¡Querida mamá! He recibido tu carta, muchas gracias por ella. Fue sumamente interesante saber de Anyuta. Por cierto, envíale esta carta, por favor: no sé su dirección. Es cierto que hace poco recibí de ella una cartita, por la que estoy muy agradecido, pero se olvidó de escribir su dirección y, en general, se expresó de todo tan confusamente que estoy totalmente perplejo. Sólo por ti me he enterado de los habitantes «chinos»*. ¡Esto también, a su manera, está más cerca de Europa o del Nuevo Mundo! No carece de interés, creo, e incluso es muy interesante.

Y al viejo amigo** lo lamento mucho, muchísimo...

¿No sería más rápida la correspondencia con la china a través de Japón o de algún puerto inglés? Es cierto que por mar es mucho más largo, pero ¡cuántas veces más puntuales son los europeos!

Nosotros vivimos como antes. No hay nada especialmente bueno y nuevo, pero tampoco nada malo, y en general me siento mucho menos überarbeitet*** que antes. Pienso hacer una escapada a Alemania en los próximos días. Hace un tiempo sorprendentemente bueno: con abrigo ligero hace calor, sol, un vientecito cálido, cálido... dan ganas de salir a pasear.

¿Cómo estáis vosotros? ¿Dónde están ahora Mitya y su mujer? ¿Cómo está Manyasha?

Te abrazo fuerte, querida mía, y te deseo salud.

Tu V. Uliánov

¡Un gran saludo a todos los nuestros, y especialmente a Anya y Mark!