuesta fue clara: «esa fórmula (es decir, «crear instituciones») no contiene en absoluto nada de lo que la fracción socialdemócrata debiera renegar» (véase la «Respuesta Pública»). No queremos renegar de la violación del programa: tal es la respuesta de la «fracción socialdemócrata».