¡Querida mamá! Recibí tu carta hace unos días. Muchas *merci* por ella. Así que Anyuta se ha demorado en el Lejano Oriente más de lo que pensaba. Y yo que creía que ya estaría con vosotras. Probablemente, para un viaje tan largo no se prepara uno de inmediato. Mitia, por lo visto, tampoco ha decidido aún su lugar de residencia. ¿Y Maniasha se aburre mucho, la pobre?

Menos mal que también por allí ha hecho más calor, porque los inviernos muy fríos cansan demasiado.

¿Cómo te encuentras ahora, querida mía?

Aquí hace calor. Hace poco llevamos a E. V. de gran paseo: cogimos unos sándwiches en vez de comer y nos fuimos para todo el día *ins Grüne* el domingo (como sin querer, todo nos sale a lo extranjero: paseamos justo en domingo, aunque es incómodo, pues está todo lleno a rebosar). Paseamos de maravilla, el aire nos embriagó a todos como a niños, y luego estuve descansando echado como después de una cacería siberiana. En general, para los paseos no nos andamos con tonterías. Somos los únicos de todos los camaradas de aquí que estudiamos todos los alrededores de la ciudad. Encontramos diferentes senderos «aldeanos», conocemos los lugares cercanos y nos disponemos a ir también más lejos. Últimamente me siento bien, trabajo con regularidad y no sufro del bullicio. Nadia y E. V. también están bien.

Te abrazo fuerte, querida mía. Escribe, por favor, de vez en cuando (o pídele a Maniasha que escriba) sobre vuestra vida y vuestros planes.

Tu V. Uliánov