Personal de Lenin.

¡Querido amigo! Me deprime enormemente tu prolongado silencio. Comprendo perfectamente por qué no tienes ganas de empuñar la pluma, lo difícil, cuando no imposible, que es escribir sobre un montón de pequeñeces, pero no olvides, a pesar de todo, que esas pequeñeces (a menudo absurdas) nos llegan desde otras fuentes. De verdad que te es imprescindible escribir aunque sea un par de palabras, aunque sea para señalar tu línea general, pues de lo contrario nos pones a nosotros en una situación incómoda por ti. Nos gritan a los dos oídos sobre la disputa en el OK, sobre la pelea con Yuri, sobre la pelea a causa de Liza, etc. Yo, por supuesto, escucho todo esto de mala gana y jamás daré (por lo que a mí respecta) curso a nada hasta que no tenga una carta tuya o nos veamos, pero cuánto más agradable sería tener noticias tuyas. ¡Y pasan meses sin nada! Así pues, esperaré noticias, y por mi parte diré brevemente: me parece (no puedo estar seguro) que con Liza te has dejado llevar un poco (Liza es una persona inútil para el trabajo y se agita en vano, sin hacer lo suyo), que las acusaciones contra Yuri son exageradas, que lo más, más y más importante es darse prisa con el congreso, darse prisa por todos los medios.

¿Cómo está Kurts? Hace poco me enteré de su salud y me convencí de lo infundado de mi descontento con él (díselo, si puedes, pero añadiré que él también tiene la culpa por su silencio). ¿Cómo te has compuesto con Zhak y Kostia? ¿Qué absurdo predica Zhak contra los 2 centros y no podrás tú convencer a este muchacho no tonto, pero sí torpe? ¿Cómo está el osito? ¿Qué le has aconsejado? Te estrecho fuerte, fuerte la mano.

Tuyo...

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Escrito el 24 de mayo de 1903.

Enviado de Ginebra a Samara.

Publicado por primera vez en 1928
en la Recopilación Leninista VIII.

Se imprime según el manuscrito.